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La psicología confirma que las personas que dejan sus notificaciones sin leer en lugar de abrirlas inmediatamente pueden tener una forma particular de gestionar los favores

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Numerosas personas son las que deciden no leer los mensajes que reciben durante horas, días o semanas. Un comportamiento que no se traduce en una falta de interés, sino que para algunos responder a un mensaje se convierte en una fuente de presión y responsabilidad emocional. En la actualidad, aplicaciones como WhatsApp e Instagram han convertido las conversaciones en algo rápido e inmediato.

Además, tardar en contestar suele interpretarse como una señal de indiferencia, falta de educación o interés cuando realmente la psicología apunta a que detrás de este comportamiento existe una explicación muy diferente. Hay personas que cuando reciben un mensaje no lo perciben como una tarea pendiente que requiere tiempo, energía y una respuesta adecuada, sino que directamente deciden no abrirlo o posponer la conversación hasta sentirse preparados para afrontar la interacción.

El concepto principal: la telepresión

Uno de los conceptos relacionados con este comportamiento es la telepresión. Esto se transcribe como la sensación de presión por querer responder rápido a las comunicaciones digitales. Un fenómeno que aparece tanto en el ámbito laboral como en las relaciones personales y genera que una simple notificación produzca malestar.

En estos casos, la persona puede elegir si aparta el teléfono, deja la conversación para más tarde o incluso evita abrir el mensaje. Lo anterior no implica que la finalidad sea ignorar el mensaje recibido, sino que intenta reducir temporalmente la sensación de obligación asociada a tener que responder. El problema aparece cuando los mensajes se acumulan, ya que la carga emocional aumenta. El sentimiento de culpabilidad podría apoderarse de las personas que no contestan los mensajes.

¿Qué supone no contestar los mensajes?

La psicología mantiene que este comportamiento se relaciona con la procrastinación. Por ejemplo, aplazar una tarea que genera ansiedad puede proporcionar un alivio inmediato, pero temporal. La persona evita durante un momento lo que le provoca malestar, pero esa preocupación no desaparece y aumenta con el paso del tiempo. Aunque, a la hora de realizar cualquier tipo de favor, son los primeros que están ahí por la urgencia que les produce el sencillo acto de ayudar.

La preocupación excesiva

Aquellas personas que acumulan mensajes sin leer no significa que no presten atención o no les interese la vida de sus más allegados, sino que experimentan una preocupación excesiva por responder correctamente. Por lo tanto, las personas que tardan en contestar no lo hacen como sinónimo de indiferencia, ya que las razones que se esconden detrás de un mensaje sin responder se reducen a un sentimiento de carga emocional excesiva que desemboca en la presión.