Curiosidades
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Por qué los trenes y los AVE no tienen cinturón de seguridad si en el coche y en el avión es obligatorio: los expertos en seguridad ferroviaria explican la razón

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

En el coche es obligatorio desde hace décadas y no llevarlo puesto se castiga con una multa de 200 euros y la pérdida de 4 puntos del carnet de conducir. En el avión, la tripulación comprueba que todos los pasajeros lo llevan abrochado antes de despegar y aterrizar. Sin embargo, quien viaja en AVE, en un tren de Cercanías o en cualquier otro tren nunca encuentra un cinturón de seguridad en su asiento. Muchos viajeros se preguntan por qué, sobre todo cuando un tren de alta velocidad puede circular a 300 kilómetros por hora. La respuesta tiene que ver con años de investigación sobre seguridad ferroviaria.

Los estudios concluyen que el cinturón sería contraproducente

La investigación más completa sobre este asunto la llevó a cabo el Rail Safety and Standards Board (RSSB), el organismo británico encargado de la seguridad ferroviaria. Durante cinco años, sus expertos analizaron si instalar cinturones en los trenes protegería a los pasajeros en caso de accidente. Estudiaron tanto los cinturones de dos puntos, como los de los aviones, como los de tres puntos, como los de los coches.

Para ello realizaron pruebas a escala real con maniquíes de choque y simulaciones por ordenador con distintos tamaños de pasajeros y distintas distancias entre asientos. La conclusión fue clara: según el RSSB, los cinturones de seguridad aumentarían, en conjunto, las lesiones de los pasajeros en caso de choque. Con cinturones de dos puntos, los pasajeros sujetos quedarían más expuestos a lesiones graves o mortales cuando la estructura del vagón se deforma en un accidente.

Por qué en el tren funciona de otra manera

La clave está en las diferencias entre el tren y el coche. En un vehículo pequeño, el cinturón evita que el cuerpo salga despedido contra el salpicadero o el parabrisas. En un tren, en cambio, los investigadores comprobaron que la mejor protección son los asientos diseñados para resistir los impactos, que se deforman de forma controlada y amortiguan el golpe de los pasajeros. Según el RSSB, este diseño ofrece una protección general mejor que instalar cinturones.

Además, en un tren viajan muchos pasajeros de pie, sobre todo en los trenes de Cercanías y en las horas punta. Por eso los expertos británicos concluyeron que sería muy poco práctico obligar a usar el cinturón en un medio de transporte en el que una parte de los viajeros ni siquiera va sentada. Tampoco sería fácil comprobar si cada persona lo lleva abrochado, con el constante flujo de pasajeros que suben y bajan en cada estación.

Salir del tren, una prioridad tras un accidente

Las investigaciones sobre accidentes ferroviarios también han subrayado otro aspecto fundamental: la evacuación. Tras un accidente, es esencial que los pasajeros puedan salir del vagón con rapidez y que los equipos de rescate puedan acceder a ellos. Un cinturón podría dificultar esa salida, sobre todo si el vagón ha volcado o ha quedado en una posición complicada.

Buena parte de esta investigación se puso en marcha en el Reino Unido después del accidente de Ladbroke Grove, cerca de Londres, en 1999, en el que murieron 31 personas. Una de las conclusiones fue la importancia de mantener a los pasajeros dentro del vagón durante el choque. Para lograrlo, los expertos apostaron por mejorar las ventanas con vidrio laminado, que resiste mejor los impactos, en lugar de recurrir a los cinturones.

El experimento de Finlandia

Hubo un país que sí probó a instalar cinturones en los trenes. En Finlandia, el centro de investigación técnica VTT estudió su uso en un experimento en el que se instalaron 271 cinturones en tres vagones de pasajeros. El resultado, publicado en 2001, fue revelador: muy pocos viajeros los utilizaron.

Curiosamente, la mayoría de los encuestados, un 68%, opinaba que deberían instalarse en más vagones, aunque luego apenas los usaran. Los propios viajeros consideraban más importantes otras medidas de seguridad. El experimento mostró que, incluso con los cinturones disponibles, los pasajeros no tienen la costumbre de abrochárselos en el tren.

Por qué en el avión y en el autobús sí son obligatorios

La situación es muy distinta en otros medios de transporte. En los aviones, el cinturón es clave para que los pasajeros se mantengan sujetos a su asiento durante el despegue y el aterrizaje, y sobre todo cuando hay turbulencias, que pueden provocar movimientos bruscos e inesperados. En los autobuses, que circulan por carretera junto a otros vehículos, el riesgo de choque y vuelco hace que el cinturón resulte eficaz para reducir lesiones.

El tren, en cambio, circula por una vía exclusiva, frena de forma progresiva y sus vagones están diseñados para proteger a los pasajeros de otra manera. Por eso, a día de hoy, los expertos en seguridad ferroviaria coinciden en que no hay motivos para instalar cinturones en los trenes, y no parece que esto vaya a cambiar a corto plazo. La seguridad de los viajeros depende de otros elementos, como el diseño de los asientos, la resistencia de los vagones y los sistemas que controlan la circulación.