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Ayuso y su outfit de autoridad al recibir a Soria, el alpinista que conquistó el Manaslu a los 86 años

Isabel Díaz Ayuso recibió a Carlos Soria en la Real Casa de Correos para felicitarle por coronar el Manaslu

La presidenta de la Comunidad de Madrid eligió un look 'working girl' impecable

Peinado recogido, maquillaje natural y complementos discretos reforzaban la idea de concentración en el reconocimiento

Isabel Díaz Ayuso en un acto oficial. (Foto: Gtres)
Isabel Díaz Ayuso en un acto oficial. (Foto: Gtres)
Marta Menéndez
  • Marta Menéndez
  • Televisión, moda y corazón. Periodista de vocación y comunicadora de formación, me he movido entre estudios de radio, redacciones digitales y bastidores de redes sociales. He narrado la actualidad en la 'Cadena SER', seguido la pista a las nuevas tendencias en 'El Independiente' y escrito sobre lifestyle y empresas en la 'Revista Capital'. En 'Diez Minutos', combiné redacción y estrategia digital como Community Manager. Ahora escribo en LOOK, donde cubro actualidad televisiva, moda, celebrities y realeza.
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Isabel Díaz Ayuso recibió a Carlos Soria en la Real Casa de Correos con una imagen tan medida como el propio acto institucional que encabezaba. La presidenta de la Comunidad de Madrid acudía a un encuentro cargado de simbolismo: felicitar al alpinista madrileño tras coronar el Manaslu, uno de los catorce ochomiles del planeta, a los 86 años, medio siglo después de que una expedición española lograra por primera vez esa misma cima. Y lo hizo, como es habitual en ella, dejando que su estilismo hablara el mismo idioma que el mensaje del acto.

Para una cita que combinaba reconocimiento, épica y valores, Ayuso eligió un look working girl impecable, pensado para reforzar la idea de gestión, trabajo y autoridad serena. Un traje de dos piezas en gris oscuro, de corte estructurado, marcaba el tono del encuentro desde el primer instante. La americana, con hombros definidos y líneas limpias, proyectaba firmeza sin rigidez, una presencia institucional sólida pero cercana. El pantalón recto completaba el conjunto con una sensación de continuidad y equilibrio, clave en un acto que miraba tanto al pasado como al presente.

Isabel Díaz Ayuso junto a Carlos Soria. (Foto: Gtres)

Isabel Díaz Ayuso junto a Carlos Soria. (Foto: Gtres)

Bajo la chaqueta, un top en rojo profundo introducía el único acento cromático del estilismo. Lejos de ser un detalle casual, el color aportaba energía y carácter, conectando visualmente con la idea de esfuerzo y pasión que encarna Carlos Soria. Ese rojo, contenido y elegante, funciona en Ayuso como una firma personal: afirma sin gritar, destaca sin romper el conjunto, exactamente igual que el tono del reconocimiento que la presidenta trasladó al alpinista.

El contexto del acto reforzaba esa narrativa visual. Ayuso no acudía solo a felicitar una hazaña deportiva, sino a poner en valor una trayectoria vital construida sobre la constancia, el trabajo y la superación. La expedición al Manaslu, patrocinada por la Comunidad de Madrid, conmemoraba además el 50º aniversario del primer ochomil español, una gesta en la que el propio Soria ya participó. Un gesto institucional que enlaza pasado, presente y futuro, y que Ayuso quiso subrayar desde una imagen que huye del artificio y apuesta por lo esencial.

Isabel Díaz Ayuso en un acto oficial. (Foto: Gtres)

Isabel Díaz Ayuso en un acto oficial. (Foto: Gtres)

El peinado recogido, práctico y ligeramente desenfadado, reforzaba la idea de una presidenta concentrada en el contenido del encuentro. Nada sobraba. El maquillaje natural, los complementos discretos y un reloj funcional completaban un estilismo pensado para no distraer del motivo central del acto: reconocer públicamente a un madrileño que ha llevado el nombre de la región a lo más alto del Himalaya. La actitud corporal acompañó el conjunto. Ayuso escuchó a Soria con el cuerpo inclinado hacia delante, manos entrelazadas, atención plena. Una postura que transmite respeto y cercanía, coherente con un acto de homenaje, pero sin renunciar al rol institucional. El mensaje era claro: Madrid reconoce a quienes hacen historia desde el esfuerzo silencioso, sin importar la edad ni las dificultades.

Frente a Carlos Soria, referente del alpinismo mundial y ejemplo de perseverancia, Ayuso apareció vestida como lo que representa en este tipo de actos: una presidenta que pone el foco en el trabajo, en los valores y en el mérito. Su look working girl no es una cuestión estética aislada, sino parte de una narrativa política que apuesta por la sobriedad, la eficacia y la coherencia entre imagen y acción. Así, en un acto destinado a celebrar una cima alcanzada a más de 8.000 metros, Ayuso volvió a demostrar que también desde el suelo firme de la gestión diaria se construyen mensajes potentes. Y que, en su caso, el estilismo no es un accesorio, sino una herramienta más para comunicar liderazgo

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