Santiago Villafruela, fontanero en España: «Si a un chico le dices que gana 1.000 € sentado en un ordenador y de fontanero 1.000 €, ¿tú dónde irías?»
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Los fontaneros se enfrentan a una preocupante falta de relevo generacional. Esta situación ha encendido las alarmas en todo el sector, cuyos profesionales tienen cada vez más dificultades para cubrir la demanda. Aunque se trata de un sector con una empleabilidad del 90% y buenas perspectivas de encontrar trabajo, los más jóvenes siguen mostrando poco interés por dedicarse a este oficio.
«Llevo 10 años de autónomo de fontanero, 21 en Madrid, que no los hay, ya quedan pocos», advierte el fontanero Santiago Villafruela en «Sector Oficios Podcast», donde habla de una situación laboral que provoca una gran saturación en el servicio. «Casi no hay fontaneros; a veces tengo que dar cita para dos meses», asegura. Con más de dos décadas de experiencia en el sector, analiza cómo está influyendo la cultura digital en la carrera profesional de las nuevas generaciones. «Si a un chico le dices que gana 1.000 € sentado en un ordenador y de fontanero 1.000 €, ¿tú dónde irías?», reflexiona.
Preocupación por la falta de fontaneros
Cuando empezó a trabajar en obra nueva, tardó dos años en darse cuenta de que muchos de sus compañeros cobraban sueldos considerablemente más altos que el suyo. La diferencia estaba en que ellos trabajaban por cuenta propia, algo que desconocía hasta entonces. «Me dijeron que para ganar dinero tenía que hacerme autónomo y así descubrí esta profesional. Me dijeron que con lo nervioso que yo era me iría bien», explica.
A partir de ese momento, decidió dar el paso y trabajar como autónomo. «Pedí todo el dinero cotizado, fueron unos 24.000 euros, y con eso compré una furgoneta y unas herramientas». Gracias a esa inversión inicial, pudo comenzar su carrera como fontanero. Hoy, a sus 37 años, reflexiona sobre la situación del mercado laboral.
«El esfuerzo físico que exige el trabajo no compensa con los salarios actuales. Tú a un chico le dices que gana 1.200 euros sentado en un ordenador y de fontanero 1.200, ¿a dónde irías?» Sin embargo, también habla de la cara menos visible de esta profesión y poner de manifiesto su visión del sacrificio que supone «Con 37 años ya tengo las rodillas marcadas», comenta.
Lejos de los antiguos estereotipos, la profesión ha evolucionado gracias a los avances en los materiales y al desarrollo de nuevas herramientas. El cobre, utilizado tradicionalmente en las instalaciones, ha ido dejando paso a sistemas de tuberías termoplásticas y reticuladas, como el multicapa o el sistema Wishbor. Estas soluciones permiten agilizar el montaje y mejorar la precisión mediante el uso de máquinas expandidoras. «Wishbor me gusta mucho más, es una expandidora que tú abres la pieza y va todo mucho más rápido», explica.
A esta transformación se suma la incorporación de herramientas eléctricas con baterías: «radial y máquina de taladrar es esencial, y si te lo puedes permitir que sea a batería». Sin embargo, a pesar de las innovaciones, los fundamentos técnicos del oficio siguen teniendo un papel esencial: «A mí dame un picoloro y un par de tubos que te pueda hacer un puzzle».
En los últimos años, el sector de la construcción ha experimentado un aumento significativo de la demanda, especialmente en el ámbito de la fontanería, donde cada vez hay menos profesionales. Mientras tanto, muchos jóvenes se decantan por estudios que les permitan disfrutar de horarios flexibles e incluso trabajar desde casa. «Ahora mismo estamos muy solicitados; hay gente a la que tengo que darle cita dentro de un mes y medio o dos porque no damos abasto», confiesa Santiago. «No sé porque a los jóvenes no les llama esta profesión cuando en realidad es un trabajo que puedes pasarlo bien, aunque tengas que ponerte de rodillas y mancharte un poco las manos», añade.
Aunque considera que es un trabajo gratificante, reconoce que exige un gran esfuerzo físico. Por ello, asegura que resulta complicado seguir ejerciendo este oficio más allá de los 55 años, cuando todavía quedan bastantes años para alcanzar la edad de jubilación. «Llega un punto que el fontanero sufre mucho, físicamente te mata. Y a lo mejor por eso los jóvenes no quieren dedicarse a esto. Sin embargo, da tiempo a hacer una buena hucha», concluye.
Crisis del sector
Las cifras del sector reflejan las dificultades para garantizar el relevo generacional. La edad media de los fontaneros e instaladores en España se sitúa en los 44,8 años. Más del 52% tiene más de 45 años, el 60% se encuentra en la franja de entre 40 y 60 años y sólo entre el 9% y el 12% es menor de 30 años.
«Existe una evidente brecha entre lo que las empresas demandan y los caminos profesionales que eligen los trabajadores», explica Antón Adanero, CEO de Tecnio Formación. «La fontanería actual ofrece un futuro laboral estable y seguro para cualquiera que decida dar el paso. En este sector, el factor determinante para acceder a una oportunidad no es la edad, sino una cualificación práctica e inmediata».
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