Tres viajes y tres partidos en siete días

Mourinho quiere devolver el «regalo» envenenado de Tebas

El portugués cuestiona unos horarios que concentran las visitas a Santander, Atenas y Valencia en siete días y reducen el margen de recuperación

El entrenador considera que jugar el sábado contra el Racing y el domingo en Mestalla habría permitido afrontar la Champions con más descanso

Mou ha creado un mostruo

José Mourinho quiere que el Real Madrid responda sobre el césped al «regalo» del calendario. Es una obsesión. El portugués ha señalado una distribución de horarios que obliga a su equipo a visitar Santander, Atenas y Valencia en siete días, con tres partidos fuera de casa y poco margen para recuperar. Su queja apunta a dos jornadas de descanso que considera perdidas por la programación de la Liga. El Racing podría haberse jugado el sábado o, incluso, el viernes y el encuentro de Mestalla, el domingo. Entre ambos aparece la Champions, un viaje a Grecia y una exigencia que va mucho más allá de los noventa minutos.

El entrenador ha recurrido a la ironía para explicar un malestar que tiene argumentos concretos. No discute que el Real Madrid deba afrontar tres competiciones ni que tenga que responder a su calendario europeo. Cuestiona cómo se colocan los encuentros nacionales alrededor de ese compromiso. Ahí entiende que existía margen para facilitar la recuperación de los futbolistas.

«Es un grandísimo regalo que nos hacen, sea de la Liga o de las teles, no lo sé», aseguró. La frase lleva el sello del portugués, pero detrás del sarcasmo hay una preocupación deportiva. En una semana así, cada día cuenta.

Dos días que cambian la semana

El primer punto de la protesta está en Santander. Mourinho considera que disputar el partido contra el Racing el sábado habría permitido disponer de una jornada adicional antes de la visita al AEK del miércoles 4 de noviembre. Un margen para recuperar, entrenar y preparar un encuentro europeo que también exige desplazamiento.

El segundo aparece al otro lado del viaje. La Liga ha situado la visita al Valencia el sábado 7, cuando el técnico entiende que jugar el domingo habría ofrecido una distribución más razonable. El regreso de Atenas deja poco espacio antes de volver a hacer las maletas y afrontar otro compromiso fuera de casa.

La diferencia entre ambas opciones explica su enfado. Adelantar el Racing y retrasar el Valencia habría ampliado los tiempos de preparación alrededor de la Champions. La programación elegida concentra los esfuerzos y obliga al cuerpo técnico a ajustar mucho más las cargas.

El viaje también juega

Mourinho pone el foco en algo que el calendario suele esconder. Un partido fuera de casa empieza antes de que ruede el balón y termina después del pitido final. Hay desplazamientos, traslados, hoteles y horarios de regreso que condicionan el descanso. El trayecto a Atenas añade ese desgaste en mitad de la secuencia.

Con encuentros tan próximos, los entrenamientos también cambian. La recuperación gana espacio y el trabajo sobre el campo tiene que adaptarse al estado de los jugadores. Preparar al siguiente rival convive con la necesidad de devolver piernas frescas a quienes acaban de competir.

La situación de Valverde refleja esa gestión. El uruguayo se ha quedado fuera de Santander después de una semana de trabajo específico por las molestias sufridas en el Clásico. Las pruebas descartaron una lesión, pero el Real Madrid ha preferido darle margen pensando en los siguientes compromisos.

Ganar para contestar

El portugués tendrá que administrar sus alternativas sin perder competitividad. Las rotaciones forman parte de la respuesta, aunque cada cambio debe encajar en un equipo que afronta tres escenarios distintos y tres exigencias consecutivas. El calendario obliga a mirar al siguiente partido mientras se intenta resolver el presente.

Mourinho ya ha trasladado también el desafío al terreno emocional. «A ver si los dejamos tristes», lanzó al hablar de quienes han diseñado los horarios. Una manera de convertir su protesta en un estímulo para el vestuario.

El Real Madrid tiene por delante nueve puntos entre Liga y Champions antes del parón. Ese es el premio deportivo que persigue el entrenador y la respuesta que quiere ofrecer. La queja está hecha. Ahora pretende que el «regalo» termine con tres victorias.

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