Radiografía del vestuario del Real Madrid: egoístas, pocas ganas de trabajar y un ego desmedido
La resaca de la eliminación de Copa ante el Albacete ha sido muy dura para el Real Madrid
Los jugadores, los grandes señalados de una situación insostenible
El Real Madrid tiene un físico de segunda
La resaca de la eliminación de Copa ante el Albacete ha sido muy dura para el Real Madrid. No es para menos, porque el batacazo fue muy importante. Eliminados por un equipo de Segunda División, en el primer día del nuevo técnico, en el club se mira directamente al vestuario. Y son duros, como manda la ocasión. No hay paños calientes para una situación límite.
En el Real Madrid apuntan directamente a unos jugadores que llevan demasiado tiempo protagonizando situaciones que son insoportables. Esta plantilla ha perdido ya todo el crédito porque se ha dejado llevar. Se cambió al entrenador, pero no es un problema en el banquillo. A Arbeloa no le dio tiempo para preparar un encuentro que entra ya en la historia negra del Real Madrid.
La derrota en el Carlos Belmonte, además de ser un ridículo futbolístico, saca a la luz el problema de un vestuario, el deel Real Madrid, en el que el egoísmo se ha apoderado de varios jugadores. Algunos sólo piensan en ellos, en el individualismo en un deporte colectivo, y ni les importa el resto de compañeros ni el club ni tampoco el banquillo.
El poder de la plantilla en el actual Real Madrid ya preocupa porque ha ido a más. Perder es entendible, como se puede hacer en la Supercopa de España, pero el club acumula varios batacazos esta temporada muy dolorosos. La derrota en Albacete se une a los continuos pinchazos en Liga que hicieron perder una ventaja de cinco puntos sobre el Barcelona y estar ahora cuatro por detrás.
Un cambio que fue para mal
En el Real Madrid todo cambió al inicio de la pasada temporada, cuando tras ganar la Champions y la Liga, comenzaron el curso con un vestuario diferente. Se acabó el compañerismo y la hermandad y sólo imperaban los deseos personales. Tras el partido contra el Mallorca de la primera jornada de la pasada liga, donde empataron, algunos jugadores pidieron a Ancelotti quedarse unos días de vacaciones. El italiano alucinó pero aceptó. Después, también empataron en Las Palmas.
En esos momentos Ancelotti sintió que el vestuario se le había ido de las manos, pero también sabía que el club se iba a poner del lado de los jugadores. Por ello, tiró de mano izquierda y trató de lidiar con una plantilla que pasó de ser un equipo a un grupo de jugadores individualistas, que sólo pensaban en ellos. Egoístas.
Con la llegada de Xabi Alonso la situación no mejoró, todo lo contrario. Los pesos pesados del vestuario perdieron el paraguas que tenían con Ancelotti. Además, el entrenador vasco sí dejó señalados a futbolistas en público, como pasó con Bellingham, Vinicius o Valverde. Especialmente mediático fue el caso del brasileño, con un tira y afloja que tuvo su punto más duro en el cambio en el Clásico.
Ahora, el vestuario tiene un nuevo entrenador, al que no le ha dado tiempo a adaptarse, pero que se encuentra ya con un batacazo importante. En el club saben que el sábado ante el Levante (14:00 horas, primer partido en el Bernabéu tras estos últimos días dramáticos), la bronca será para los jugadores, pero también tienen claro que el siguiente objetivo de la afición será el palco, algo que no quieren permitir de ninguna de las maneras.
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