Entrevista

Antonio Banderas, demoledor sobre la IA: "Me han ofrecido una película donde sólo pondría mi voz"

El artículo repasa el regreso de Banderas a Málaga con 'El Camino de los Ingleses' veinte años después

Además, el actor reflexiona sobre el futuro del cine frente a la inteligencia artificial

Antonio Banderas, en solitario y con su inconfundible chaqueta de cuero, frente al cartel de su película. (Foto: Gtres)
Antonio Banderas, en solitario y con su inconfundible chaqueta de cuero, frente al cartel de su película. (Foto: Gtres)

El Camino de los Ingleses fue, en el año 2006, el segundo filme como director para Antonio Banderas (en el primero, Locos en Alabama, dirigió a la que era su mujer, Melanie Griffith). Ahora, 20 años después, la película ambientada en la Málaga de los años 70 vuelve a ser proyectada en el Teatro Albéniz de la ciudad donde reside Antonio en un contexto personal para él muy diferente al de su primera vez.

Han pasado dos décadas, Banderas ya no está casado con Melanie, el actor sufrió un infarto que casi le cuesta la vida, su hija ha dado el sí quiero a su primer novio de la juventud y ha fijado su domicilio en su tierra de origen junto a Nicole Kimpell, su nuevo gran amor.

Hace veinte años: Antonio Banderas con el reparto de El camino de los ingleses cuando aún estaba casado con Melanie Griffith. (Foto: Gtres)

Hace veinte años: Antonio Banderas con el reparto de El camino de los ingleses cuando aún estaba casado con Melanie Griffith. (Foto: Gtres)

Desde esa diferente realidad, Antonio muestra la misma actitud de antaño frente a los medios, eso es imperturbable. Cercanía, amabilidad y respeto en una entrevista en la que ha vuelto a desnudarse confesando cuáles son los grandes miedos de su presente, pasados los 60. ¿Por qué Antonio ha volcado la balanza de su trabajo a favor del teatro dejando atrás la estela del cine? Antonio se acerca a nosotros, vestido con chupa de cuero y quitándose las gafas de sol para mirarnos a los ojos, como siempre lo ha hecho. Va a ser muy sincero, como lo ha sido siempre y como está dispuesto a serlo hasta el final. Nosotros, los medios que siempre estuvimos a él, lo valoramos.

P: Buenas tardes, Antonio… Han pasado 20 años de la primera proyección de El Camino de los Ingleses y ahora vuelve aquí, a Málaga. ¿Cómo te sientes ante este reto pasados los años?

R: Es curioso porque hace mucho tiempo que no veo la película, sinceramente, entonces quiero ver cómo va creciendo con el tiempo. El Camino de los Ingleses fue un primer intento de volver a Málaga, que se consolidó años más tarde, pero de volver no a la Málaga donde se rodó la película, sino a un lugar mucho más lejano, en los años 70 que escribió Antonio Soler en su novela.

Antonio Banderas posa junto a su pareja, Nicole Kimpel, durante la proyección especial de El camino de los ingleses en Málaga. (Foto: Gtres)

Antonio Banderas posa junto a su pareja, Nicole Kimpel, durante la proyección especial de El camino de los ingleses en Málaga. (Foto: Gtres)

P: ¿Cómo resumirías ahora el trasfondo de esta película?

R: Es una película que en realidad es un poema sobre la fatalidad. Me acuerdo que cuando terminó la sesión que tuvimos en Málaga, Juan Diego, que en paz descanse, se volvió y me dijo que había hecho un poema desgarrador. Pero sí es verdad que tiene una narrativa muy propia, que no va detrás de ningún estilo, de ninguna clave, muy personal, y de donde además surgieron un montón de grandes estrellas del cine español, que en aquel momento Mario Casas tenía 17 años y no se le había visto en el cine todavía. Yo le había visto en televisión. María Ruiz, que ahora está dirigiendo y que probablemente me dirija el año que viene a mí en una película, salió también de ahí. Raúl Arévalo acababa de hacer nuestra película y Azul oscuro casi negro, las dos prácticamente paralelas. Es decir, todo el reparto que se congregó alrededor de la película El camino de los ingleses es parte de la historia del cine español porque se han convertido en grandes figuras cinematográficas de España.

P: ¿Y puede haber una segunda parte de esos personajes que hayan crecido después de veinte años? ¿Cómo podría ser?

R: A ver, podría haber una segunda, una tercera, una cuarta parte, supongo que sí. Los personajes, hay algunos que dejan de existir, pero hay otros que continúan sus vidas. Yo me he ido encontrando con muchos de mis amigos de aquellos años con los que nunca he podido realmente perder el contacto, pero hay muchos que están dando vueltas por aquí, que rehicieron sus vidas. Es una película que los americanos encuadran dentro de un género que se llama coming of age, saliendo de teenagers y tal, con muchos sueños, y que muchos de esos sueños no llegaron a cumplirse, como yo creo que en el 99 % de los casos de todos los que soñamos cuando teníamos 15, 16, 17, 20 años. Pero bueno, a mí se me cumplió.

Antonio Banderas pasea junto a Nicole Kimpel antes del evento. (Foto: Gtres)

Antonio Banderas pasea junto a Nicole Kimpel antes del evento. (Foto: Gtres)

P: Antonio, esta fue tu última película como director. No sé si el gusanillo de pronto te entra un poco, o lo tienes domado con el teatro.

R: Estoy muy apalancado en el teatro y probablemente por razones lógicas. Le acabo de comentar a nuestro alcalde y a Antonio Soler que me habían acabado de ofrecer una película en IA, es decir, usan mi imagen y yo lo único que tendría que hacer es poner mi voz. Bueno, no sé si eso va a cuajar o no, pero el cine está en un momento muy definitivo. En el momento que los estudios descubran que la tecnología les va a permitir hacer películas sin tener que pagar los precios que los actores estamos cobrando, esto se ha acabado. Se ha acabado el cine de determinada manera.

P: ¿El cine tradicional ha muerto?

R: Siempre habrá películas con gente de carne y hueso, pero el refugio que yo he buscado en el teatro tiene una cierta razón de ser. Es decir, el teatro va a vencer eso porque quedará siempre como un arte que tiene 3000 años y que va a ser muy difícil vencerlo. Pasará, habrá robots que no sabremos distinguir si son personas humanas o no. Pero habrá que anunciarlo, probablemente haya una ley que diga: el espectáculo que ustedes van a ver es un espectáculo producido por robots; y al contrario, el espectáculo que ustedes van a ver es un espectáculo hecho por seres humanos de carne y hueso. Es decir, el teatro se ha convertido en nuestro tiempo en un refugio para la verdad. Y lo he dicho muchas veces, hay muchos tipos de verdad, según quién haya escrito la obra, quién la dirige, pero hay una verdad objetiva que es un grupo de personas frente a otro grupo de personas en vivo, en directo. Y eso es así, y eso no lo va a cambiar nada. De hecho, mientras más vayan avanzando las tecnologías, más valor tendrá el arte en vivo, es decir, las artes escénicas.

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