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'Maldita la hora'

Una vida de luces y sombras: Mayte Zaldívar al descubierto

Mayte Zaldívar ha regresado a la actualidad mediática desde que se anunció que su exmarido, Julián Muñoz, regresaba a la pequeña pantalla con No es la hora de la venganza, es la hora de la verdad, una serie documental en la que habla sin tapujos de la época más oscura de su vida, la referente al caso Malaya y a su relación sentimental con Isabel Pantoja.

A raíz de esta información, Mayte volvía a estar en el centro de las miradas al considerarse que sería una de las protagonistas del que sin duda apunta maneras a convertirse en el proyecto del año, pero lo cierto es que su reacción al documental vino acompañada de una devastadora noticia que reforzó que su imagen siguiese estando ubicada en un primer plano. Fue ella misma quien confesó que a su hija Elia le habían diagnosticado un cáncer que había dejado devastada a la totalidad de la familia. Sin duda, un terrible suceso que se suma a la complicada vida de luces y sombras de Mayte Zaldívar.

Aunque a mediados de los años 70 la valenciana, nacida en Castellón de la Plana en mayo de 1957, intentó probar suerte en el mundo del cine participando en dos películas de la época del destape español y en el de la crónica social tras conseguir el título de belleza Mis Autoescuela, no fue hasta pasado unos años cuando consiguió dar el salto a la fama. Lo hizo gracias a su relación sentimental con el exalcalde de Marbella que, aunque en ese momento no era conocido, su posterior idilio amoroso con Isabel Pantoja a espaldas de su mujer hizo que ambos se convirtiesen en personajes de interés.

El abulense y la valenciana se casaron en 1974 y poco después dieron la bienvenida a sus dos hijas: Eloísa y Elia. En los 90 comenzaron a acaparar parte de la atención pública, ya que fue ese el momento en el que Muñoz entró a formar parte del mundo de la política fichando por el partido de Gil y convirtiéndose, de inmediato, en el alcalde de Marbella.

Mayte Zaldívar y Julián Muñoz en una imagen de archivo. / Gtres

No fue hasta 2003 cuando logró consagrarse como uno de los personajes predominantes del papel cuché tras descubrirse la relación secreta que su entonces marido mantenía con la icónica Isabel Pantoja. Al destaparse esta infidelidad por parte del político, Mayte decidió romper su matrimonio.

Ambas informaciones coparon las grandes portadas, hasta tal punto que la valenciana se convirtió en protagonista de uno de los mayores escándalos públicos del mundo de la farándula. Este acontecimiento supuso un antes y un después en su vida, que pasó de forma repentina de la discreción al interés mediático.

En la televisión Mayte encontró un antídoto a su soledad sentimental, así como la mejor manera para poder vengarse del exalcalde de Marbella. Lo que ella jamás podía llegar a imaginar es que rápidamente se convertiría en la reina de los platós, a los cuales recurría para hablar de lo traicionada que sentía por su expareja, de su separación y de su clara y evidente enemistad con la tonadillera, convertida desde ese mismo momento en su peor enemiga.

Su notoriedad volvió a incrementarse tan solo tres años después, en el momento en el que estalló el caso Malaya, considerado como el capítulo más negro de la historia de la Costa del Sol. Su nombre, junto con el de Julián Muñoz y el de la Pantoja se vio reflejado en una causa judicial con la que se les acusaba de cometer un delito de corrupción de blanqueo de capitales. Los tres fueron juzgados y posteriormente condenados, en el caso de Mayte, a dos años y seis meses de prisión y a una multa que superaba los dos millones de euros.

En octubre de 2014 ingresó en la cárcel, y más concretamente en el centro penitenciario de Alhaurín de la Torre, Málaga. No obstante, una campaña llevada a cabo por su nueva pareja y una multitudinaria recogida de firmas que ratificaba su rehabilitación hicieron que ese mismo año le fuese concedido el tercer grado. En un primer momento la sentencia le obligaba a dormir cada noche en prisión, pero más tarde consiguió un permiso especial solo para los fines de semana. No fue hasta el 14 de diciembre de 2016 cuando obtuvo la tan ansiada libertad condicional.

Cumplió parte de su condena y en el momento en el que se desligó del Caso Malaya encaró su ansiado regreso a la televisión, a la cual acudía en calidad de invitada ocasional. Salsa Rosa y A tu lado fueron algunos de los programas que marcaron su andadura televisiva de aquella época, pero quizá la que todo el mundo recuerda es aquella que le llevó a convertirse en concursante oficial de Supervivientes junto a su pareja, Fernando Marcos, pese a que ninguno de los dos superó las dos semanas de programa.

Mayte Zaldívar sentada en el banquillo. / Gtres

Al terminar su aventura en la isla decidió iniciar una nueva vida alejada del foco mediático en la que decidió poner a prueba su faceta empresarial. Se volcó en varios proyectos, entre ellos, un negocio que se ha visto fuertemente sacudido por la pandemia y todo junto a Fernando Marcos, su pareja desde 2004.

Su nombre quedó asociado a una historia de infidelidades, traiciones y delitos de corrupción política, pero lo cierto es que en todo este tiempo se ha centrado en limpiar su imagen. Ahora, parece que Mayte vuelve al ojo público y todo gracias al nuevo proyecto de su amor del pasado, Julián Muñoz, y a la terrible enfermedad que sufre su hija desde hace escasas semanas. Mayte ya ha reaccionado a la serie documental de su exmarido, pero en todo momento ha tratado de dejar claro que su única prioridad y quien merece toda su atención en este momento no es na

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