Gastronomía

La noche en que Mar de Frades transformó todo lo que tocó

La velada, celebrada con motivo de la presentación del rediseño de la icónica botella, fue una declaración de intenciones que giró en torno a una premisa: el Atlántico transforma todo lo que toca.

Rostros conocidos de la talla de Victoria Federica, María G. de Jaime, Tomás Páramo, Paula Ordovás, Macarena Aragón, Ynés Suelves y Céline Van Heel, entre otros, no se perdieron el encuentro.

El Atlántico nunca permanece inmóvil: moldea las costas, dota de carácter a los viñedos y dibuja un paisaje diferente con cada ola. El pasado jueves 22 de octubre, Mar de Frades trasladó esa fuerza transformadora a la capital con un despliegue sin precedentes en el que presentó su nueva botella.

Más que la presentación de un nuevo diseño, la cita fue una declaración de intenciones que convirtió la fuerza del Atlántico en la protagonista absoluta de la noche. La atmósfera, la gastronomía y los asistentes se sumergieron en torno a una misma premisa: el Atlántico transforma todo lo que toca.

Mar de Frades @Silvia Villar

El encuentro supuso un nuevo capítulo en el universo de la marca y una forma de enriquecer su filosofía “Vive en Azul”: una invitación a dejarse llevar, abrazar lo inesperado y permitir que el Atlántico transforme y moldee.

Una ola que transformó el espacio y reveló un icono

La presentación comenzó en un espacio bañado por luz azul y efectos visuales que evocaban el movimiento del agua. En el centro de la sala, un imponente cubo de tres por tres metros, revestido con el azul característico de Mar de Frades, concentraba todas las miradas. Mientras los asistentes disfrutaban del cóctel de bienvenida, cuatro artistas irrumpieron en escena con carritos cargados de materiales de pintura y comenzaron a transformar la estructura en un gran lienzo. A través de una intervención de live painting, la superficie azul fue convirtiéndose en el escenario de una gran ola blanca. El gesto artístico reinterpretaba la espuma del Atlántico y trasladaba al espacio la fuerza de un océano que nunca deja de cambiar.

Mar de Frades @Silvia Villar

Poco a poco, la obra fue tomando forma hasta culminar en el momento más esperado de la presentación: las paredes del cubo se abrieron y dejaron al descubierto la nueva botella. No se trataba solo de mostrar una imagen renovada, sino de representar cómo la inspiración del océano había dado forma a una nueva expresión de uno de los grandes iconos del Albariño.

La experiencia continuó en un segundo ambiente, protagonizado por una gran mesa imperial con forma de ola, diseñada para evocar el movimiento del Atlántico.

Una mesa que llevó la transformación al paladar

El Atlántico transforma todo lo que toca, y eso incluyó lo que llegó a la mesa. La propuesta gastronómica entrelazó el Atlántico, el bosque y la sostenibilidad para dejar patente que todo puede transformarse, incluso los ingredientes. Por ejemplo, lo que podría ser caviar se reinterpretó y lo que podría ser una ostra se volvió vegetal. El conjunto fue una mirada contemporánea al territorio, en la que cada elaboración contribuyó a trasladar el concepto de transformación al paladar.

Mar de Frades @Silvia Villar

Desde la bienvenida, que arrancó con un cóctel elaborado con el propio Albariño de Mar de Frades, dando como resultado una propuesta que exploró nuevas posibilidades para el vino y mostró otra forma de disfrutar de su carácter, hasta el resto del menú de alta gastronomía, cada plato trasladó esa misma idea: reinterpretar los sabores y los ingredientes del origen desde una perspectiva creativa y vanguardista, sin perder su vínculo con el paisaje gallego.

Un universo que se abre a nuevas sensibilidades

La transformación también se reflejó en la convocatoria. Junto a personalidades vinculadas al universo habitual de Mar de Frades, como Victoria Federica, María G. de Jaime, Tomás Páramo, Álvaro López Huerta, Natichu Alcántara, Ynés Suelves y Moisés Nieto, la velada reunió nuevas y distintas sensibilidades, como Céline Van Heel, Carlota Weber o Macarena Aragón. Un encuentro entre personalidades unidas por una manera de entender el estilo de vida basada en la libertad, la creatividad y la apertura a lo inesperado.

Una botella moldeada por el Atlántico

Durante años, la botella azul de Mar de Frades ha sido mucho más que el envase de su Albariño: su silueta, su color y sus códigos visuales forman parte del imaginario de la marca y del universo del vino. Ahora, su evolución hace tangible la inspiración de un océano que siempre ha estado presente en su identidad.

La principal transformación se encuentra en el propio vidrio. Las ondas del mar dejan de estar únicamente impresas para adquirir volumen: unas ondulaciones moldean la superficie y evocan el movimiento del agua.

Mar de Frades @Silvia Villar

El resultado es una botella que invita a experimentar el Atlántico de una forma más sensorial: no solo verlo, sino también tocarlo y sentirlo.