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El proverbio que dijo Confucio hace 25 siglos y hoy repetimos a diario: «Lo que no te gusta que te hagan a ti, no se lo hagas a los demás»

  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

En una conversación recogida en las Analectas, el discípulo Zigong preguntó a Confucio si existía un solo concepto capaz de guiar las acciones de toda una vida. El sabio maestro respondió con una palabra, la reciprocidad, y la explicó con una regla sobre el trato a los demás.

El diálogo aparece en el libro 15 de la obra, según la traducción de A. Charles Muller. La misma enseñanza vuelve también en el libro 12, esta vez como respuesta a otro discípulo, Zhonggong, que había preguntado por el sentido del ren, la virtud central del pensamiento confuciano.

¿Por qué Confucio eligió la reciprocidad como guía para toda la vida?

La respuesta de Confucio a Zigong, en el pasaje 15:24 de las Analectas, combina una pregunta breve y una regla de conducta que toma como medida la propia experiencia.

«¿Qué tal la ‘reciprocidad’? Lo que no te gusta que te hagan a ti, no se lo hagas a los demás», respondió Confucio a su discípulo.

En el pasaje 6:30, Confucio formuló la misma idea en positivo, ya que el hombre virtuoso que desea tener éxito procura que los demás también lo tengan.

«Ser capaz de tomar los propios sentimientos como guía puede llamarse el arte del ren», concluye el pasaje.

En el pasaje 5:12, el propio Zigong aseguró que no quería hacer a otros lo que no deseaba para sí. «Todavía no has llegado a ese nivel», le contestó Confucio.

La reciprocidad, el hilo que unía la enseñanza de Confucio

En el pasaje 4:15, Confucio dijo a su discípulo Zengzi que su camino estaba atravesado por «un solo hilo». Más tarde, Zengzi explicó a otros discípulos que el camino del maestro consistía en «ser leal y tener sentido de la reciprocidad, y nada más».

La respuesta a Zhonggong en el pasaje 12:2 sitúa la regla entre otros consejos. Confucio le recomendó comportarse fuera de casa como si recibiera a un invitado importante y tratar al pueblo como si asistiera a una gran ceremonia.

Para Muller, el ren es quizás el concepto más fundamental del pensamiento confuciano. El traductor lo define como «una capacidad interior que poseen todos los seres humanos para hacer el bien». La reciprocidad, junto con la piedad filial y el respeto fraterno, forma parte del modo en que esa virtud funciona en el mundo.

¿Se parece la regla de Confucio a la regla de oro de los Evangelios?

Según la Enciclopedia de Filosofía de Stanford, la regla que Confucio formula en los pasajes 12:2, 5:12 y 15:24 se parece a la regla de oro que recogen los Evangelios de Mateo (7:12) y Lucas (6:31), ya que la versión del maestro chino indica lo que no hay que hacer a los demás.

Sin embargo, la enciclopedia advierte que, leídas como mandatos universales, estas frases se alejan del estilo habitual de las Analectas, más centrado en situaciones concretas. Algunos estudiosos, como E. Bruce Brooks, creen que podrían tratarse de añadidos posteriores al texto.

¿Quién fue Confucio?

Confucio vivió entre el 551 y el 479 a. C., según la tradición china. Nació en el dominio de Zou, en la actual provincia china de Shandong, al sur de Lu. Su padre pertenecía a un clan noble de Lu y murió cuando el pensador era pequeño. De joven, Confucio destacó por su dominio de los rituales y las ceremonias de la dinastía Zhou.

Con el tiempo, Confucio ocupó varios cargos en Lu. Más tarde, viajó por los estados de Wei, Song, Chen, Cai y Chu. Al final de su vida, se dedicó a la enseñanza. El historiador Sima Qian le atribuyó 77 discípulos directos y cerca de 3000 alumnos.