Los psicólogos advierten: esta pequeña costumbre puede indicar que una relación está perdiendo fuerza incluso antes de que aparezcan las primeras discusiones
El desinterés dentro de la pareja puede no ser un desencadenante de una discusión, pero si la daña
La psicología confirma que los nacidos entre 1945 y 1965 desarrollaron una ventaja única a la hora de gestionar las emociones, debido a que vivieron largos períodos de incertidumbre
La psicología dice que las personas que usan la misma taza y se sientan en el mismo sitio todos los días no están estancadas en la rutina, sino que están reservando su capacidad de tomar decisiones
A medida que las relaciones amorosas se van consolidando en base a la suma de los días que pasan, las personas se van conociendo, descubriendo cómo son realmente las personas y si realmente se trata de la persona con la que quieren pasar el resto de su vida.
Los psicólogos han descubierto cuál es una de las señales que puede indicar que una relación está perdiendo fuerza incluso antes de que aparezcan las primeras discusiones. La señal fundamentada y respaldada por la ciencia se trata de un concepto que en psicología se concibe como bids for connection, que tiene relación con ignorar los microintentos de conexión.
La señal desapercibida que muestra desinterés
Para poner en contexto de qué se trata esta señal, deberemos situarnos en un ejemplo. Una parte de la pareja ve algo en la televisión y dice: «Mira qué cosa más divertida». La otra parte no levanta la mirada de su teléfono y responde frío: «Ya ves». En esta situación, los psicólogos han detectado una señal de alerta que ocurre cuando la respuesta es sistemática y se acompaña con silencio, desinterés o un monosílabo.
¿Por qué esta señal puede acabar tu relación?
No hay que alarmarse; si esto sucede de forma puntual, no tiene por qué terminar con tu relación; simplemente tu pareja puede estar concentrada en otra tarea. Pero si este gesto ocurre de forma sistemática, puede ser que tu cerebro comience a interpretarlo como una falta de interés o prioridad.
Como todavía aparentemente no hay un motivo de peso para iniciar una discusión, se deja pasar, lo que va erosionando la relación lentamente. La primera parte deja de intentar conectar con su pareja con cada vez más frecuencia al su cerebro interpretar que es mejor no intentarlo sabiendo que no va a recibir respuesta. Se comienza a guardar pensamientos, dejar de buscar la mirada del otro y el vínculo se comienza a enfríar.
Cuando finalmente la erosión se convierte en una herida importante, el verdadero problema no es el motivo de la pelea, sólo es un desencadenante. La conexión emocional ya se encontraba muerta desde el momento en que se dejaron pasar estos gestos sin hablarlo o solucionarlo.
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