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Digestión y bienestar

Si el pantalón te aprieta después de comer, esto es lo que está pasando en tu intestino

Por la mañana el abdomen está plano y, sin saber muy bien por qué, a lo largo del día la tripa empieza a hincharse

Una especialista en aparato digestivo explica qué ocurre realmente dentro del intestino

¿Por qué no siempre tiene que ver con la comida y cuándo conviene prestarle atención?

A muchas personas les ocurre: por la mañana el abdomen está plano y, a medida que pasan las horas, la tripa empieza a hincharse. El pantalón aprieta más de lo habitual y aparece esa sensación incómoda que muchas personas conocen bien. Lo curioso es que no siempre ocurre después de comer mucho. A veces aparece incluso sin una causa clara. ¿Qué está pasando realmente dentro del intestino cuando el abdomen cambia tanto a lo largo del día?

Para entenderlo, hemos consultado a la Dra. María Magdalena García Arredondo, doctora Cum Laude por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Aparato Digestivo, quien explica que, en muchos casos, esta distensión entra dentro de lo que puede considerarse normal. «Puede ser normal si es ocasional, leve y sin otros síntomas. Lo que me hace pensar que conviene estudiarlo no es tanto que ocurra alguna vez, sino que sea diaria, intensa, progresiva o limitante, o que se acompañe de dolor, estreñimiento persistente, diarrea, saciedad precoz, pérdida de peso, anemia u otros síntomas», señala.

Hinchazón abdominal tras la comida. Foto: Unsplash

Por qué la tripa está plana por la mañana y se hincha durante el día

El abdomen no permanece igual a lo largo de la jornada. Durante el día comemos, bebemos, tragamos aire al hablar o al comer y el sistema digestivo va procesando todo lo que ingerimos. En ese proceso se producen fermentaciones naturales en el intestino que generan gas. A medida que pasan las horas, además, el intestino se va llenando progresivamente. Por eso es habitual que al levantarnos el vientre esté más plano y que, al final del día, el abdomen se note más distendido.

Pero la alimentación no es el único factor que influye. El ritmo intestinal, la microbiota (las bacterias que viven en el intestino), la sensibilidad digestiva e incluso el estrés pueden modificar cómo funciona el sistema digestivo. El intestino mantiene una comunicación constante con el cerebro, algo que los especialistas conocen como eje intestino-cerebro.

Microbiota intestinal y digestión. Foto: Unsplash

Muchas personas describen esta sensación como “inflamación”. Sin embargo, desde el punto de vista médico no siempre se trata de una verdadera respuesta inflamatoria del organismo. En muchos casos es simplemente una distensión abdominal provocada por procesos digestivos normales, como la fermentación intestinal o la acumulación de gas.

También es frecuente confundir la hinchazón abdominal con un aumento de grasa corporal. La diferencia es que la grasa suele mantenerse estable, mientras que la hinchazón cambia a lo largo del día: suele empeorar después de comer y mejorar al evacuar, expulsar gases o al levantarse por la mañana. Por otro lado, cuando sí existe una inflamación corporal real (lo que los especialistas llaman inflamación crónica de bajo grado) pueden aparecer otros síntomas como fatiga frecuente, digestiones pesadas, cambios en el ritmo intestinal, dolor corporal o problemas de piel. Por eso, más allá de buscar soluciones rápidas o eliminar alimentos sin criterio, los especialistas coinciden en que la clave está en cuidar la salud digestiva en su conjunto.

La comida no es la única responsable de la hinchazón

Cuando aparece la distensión abdominal, muchas personas buscan rápidamente el alimento «culpable». Sin embargo, la realidad es mucho más individual.

«No existe ningún alimento que hinche a todo el mundo por igual. La tolerancia digestiva depende mucho de la salud intestinal de cada persona, de su microbiota, de la sensibilidad del intestino, del ritmo intestinal e incluso de factores como el estrés o la forma de comer», explica la doctora.

Aun así, sí se sabe que algunos alimentos tienden a producir más fermentación intestinal y, por tanto, más gases en personas predispuestas. Es el caso de los llamados carbohidratos fermentables o FODMAP, que se absorben parcialmente en el intestino delgado y llegan al colon, donde las bacterias intestinales los fermentan.

Cómo funciona la digestión. Foto: Unsplash

Entre ellos se encuentran alimentos habituales como las legumbres, algunas verduras como la col, el brócoli, la coliflor o la cebolla, el trigo y determinados cereales. También pueden provocar molestias los lácteos en personas con dificultad para digerir la lactosa o algunas frutas ricas en fructosa. A esto se suman ciertos edulcorantes, como el sorbitol o el xilitol, y las bebidas carbonatadas, que introducen gas directamente en el aparato digestivo.

La especialista insiste, sin embargo, en que muchos de estos alimentos son nutricionalmente muy saludables. Por eso, desde el punto de vista clínico, el objetivo no suele ser eliminarlos para siempre, sino mejorar la salud intestinal para poder tolerar la mayor variedad posible de alimentos.

El mito de los alimentos que «deshinchan»

En redes sociales es habitual encontrar listas de alimentos que prometen eliminar la hinchazón. Sin embargo, la evidencia científica es clara. «No existen alimentos mágicos capaces de eliminar por sí solos la distensión abdominal», explica la especialista.

En la práctica clínica, los médicos buscan identificar qué factores están contribuyendo a los síntomas en cada persona. Alteraciones en la microbiota intestinal, cambios en la motilidad digestiva, mayor sensibilidad del intestino o desequilibrios en el eje intestino-cerebro -que puede verse afectado por el estrés o el descanso- son algunos de los mecanismos más frecuentes.

Aun así, algunos alimentos pueden ayudar a favorecer un entorno digestivo más equilibrado. Ingredientes como el jengibre o la cúrcuma, alimentos fermentados como el yogur o el kéfir, el pescado azul, el aceite de oliva virgen extra o frutas ricas en antioxidantes pueden ayudar a modular la inflamación y favorecer el equilibrio de la microbiota intestinal. También hay alimentos que suelen tolerarse bien desde el punto de vista digestivo, como el arroz, la patata, el calabacín, la zanahoria o el pescado blanco, ya que generan menos fermentación intestinal.

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