La histórica lección que pronunció un jesuita alemán en 1645: «El fin justifica los medios» pertenece a Hermann Busenbaum, no a Maquiavelo
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En 1645, el jesuita alemán Hermann Busenbaum publicó en Colonia el tratado Medulla theologiae moralis, un manual de teología moral pensado para ayudar a los confesores a resolver casos de conciencia.
En sus páginas apareció la sentencia en latín «Cum finis est licitus, etiam media sunt licita», que con los siglos se popularizó en castellano como «el fin justifica los medios».
El libro nació de las clases que Busenbaum dictó a los estudiantes jesuitas de Colonia. La obra pasó por más de doscientas ediciones antes de 1776 y se convirtió en uno de los manuales de teología moral más usados en los seminarios católicos de Europa durante casi dos siglos.
¿Qué significa realmente la frase «el fin justifica los medios» que escribió Hermann Busenbaum?
Según la Enciclopedia Católica, la sentencia latina de Busenbaum se traduce como «cuando el fin es lícito, los medios también son lícitos». En el tratado, la idea no habilitaba cualquier método, sino que se limitaba a medios moralmente indiferentes, nunca a los intrínsecamente malos.
Además, el jesuita alemán insistía en que los preceptos negativos de la ley natural no se podían transgredir ni siquiera bajo amenaza de muerte.
Ese razonamiento se conoce como casuística, el método con el que los teólogos morales analizaban casos concretos de conciencia en lugar de aplicar reglas generales de forma rígida. Busenbaum ganó fama justamente como uno de los maestros de esa disciplina dentro de la Compañía de Jesús.
¿Por qué la frase se atribuye a Maquiavelo y no a Hermann Busenbaum?
Por más que parezca difícil de creer, la popular expresión no aparece de forma literal en ninguna obra de Maquiavelo. Según Factchequeado, el malentendido se apoya en un pasaje del capítulo XVIII de El príncipe, donde el pensador florentino sostiene que a un gobernante se lo juzga por el resultado de sus actos.
Esa idea sobre el poder político no tiene relación con la teología moral de Busenbaum, pero ambas nociones terminaron fusionadas en la memoria popular a lo largo de los siglos. La atribución a Maquiavelo circula en libros, discursos y artículos que nunca verificaron la fuente original de la frase.
¿Quién fue Hermann Busenbaum, el jesuita alemán autor de la frase atribuida a Maquiavelo?
Según la edición de 1911 de la Enciclopedia Británica, Busenbaum nació en 1600 en Notteln, Westfalia, y entró en la Compañía de Jesús a los diecinueve años. Enseñó clásicas, filosofía y teología en distintos colegios jesuitas antes de ejercer como rector en Hildesheim y en Münster.
En Münster, fue confesor del príncipe-obispo Christoph Bernhard von Galen y murió en esa ciudad el 31 de enero de 1668. Sus contemporáneos destacaron su prudencia, su firmeza de carácter y su generosidad, cualidades que le valieron reconocimiento dentro de la Compañía de Jesús en Hildesheim y Münster.
Busenbaum también escribió Lilium inter spinas, un tratado sobre la vida ascética. Décadas después de su muerte, el editor Pierre Lacroix amplió Medulla theologiae moralis en ediciones de dos volúmenes publicadas en Alemania y Francia durante el siglo XVIII.
Casi un siglo después de la muerte de Busenbaum, unos pasajes añadidos a ediciones posteriores de ese tratado sobre el tiranicidio provocaron un escándalo tras el intento de magnicidio contra Luis XV que cometió Robert-François Damiens en 1757.
Ese mismo año, el libro fue quemado públicamente en Toulouse, pese a que la jerarquía jesuita había rechazado esos pasajes. El episodio alimentó la campaña del duque de Choiseul contra la Compañía de Jesús en Francia.
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