Contenido
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- 1 Por qué caminar por la arena húmeda de la playa es mejor que por la arena seca
- 2 Es mejor ir con sandalias o descalzo por la arena húmeda
- 3 Qué horas y precauciones tomar por el sol al caminar por la playa a los 55 años
El verano trae calor, ganas de desconectar y la playa como destino de millones de personas cada fin de semana. Entre la arena, el sol y el mar, hay un detalle que pocos bañistas tienen en cuenta al caminar por la orilla: la textura de la arena que pisan cambia por completo el esfuerzo muscular y el riesgo para las articulaciones.
El entrenador personal Álvaro Puche puso el foco en ese detalle en una entrevista con la revista Telva, dirigida especialmente a los mayores de 55 años que pasean a diario por la costa. Su recomendación es concreta: caminar por la arena húmeda, y no por la seca, marca la diferencia entre un paseo saludable y un riesgo real para las rodillas y los tobillos.
Por qué caminar por la arena húmeda de la playa es mejor que por la arena seca
La arena seca esconde mucho aire entre sus granos sueltos. Cada pisada hunde el pie y obliga al cuerpo a gastar energía extra sólo para salir de ese hundimiento. Álvaro Puche cifra ese sobreesfuerzo en cifras concretas: estamos hablando de entre un 20% y un 50% de consumo añadido de energía respecto a caminar sobre asfalto o césped.
La arena húmeda funciona de forma opuesta. El agua rellena los huecos entre los granos y genera una fuerza de succión que los mantiene unidos, un fenómeno conocido como cohesión capilar. Esa unión convierte la superficie en un bloque firme que reparte el peso del cuerpo de manera uniforme, sin el hundimiento constante que sí provoca la arena seca.
Esa diferencia física tiene consecuencias directas sobre las articulaciones. La arena seca desestabiliza el tobillo, la rodilla y la cadera en cada paso, y el abuso de esa superficie deriva con frecuencia en fascitis plantar o inflamación articular. La arena húmeda, en cambio, ofrece una pisada uniforme y predecible que reduce ese riesgo sin renunciar al trabajo muscular en piernas y core.
Es mejor ir con sandalias o descalzo por la arena húmeda
Caminar descalzo por la arena húmeda activa músculos pequeños del pie que el calzado rígido mantiene inactivos, un estímulo que refuerza el arco plantar y mejora el equilibrio. Las personas con fascitis plantar o problemas de arco, sin embargo, deben consultar a un podólogo antes de prescindir del calzado, porque la falta de soporte puede agravar la inflamación en vez de aliviarla.
Para quien prefiere ir calzado, unas sandalias flexibles y abiertas permiten sentir la superficie sin renunciar a cierta protección frente a conchas, cristales u objetos punzantes que a veces esconde la orilla. La elección depende de la sensibilidad de cada pie, no de una norma única para todo el mundo.
Qué horas y precauciones tomar por el sol al caminar por la playa a los 55 años
El horario elegido condiciona buena parte de los beneficios de este paseo. Caminar a primera hora de la mañana o al atardecer evita las franjas de mayor radiación, entre las 12 y las cinco de la tarde, cuando el sol golpea con más fuerza sobre la arena y el reflejo del agua multiplica la exposición.
Esa exposición moderada al sol, lejos de las horas centrales, favorece la síntesis de vitamina D, un nutriente clave para la salud ósea en los mayores de 55 años. La crema solar, un sombrero y unas gafas de sol siguen siendo necesarios incluso en esos tramos horarios, porque la radiación ultravioleta no desaparece sólo por caminar más temprano o más tarde.






