La situación que atraviesan las hijas de Nino Bravo tras la desaparición del museo del cantante
El museo de Nino Bravo en Aielo de Malferit (Valencia) ha dejado de existir
El Ayuntamiento de Valencia se ha ofrecido a hacerse cargo del proyecto
El portavoz de la familia asegura que "este no es el final del universo Nino Bravo"
María y Eva, las hijas de Nino Bravo, siempre se han esforzado por mantener una actitud discreta, alejadas del foco mediático y sin despertar el interés de la prensa. Sin embargo, en los últimos días sus nombres están en boca de todos porque han decidido cerrar el museo que su padre tenía en Aielo de Malferit, la localidad valenciana que fue testigo de sus primeros pasos. El establecimiento ha estado abierto durante dos décadas, pero las herederas consideran que lo mejor para la memoria del artista es enfocar el proyecto de una forma diferente.
Nino Bravo falleció en abril de 1973, pero su recuerdo no ha desaparecido y en parte es por el trabajo que han hecho María y Eva. Ambas decidieron no renovar los contratos de cesión de bienes, marca e imagen con el ayuntamiento de Aielo de Malferit y en ese momento entró en juego la alcaldesa de Valencia, María José Catalá. Esta última ha explicado que lleva un tiempo manteniendo conversaciones con las hijas del cantante porque está interesada en llevar su nombre a la ciudad.
«Si la familia desea que ese legado tenga un lugar en la ciudad de Valencia, me parece que como alcaldesa de Valencia debo mostrarme totalmente receptiva, favorable e intentar atender a su voluntad en las posibilidades que podamos tener», ha comentado al respecto. Según ha indicado, las negociaciones empezaron «hace aproximadamente un año» porque María y Eva querían «darle un cambio a la difusión del legado» de su padre.
Una situación complicada
El presidente de la Diputación de Valencia, Vicent Mompó, ha dejado claro que, aunque el museo de Nino Bravo se traslade finalmente a la ciudad, nadie mantiene un conflicto abierto con Aielo de Malferit. Al contrario, Mompó considera que dicha localidad también merece «tener un recuerdo» del mítico artista. Es decir, para él, el objetivo no es competir por ningún premio, sino hacer un buen uso del material que hay encima de la mesa. Además, debemos tener en cuenta que son las hijas del propio cantante las que quieren hacer un cambio en la hoja de ruta.
El portavoz de la familia, Antonio Luna, ha intentado arrojar luz a este asunto, asegurando que, tanto las hijas como la viuda de Nino Bravo no quieren ganar dinero ni notoriedad. Lo único que buscan es que el público siga recordando a su padre con fuerza y para eso es necesario hacer determinados movimientos.
«Esto no ha sido de la noche a la mañana. La familia lleva tres años intentando conocer el estado de todo el legado y el Ayuntamiento no ha comunicado nada en todo este tiempo. Así que, tras vencer el contrato de la cesión de derechos y de explotación de la imagen, la familia ha decidido no prorrogarlo», explica Luna con total naturalidad en el diario La Razón.
Y después añade: «Aielo de Malferit ha disfrutado durante veinte años de la figura de Nino Bravo, ha expuesto un patrimonio único. Y en este tiempo, la familia sólo ha recibido 18.000 euros. Como se ve, no ha sido un negocio para la familia». Más adelante, recalca que el objetivo no es generar un conflicto, sino llegar a un acuerdo y que el público pueda seguir disfrutando de Nino Bravo, pues hay material muy interesante: trajes, discos, fotografías y muchas cosas más. La pregunta es: ¿Dónde acabarán?