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Irán

Irán condena a muerte a una joven de 23 años por «blasfemar» en redes: «Sean mi voz antes de que mi vida acabe en la horca»

La joven fue detenida a finales de enero o principios de febrero de este año

"No pretendo convertirme en una heroína"

  • María Ruiz
  • Portadista. Especialista en 'breaking news' y noticias de nacional e internacional. Nací al periodismo en Abc, ayudé a fundar La Razón y viví en Las Provincias.

Najmeh Amini es una estudiante de contabilidad de 23 años, que ha  condenada a la pena de muerte en Irán por el delito de «blasfemia» (insultar al profeta Mahoma) a raíz de publicaciones en redes sociales que las autoridades consideraron blasfemas. El contenido exacto de los mensajes en redes ha desaparecido, pero circula un mensaje de la joven grabado desde la cárcel.

La joven permanece detenida en una prisión iraní, en la ciudad de Mashhad, al noreste del país. Además de la sentencia capital, está condenada a 12 años, seis meses y un día de prisión por «actuar contra la seguridad nacional y difundir propaganda contra el régimen».

Najmeh Amini fue detenida a finales de enero o principios de febrero de este año en el contexto de las protestas antigubernamentales, tras un seguimiento de la Policía Cibernética iraní (FATA). En el juicio, su defensa argumentó que había escrito los mensajes bajo los efectos de hongos alucinógenos y que se trató de un desliz sin intención deliberada. El juez rechazó esa justificación.

La condena a muerte aún no es definitiva: puede ser apelada ante el Tribunal Supremo de Irán, por lo que organizaciones de derechos humanos han denunciado el caso y pedido una respuesta internacional.

La joven pudo, no se sabe cómo, mandar un mensaje desde la cárcel. El 18 de septiembre logró enviar un audio desde la prisión central de Mashhad. En él dijo, entre otras cosas:

«Saludos al pueblo de Irán. Soy Najmeh Amini, tengo 23 años y les hablo desde la prisión central de Mashhad. Les dejo este mensaje el 18 de septiembre de 2026. Pueblo, después de pasar 8 meses en la incertidumbre, mi condena a muerte fue dictada el 16 de septiembre de 2026 en la Sala 6 de la División Penal del Tribunal Revolucionario por el juez Assian.

Hoy no pretendo convertirme en una heroína; solo pido una cosa: sean mi voz. Soy una chica inocente, una joven con tantas esperanzas y sueños. Tengo padres que me esperan, una familia que se despierta cada mañana con miedo a perderme. No quiero que el último rastro que quede de mí sean unas pocas líneas en un expediente judicial. Si mi voz llega fuera de la prisión, por favor no la escuchen solo un momento y luego la olviden. Pueblo, solo quiero justicia y la oportunidad de defenderme.

Pido a abogados, expertos jurídicos, activistas de derechos humanos y a todos los que escuchan las voces de personas inocentes que revisen mi caso. Pido a las organizaciones internacionales de derechos humanos y a los organismos responsables de las Naciones Unidas que escuchen mi voz e investiguen y den seguimiento a mi situación. Recuerden mi nombre; puede que no pueda volver a hablar. Pero mientras esté viva, conservo una esperanza: que antes de que la soga marque el fin de mi vida, vea a mi Irán próspero y libre».