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Champions League: Stuttgart 1-1 Atlético

Julián Álvarez sale a flote en su territorio

El argentino se reencuentra con el gol tras casi medio año de sequía con el Atlético

Lo recupera en Champions, competición en la que posee mejor porcentaje de gol

La temporada pasada marcó 10, el máximo de un jugador rojiblanco en una misma edición

Lo barruntaba Mateu Alemany. «Creo que hoy va a empezar a marcar», dijo antes de que comenzara el partido entre Stuttgart y Atlético. Se refería a Julián Álvarez, que, tras el verano más ruidoso de su vida, aglutinaba 174 días sin marcar gol. Su último picotazo fue el pasado 29 de abril y de penalti. Y ahora, casi medio año después, lo retoma donde lo dejó, en la Champions.

En Europa fue su último gol y en Europa se ha resarcido. Vuelve a ver la luz. No ha salido del túnel, pero ya vislumbra el destello en el horizonte. El Atlético languidecía en Alemania ante un Stuttgart vigoroso y aplicado, cuando Lookman vio la llegada de Julián y el argentino batió a Seimen con la izquierda. Un gol de liberación. Uno que llevaba buscando medio año.

Desde aquel 29 de abril, fundido a negro, hasta este martes. Claro que por el camino ha vivido un terremoto cuyo hipocentro fue su boca. En pleno Mundial verbalizó su deseo de abandonar el Atlético para «cumplir su sueño» y desembocó en más ruido que otra cosa. Se ha puesto los auriculares con cancelación sonora en la Champions, su competición fetiche.

El argentino suma 11 goles en Champions con el Atlético. Durante la temporada 2024-25, el delantero argentino firmó un registro histórico al convertir 10 tantos en el torneo continental, superando la marca máxima anotadora para un futbolista del club rojiblanco en una sola edición. Julián solo había celebrado dos goles en los últimos seis meses, ambos con Argentina.

Julián Álvarez da otro paso hacia la amnistía

El gol es su zancada más grande hacia el indulto del Metropolitano, pero no la primera. Ante el Manchester United, también en Champions, comenzó a virar la situación. «Con el 19, Julián Álvarez», dijo el speaker por megafonía y el Metropolitano se volvió a pronunciar. De nuevo pitos y algún que otro insulto camuflado con silbidos.

Aunque hubo menos que en anteriores reencuentros. Más liviano que en otras ocasiones. Bien sea por la Champions, competición que deja todo en un segundo plano para el aficionado colchonero, o bien sea porque se acercan posturas. Sea el motivo que sea, al argentino se le silbó menos.

Y el correr del partido fue minimizando los decibelios e incluso recibió apoyo en momentos concretos. Como cuando su disparo se estrelló con el poste, el estadio arengó para que siguiera insistiendo. Claro, el beneficio del Atlético está por encima de la animadversión. Durante el partido recibió tímidos aplausos, pero volvió a recibir una sonora pitada cuando fue sustituido. Todavía tiene camino por recorrer.