Manual de recuperación del Real Madrid
Las fortalezas del club son, sin duda, muy superiores a sus debilidades actuales
El vestuario del Real Madrid aprende la lección: «Tenemos que sufrir para ganar»
El Real Madrid se encuentra en un momento de introspección deportiva que invita a un análisis profundo, casi de consultoría, sobre su situación actual. El diagnóstico no es sencillo, pero las soluciones están al alcance si se ejecutan con precisión. El club no está a tantas decisiones de distancia de volver a ser ese equipo que aspire absolutamente a todo, siempre y cuando se identifiquen con claridad tanto las carencias que lastran el rendimiento como los activos que permitirán la recuperación.
La principal debilidad que acusa la actual plantilla blanca es, a mi juicio, una preocupante falta de hambre y de personalidad en momentos críticos. El equipo ha transitado de una jerarquía experimentada, con veteranos que dominaban los tiempos del juego, a un grupo mucho más joven e inexperto que, quizás, ha tenido miembros relevantes que acompañados de los jerarcas, han ganado demasiado pronto. Algo que sin duda nos alegra a los madridistas, pero que supone un reto adicional a veces.
Falta ese «veneno», ese punch necesario para imponerse cuando el partido lo exige. A esto se suma un rendimiento físico pobre y una plaga de lesiones que ha castigado especialmente a la línea defensiva. Con Militao en proceso de recuperación, y con Rüdiger y Alaba habiendo entregado posiblemente ya sus mejores años, la juventud de Huijsen y Asencio aparece a veces como un hándicap por la falta de poso en la élite.
Las carencias del Real Madrid
Más allá del carácter, el Real Madrid sufre una evidente falta de diversidad en ciertos perfiles sobre el verde. Es innegable que se echa de menos un delantero de área, un jugador inapelable que fije a los centrales; Gonzalo, pese a su potencial, no parece hoy preparado para esa titularidad indiscutible.
En la medular, el vacío dejado por figuras como Kroos o la ausencia de un perfil organizador tipo Modric es notable. Falta ese «ocho» creativo o ese «seis» con salida de balón que sepa marcar el ritmo. Los jugadores actuales tienen calidad, pero no terminan de formar un centro del campo complementario que controle la jerarquía del juego.
Todo esto ocurre bajo una lógica incertidumbre sobre la figura del entrenador de cara a la próxima temporada, donde mi apuesta personal sigue siendo la figura de Álcaro Arbeloa. Sería una gran noticia que continuara y pudiese comenzar un proyecto.
Brotes verdes para Arbeloa
Sin embargo, frente a estas sombras, el Madrid atesora fortalezas envidiables que son la base de cualquier resurrección. Cuenta con referencias mundiales en sus puestos como Courtois, Mbappé, Vinicius, Valverde o Bellingham. Si estos jugadores recuperan su mejor nivel, el salto de calidad es inmediato. Además, la plantilla está plagada de jóvenes con un potencial extraordinario, desde Endrick y Nico Paz hasta el pivote de la selección francesa. Es mucho más fácil construir y corregir cuando se parte de una base de talento tan joven y con tanto valor de mercado.
Finalmente, la salud económica del club es el gran baluarte que puede facilitar el éxito de esta transición. No es el mundo del fútbol especialmente sencillo para generar beneficios de explotación y el Madrid no es ajeno a estas dificultades, peor su situación es mejor que la del resto de clubes que deben vivir de sus propios recursos.
El Real Madrid tiene la capacidad financiera y activos suficientes en su plantilla para acudir al mercado y encontrar esos perfiles que hoy faltan. Ya sea mediante la inversión directa o aprovechando el valor de mercado de sus actuales jugadores para realizar alguna gran venta estratégica, Florentino Pérez dispone de las herramientas para inyectar esa «hambre» necesaria en forma de nuevos fichajes. Las fortalezas del club son, sin duda, muy superiores a sus debilidades actuales, pero es fundamental atender al problema, saber reconocer algún error y volver a ser proactivo en la confección de la plantilla.