Richard Feynman, premio Nobel de Física 1965, sobre la honestidad científica: «El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar»

En 1974, Richard Feynman pronunció el discurso de graduación del Instituto de Tecnología de California (Caltech). El físico, Premio Nobel de Física en 1965, dedicó esa intervención a la honestidad científica, según el texto que conserva la biblioteca del Caltech.
Feynman tituló el discurso La ciencia del culto cargo (Cargo Cult Science, en el original en inglés). La expresión remite a unos pueblos de los mares del Sur que construyeron pistas, encendieron hogueras y levantaron cabañas con antenas de bambú para que volvieran los aviones que habían aterrizado allí durante la guerra.
Para el físico, esos rituales imitaban a la perfección un aeropuerto, pero los aviones no llegaban. Del mismo modo, algunas investigaciones copiaban las apariencias de la ciencia y dejaban fuera algo esencial.
¿Por qué dijo Richard Feynman que uno mismo es la persona más fácil de engañar?
Ese algo esencial era, según Feynman, una forma de integridad científica que corresponde a una especie de «honestidad absoluta».
«El primer principio es que no debes engañarte a ti mismo, y tú eres la persona más fácil de engañar. Así que hay que tener mucho cuidado con eso», advirtió el físico a los graduados.
En la práctica, Feynman pedía contar también los datos que van en contra de la conclusión preferida, y no solo los que la favorecen. «Por ejemplo, si haces un experimento, debes informar de todo lo que creas que podría invalidarlo», explicó.
Una vez superado ese primer paso, lo demás resulta más sencillo. «Después de no haberte engañado a ti mismo, es fácil no engañar a otros científicos», afirmó Feynman. A partir de ahí, añadió, solo hace falta ser honesto «de la manera convencional».
Como ejemplo, el físico recordó la medición de la carga del electrón que hizo Millikan con gotas de aceite. Las mediciones posteriores se acercaron poco a poco a un valor más alto. Cuando alguien obtenía una cifra muy superior a la de Millikan, pensaba que algo debía de estar mal y buscaba un error.
Al final del discurso, Feynman deseó a los graduados la suerte de estar en un lugar donde fueran libres para mantener esa integridad, sin verse obligados a perderla por su puesto o su financiación. «Que tengan esa libertad», concluyó.
La honestidad científica en la conferencia Nobel de Richard Feynman
Nueve años antes, el 11 de diciembre de 1965, Feynman dedicó su conferencia Nobel al desarrollo de su visión de la electrodinámica cuántica. En ella criticó la costumbre de los artículos científicos de presentar el trabajo como terminado, sin contar los callejones sin salida ni las ideas equivocadas.
El físico trabajó unos ocho años en ese problema, desde que era estudiante en el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) hasta 1947. Cada vez que descubría algo, lo comprobaba de muchas maneras hasta convencerse por completo. Aun así, creía que no existía una electrodinámica cuántica satisfactoria, aunque admitió que no estaba seguro.
¿Quién fue Richard Feynman?
Richard Feynman nació en Nueva York el 11 de mayo de 1918. Se graduó en el MIT en 1939 y se doctoró en la Universidad de Princeton en 1942.
Más tarde, fue profesor de física teórica en la Universidad Cornell entre 1945 y 1950. Ese año llegó al Caltech, donde ocupó la cátedra Richard Chace Tolman de Física Teórica.
En 1965 compartió el Premio Nobel de Física con otros dos científicos. En el banquete del 10 de diciembre en Estocolmo, bromeó con que la poca modestia que pudiera tener había desaparecido en los últimos días. Feynman murió el 15 de febrero de 1988.