España
Invasión a Ceuta

Militares marroquíes que entraron en Ceuta con la invasión pedirán asilo alegando represalias por la «deserción»

En la Policía aseguran que de si se les concede asilo, provocará un efecto llamada

Militares marroquíes que entraron en Ceuta con la invasión pedirán asilo alegando represalias por la «deserción». «Las penas por deserción son muy duras y se agarran a eso para intentar que se les conceda», declaran a este diario fuentes policiales, y señalan que esto pone al Gobierno en «una situación crítica, ya que seguramente no los devuelva y provocará un efecto llamada».

No es la primera vez que han llegado a Ceuta funcionarios marroquíes pidiendo asilo. También ha ocurrido en años anteriores con policías y efectivos de las Fuerzas Auxiliares y al final consiguieron su objetivo.

Estos funcionarios de la administración marroquí que entraron a España en el asalto masivo todavía no han sido oficialmente identificados. Una vez que se les haga el triaje, pedirán el correspondiente asilo. Agentes consultados no descartan que haya más peticiones de personas que manifiesten ser policías o militares, que son los únicos a los que realmente se les podría aplicar en su país el delito de deserción.

El abandono del servicio por parte del personal militar y de seguridad del Estado marroquí supone un delito que acarrea penas de cárcel, mientras que en el caso del resto de funcionarios supone una simple falta.

Temen la condena

«Quieren asilo para hacer vida en Europa», señalan los agentes consultados, indicando que «el temor de los militares, aparte de la condena, es ser destinados a trabajar al Sahara, donde nadie quiere ir por las duras condiciones de vida».

«Si están haciendo una operación encubierta que les mande el régimen de Marruecos, al igual que han entrado, se irán cuando la terminen, y si han cruzado la frontera huyendo de su país y piden asilo, el Gobierno analizará caso por caso si procede concederlo o no, dependiendo de las circunstancias de cada solicitante», declaran a este diario fuentes jurídicas.

Además, destacan que cualquier motivo de asilo tiene que probarse y ser «preexistente a la salida de su país; no es que salgan y después surja la causa».

Tanto las fuentes policiales como jurídicas consultadas consideran que «si el alegato es que temen represalias por abandonar el servicio y cometer un delito, deberían asumir las consecuencias, de la misma forma que cualquier persona que comete un delito y huye de su país».

Puerta trasera de entrada para ilegales

Además, los agentes sostienen que el asilo «viene siendo la puerta trasera de entrada para la inmigración ilegal desde hace años, desde que gobierna este Gobierno». «Aunque las peticiones han sido rechazadas en un 90%, al tardarse tanto en resolverse –dos años–, cogían el arraigo», precisan.

Con la entrada en vigor del nuevo Reglamento de Extranjería –Real Decreto 1155/2024–, el tiempo mínimo de permanencia en España para acceder al arraigo bajó de tres a dos años.

Los policías aseguran que «de conceder asilo a estos invasores marroquíes, se ampliará el efecto llamada que supone en sí el propio asilo», ya que «si dicen que son homosexuales, se quedan, al igual que si aducen que les persigue el Gobierno o que vienen de una guerra». «Sería un factor más para provocar un efecto llamada», concluyen.