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Un partido emocional en Split

España aterriza en el incendio croata: «Noche de vergüenza histórica»

El histórico 0-7 ante Inglaterra desata una crisis total en Croacia, con Slaven Bilic cuestionado y parte de la prensa reclamando su salida antes de recibir a España

Modric intenta apagar el incendio y pide el apoyo de Split para enfrentarse a una España que puede certificar su clasificación para los cuartos de final

Inglaterra le mete ¡siete! a Croacia en una goleada de escándalo en el grupo de España

España se va a encontrar un incendio en Split. El histórico 0-7 encajado por Croacia contra Inglaterra ha desatado una crisis deportiva y social a apenas unos días de recibir a los de Luis de la Fuente. La peor derrota de la historia de la selección croata ha puesto en el punto de mira a Slaven Bilic, ha provocado la indignación de una afición acostumbrada a competir contra cualquiera y ha obligado incluso a Luka Modric a salir públicamente para pedir unidad antes de medirse a España.

El problema para Croacia es que el desastre de Rijeka no llega solo. Antes, España ya había goleado 4-1 a los balcánicos en Sevilla. Once goles encajados en dos partidos que han transformado un parón internacional en una auténtica pesadilla. Y ahora llega España.

Bilic, contra las cuerdas

El principal señalado es Slaven Bilic. El seleccionador asumió el cargo hace apenas tres meses después de la salida de Zlatko Dalic y ya se encuentra sometido a una enorme presión. La prensa más crítica y diferentes tertulias del país han comenzado incluso a plantear su destitución o dimisión.

La imagen ofrecida contra Inglaterra ha provocado especialmente indignación. Croacia fue superada física y tácticamente y volvió a mostrar una fragilidad defensiva que ya había quedado al descubierto contra España. Bilic no buscó excusas después de la goleada. «La responsabilidad recae sobre mí; yo soy el entrenador y esta es la selección de mi país», reconoció.

La prensa croata habla directamente de una «noche de vergüenza histórica». Y la preocupación va mucho más allá del resultado. La sensación alrededor del equipo es que Croacia ha perdido buena parte de la identidad competitiva que durante años la convirtió en una de las selecciones más difíciles de derrotar.

Modric intenta apagar el incendio

El golpe también ha provocado una reacción pocas veces vista en Luka Modric. Después de dos décadas defendiendo a su país, el capitán admitió estar viviendo una situación inédita. «Es la primera vez que siento vergüenza después de un partido», reconoció.

Modric fue todavía más contundente al valorar la actuación de Croacia: «Jugar de esta forma es inaceptable. Hoy habríamos perdido incluso ante un equipo de tercera división».

Sus palabras reflejan el estado de ánimo de un país que ha pasado de celebrar las gestas de su generación dorada a preguntarse cómo su selección ha podido recibir 11 goles en apenas 180 minutos.

Pero Modric también intenta evitar que el incendio termine afectando al partido contra España. Con parte de la afición tremendamente enfadada y voces que incluso plantean castigar al equipo, el capitán ha pedido una tregua. «Esperamos que los aficionados de Split estén con nosotros, nos apoyen y que les devolvamos eso de la mejor manera posible», aseguró.

España entra en una caldera

Y ahí aparece España. El equipo de Luis de la Fuente viajará a Split sabiendo que se encontrará probablemente la versión más herida de Croacia. Un rival humillado, un seleccionador cuestionado y una afición que exigirá una reacción inmediata.

De la Fuente ya lo advirtió después del partido contra República Checa. «No es normal que le metan siete a Croacia. Me parece muy extraño». Y añadió una frase que resume perfectamente cómo se interpreta la goleada desde la concentración española: «Esto sólo significa que en el próximo partido van a salir más motivados y exigidos».

Porque España no mira el 0-7 como una invitación a otra goleada. Todo lo contrario. El martes se encontrará un Poljud caliente y una selección jugando prácticamente una final emocional. España, además, tiene un objetivo enorme delante: una victoria o un empate le permitiría certificar matemáticamente su clasificación para los cuartos de final de la Liga de Naciones.

Croacia está contra las cuerdas. Bilic, señalado. La prensa pide explicaciones. La afición está furiosa. Modric reclama unidad. Y en mitad de todo ese incendio aterrizará España.