Champions: Real Madrid - Borussia Moenchengladbach

Más vidas que un gato

El Real Madrid de Zidane tiene más vidas que un gato. En la Champions a veces parece inmortal. Y fue precisamente Karim Benzema, alias El Gato, quien metió al equipo blanco de cabeza en los octavos de su competición y como primero de grupo. Dos golazos del francés en la primera parte ajusticiaron al Borussia Moenchengladbach por la vía rápida. El Madrid tuvo siempre el partido bajo control e incluso pudo haber goleado si no llega a ser por la sensacional actuación de Sommer.

El partido era de puerta grande o enfermería. Mejor dicho, tanatorio. Una derrota del Real Madrid suponía poner un inmerecido y feo The End a uno de los ciclos más exitosos de la historia del club. Después de cuatro Champions en cinco temporadas, tres de ellas seguidas, muchos de los jugadores de la era Zidane (igual que el propio técnico) no se merecían acabar en una eliminados en una cuneta de la fase de grupos de la Champions y menos todavía en la Europa League, esa competición reservada para segundones. Ver al Madrid por esos campos de la Europa perdida sería como poner a Al Pacino a interpretar a Antonio Recio.

Zidane no quiso inventar con la alineación. Como Carvajal había llegado muy justo, repitió con Lucas Vázquez de lateral, quizá porque en la defensa el regreso de Sergio Ramos le daba la seguridad de salir con chaleco antibalas. Porque lo que presentaba el Borussia Moenchengladbach arriba –Embolo, Thuram y Pléa– eran tres velocistas de no te menees.

No había sorpresas en el resto de la zaga ni en el centro del campo. Habas contadas. Varane y Mendy completaban la defensa, Casemiro, Kroos y Modric formaban en el medio. Arriba Zidane repitió con el mismo tridente del Pizjuán, los dos muchachos brasileños, Rodrygo y Vinicius, y el intocable Benzema.

Pues eso. Persignarse, jesusito de mi vida y a empezar. Rodó la pelota en el Di Stéfano y empezó el duelo. Dominó el Real Madrid de salida con la presión muy alta y asfixiando la salida de balón del Gladbach. Modric dio el primer aviso con un centro medido al área desde la banda derecha. Vinicius, en lugar de estirar el cuello, lo encogió y no llegó a rematar de cabeza.

Cabezazo de ‘Benzemaldo’

Sí lo conseguiría en el 8 Benzema, poseído por el espíritu de Santillana y Cristiano Ronaldo en la misma jugada. Lucas Vázquez remontó la banda derecha, levantó la cabeza, la puso medida al segundo palo. Allí esperaba Karim haciéndose el despistado. Se suspendió en el aire, esperó la pelota y cabeceó desde el punto de penalti a la escuadra. 1-0 y de la Europa League el Real Madrid pasó a ser primero de grupo en un solo cabezazo.

El gol del Madrid espoleó al Borussia, que se lanzó a tumba abierta en busca del área de Courtois. Replegaron los de Zidane conscientes del valioso botín del 1-o. Pero los alemanes habían dispuesto un equipo para buscar las contras y les faltaban efectivos para cocinar el juego en el medio. Kroos y Modric retomaron los mandos del partido al filo de los 20 minutos y el Madrid respiró tranquilo.

La pelota no circulaba bien porque había habido exceso de celo en el riego de Valdebebas. Había charcos como si hubiera estado lloviendo todo el puente en Madrid. Los blancos se pegaron el primer tiro en el pie al filo del 25. Fue una pérdida de balón de Lucas Vázquez que provocó una contra del Moenchengladbach. Pléa esprintó, dejó sentado a Varane por velocidad, Casemiro no llegó a corregir y el delantero se plantó solito ante Courtois. El belga salió bien y Pléa remató mal para intentar salvar su salida. Respiraba Zidane.

Benzema campaba a sus anchas entre alemanes y dibujaba paredes con todos. Pero volvió a ponerse la camiseta de goleador para anotar el segundo en un calco del primero. Esta vez el asistente fue Rodrygo, que puso un balón medido desde la derecha. Karim cabeceó con violencia y, aunque el remate le salió algo más centrado, Sommer sólo pudo tocarla pero fue para dentro. El Real Madrid, verlo para creerlo, se ponía 2-0 en media hora.

A Modric le anulan el tercero

El Madrid hizo como VOX, se aprendió el camino de la derecha y golpeó desde ahí. Otra vez un centro de Lucas Vázquez pudo convertirse en el 3-0 si el poste y Sommer no se hubieran cruzado en el remate de Modric dentro del área pequeña. Y luego el colegiado llegó a anular un gol, precisamente de Modric, al filo del intermedio.

Del descanso volvimos con un par de cambios en el Moenchengladbach y un dominio asfixiante del Real Madrid. Modric se gustaba en cada jugada, Lucas era el correcaminos y Benzema era indetectable para los teutones. Vinicius era el más discreto en el ataque, aunque todo el equipo se mostraba más concentrado que un suavizante.

Pléa volvió a dar el susto en el 56 pero Casemiro se cruzó bien para evitar males mayores. Fue un espejismo del Moenchengladbach porque el Real Madrid volvió a manejar el partido. Zidane movía su banquillo y ponía calentar a Asensio… y Arribas. El mensaje para Isco era cristalino. El malagueño ya está por detrás incluso de algunos jugadores del filial.

Recital blanco

Sommer hizo un paradón a disparo de Kroos en el 62. El Real Madrid seguía asomado al área del Borussia como los españoles al balcón en el confinamiento. Al 68 rondó el 3-0 Rodrygo tras un jugadón que cocinaron entre Vinicius y Modric. Su disparo lamió el palo derecho de la meta alemana. Los blancos se veían con pie y medio en octavos de la Champions… y como primeros de grupo.

Otra más en el 73 que perdonaba el Real Madrid. Primero Sommer salvaba con una mano voladora el cabezazo de Sergio Ramos. El rechace lo voleó Benzema y su disparo se estrelló contra el travesaño. El tercero se resistía. Zidane metió de golpe a Asensio y Arribas por el dúo de brasileños, que habían estado más currantes que brillantes, pero habían cumplido. Isco se atusaba las barbas en el banquillo pensando en si habrá algún equipo que le quiera para irse en enero.

Otro palo se cruzó en el camino de Lucas Vázquez en el 78. No estaba de Dios que llegara el tercero. Lo mejor que podría pasarle al Real Madrid era el final del partido, que ya estaba cercano. El técnico del Gladbach hizo tres cambios postreros en busca del milagro, pero ya era demasiado tarde. No lo había merecido en 85 y no iba a lograrlo en cinco.

El Real Madrid se pertrechó con la pelota, dejó pasar el tiempo y acabó sellando una victoria brillante y solvente que, unida al empate en San Siro, le daba la primera plaza del grupo y, de paso, le permitía evitar a los cocos en el sorteo de octavos. El Moenchengladbach, a pesar de la derrota, también lograba el pase por la pifia del Inter ante el Shakhtar.

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