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¿Se puede dejar la puerta de la lavadora abierta permanentemente después del lavado? La recomendación de los fabricantes

Después de terminar un ciclo de lavado, cerrar la puerta de la lavadora parece un gesto de lo más natural. Sin embargo, este hábito cotidiano podría no ser el más recomendable para conservar el electrodoméstico en buenas condiciones. La humedad que permanece en el tambor, la junta de goma y otras piezas interiores necesita tiempo para evaporarse. Por eso, algunos fabricantes aconsejan dejar la puerta abierta después de cada lavado. Aunque existe el temor de que esta práctica perjudique las bisagras o deteriore los materiales, los expertos ofrecen una explicación que invita a cambiar esta costumbre doméstica.

La recomendación no responde únicamente a una cuestión de mantenimiento, sino también de higiene. Cuando la lavadora permanece cerrada después de utilizarse, el ambiente interior puede conservar unas condiciones cálidas y húmedas que favorecen la aparición de malos olores, residuos y microorganismos. En cambio, permitir que circule el aire facilita el secado de las superficies y reduce la acumulación de humedad. Fabricantes como Miele y Siemens respaldan esta práctica y aseguran que, en sus modelos, mantener la puerta abierta no provoca daños en las bisagras ni en la junta. Además, especialistas en limpieza doméstica y mantenimiento de electrodomésticos coinciden en la importancia de ventilar el aparato entre lavados.

¿Por qué conviene dejar abierta la puerta de la lavadora?

Según recoge la publicación alemana CHIP, Miele considera que mantener abierta la puerta de la lavadora durante periodos prolongados es una medida perfectamente segura y, desde el punto de vista higiénico, incluso recomendable.

«Después de cada programa, pueden quedar pequeñas cantidades de agua en el tambor, la puerta y los pliegues de la goma. Si el electrodoméstico permanece cerrado, esa humedad tarda más en desaparecer», mencionan los expertos.

El problema es que un espacio cálido, oscuro y húmedo constituye un entorno favorable para la proliferación de microorganismos. Con el paso del tiempo, pueden aparecer depósitos, biopelículas y olores desagradables que incluso terminan impregnando la ropa recién lavada.

Por el contrario, dejar la puerta entreabierta permite que el aire circule y favorece la evaporación del agua residual. Así, el interior permanece más seco entre un programa y otro.

¿Qué dicen Miele y Siemens sobre las bisagras?

Uno de los motivos por los que algunas personas prefieren cerrar inmediatamente la lavadora es el miedo a estropear sus componentes. La puerta abierta puede parecer una carga innecesaria para las bisagras, especialmente cuando permanece en esa posición durante muchas horas. Sin embargo, Miele descarta que este comportamiento represente un problema técnico en sus electrodomésticos.

Según explicó el fabricante a CHIP, las puertas y sus bisagras están diseñadas para soportar su propio peso durante años, incluso cuando permanecen abiertas. Además, la normativa contempla que una puerta abierta en un ángulo de 90 grados pueda soportar brevemente una fuerza adicional de 150 newtons, equivalente aproximadamente al peso de 15 kilogramos.

Este requisito tiene en cuenta situaciones habituales, como cuando alguien se apoya momentáneamente en la puerta mientras introduce o retira la ropa. Por tanto, mantenerla abierta después del lavado no supone una sobrecarga perjudicial.

Siemens comparte esta recomendación. La compañía confirmó que dejar abierta la puerta facilita el secado de la humedad residual y no provoca un desgaste adicional de las bisagras ni de la junta de goma en sus modelos.

¿Cómo evitar el moho y los malos olores?

La ventilación también es una de las recomendaciones que comparte Josefina Jensen en Instagram. En uno de sus vídeos explica tres gestos sencillos que incorpora a su rutina después de utilizar la lavadora.

El primero consiste en secar el tambor y la goma con un paño de microfibra. Conviene prestar especial atención a los pliegues del sello, porque allí puede quedar agua acumulada.

El segundo paso es dejar la puerta entreabierta, sin necesidad de mantenerla completamente abierta. Un espacio equivalente al ancho de una mano puede facilitar la circulación del aire.

Por último, Jensen aconseja dejar abierto el compartimento del detergente. Esta zona también puede retener humedad y beneficiarse de una ventilación adicional. Son pequeños hábitos que requieren poco tiempo y ayudan a mantener más seco el electrodoméstico.

¿Qué ocurre cuando la lavadora acumula humedad?

La publicación de Apartment Therapy recoge las explicaciones de Alessandro Gazzo, de Emily’s Maids, una empresa de limpieza doméstica. El especialista advierte de que las lavadoras son especialmente propensas a desarrollar moho porque combinan oscuridad, humedad y largos periodos de inactividad.

Las máquinas de carga frontal pueden presentar una vulnerabilidad particular debido a sus juntas de goma. Además, los restos de detergente y suavizante pueden favorecer la acumulación de residuos que contribuyen al desarrollo de microorganismos.

Gazzo recomienda ventilar el electrodoméstico después de cada uso para acelerar la evaporación del agua. También señala la importancia de limpiar las superficies interiores y el cajón del detergente.

La ventilación, junto con una limpieza periódica y el secado de las zonas donde se acumula agua, constituye una forma sencilla de cuidar la lavadora y evitar que los malos olores se conviertan en un problema recurrente.