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Los expertos en reformas e interiorismo coinciden: los inodoros de siempre están acabados y su sustituto «da más sensación de amplitud, es más moderno y fácil de limpiar»

Los cuartos de baño han cambiado mucho en los últimos años y a la hora de hacer una reforma, no sólo se busca elegir unos azulejos bonitos, un lavabo práctico y una ducha cómoda, sino que también importa aprovechar el espacio y conseguir que la estancia resulte visualmente más limpia y despejada, algo especialmente importante en los baños pequeños, donde unos pocos centímetros pueden marcar la diferencia.

En este nuevo concepto de baño hay un elemento tradicional que empieza a perder protagonismo: el inodoro apoyado sobre el suelo y con la cisterna a la vista. En muchas reformas está siendo sustituido por el inodoro suspendido, instalado en la pared y con el mecanismo oculto. David Sevilleja, experto en reformas conocido en redes sociales como @todosobrereformas, es uno de los profesionales que apuesta por esta alternativa. ««Dan más sensación de amplitud, se ven más modernos y hacen que la limpieza sea mucho más fácil», ha explicado en un vídeo en el que muestra cómo es la instalación de uno de estos inodoros.

Los expertos en reformas e interiorismo coinciden: los inodoros de siempre están acabados

La diferencia entre ambos sistemas se aprecia rápidamente. Mientras que un inodoro convencional descansa sobre el pavimento y normalmente deja la cisterna a la vista, en uno suspendido la taza queda anclada a una estructura metálica instalada dentro de la pared o de un pequeño tabique construido para alojarla. La cisterna y las conexiones quedan escondidas. El resultado es un baño con menos elementos a la vista y unas líneas mucho más sencillas, dejando una estancia que se ve más despejada.

Además, al quedar libre la zona situada debajo de la taza, el suelo mantiene una mayor continuidad visual. En estancias pequeñas, donde lavabo, ducha, muebles e inodoro comparten pocos metros cuadrados, este detalle ayuda a reducir la sensación de saturación. Y por otro lado, el tabique necesario para ocultar la cisterna puede aprovecharse. En muchas reformas se construye a media altura y la parte superior termina convertida en una pequeña repisa para colocar productos de uso cotidiano o elementos decorativos.

La limpieza es una de sus principales ventajas

La estética no es la única explicación de su popularidad. Una de las diferencias más prácticas aparece cuando toca limpiar el cuarto de baño. Los inodoros tradicionales tienen una base en contacto permanente con el suelo y zonas alrededor y detrás de la taza a las que no siempre resulta cómodo acceder. Pero en el inodoro suspendido, al eliminar el pedestal, buena parte de estos rincones desaparecen y se puede pasar la fregona directamente por debajo de la taza y limpiar el pavimento de manera más sencilla.

Otra de las dudas habituales está relacionada con la cisterna. Al quedar escondida, puede parecer que cualquier avería obligará a romper los azulejos, pero como explica Sevilleja en su vídeo, el sistema está pensado para permitir el mantenimiento. Normalmente, el pulsador de descarga también funciona como registro y puede retirarse para acceder a los componentes interiores.

No todo son ventajas: necesitan espacio para instalarlos

Detrás de la apariencia minimalista existe una instalación más compleja que la de un inodoro convencional. La taza no queda simplemente sujeta a los azulejos, sino que tal y como vemos en el vídeo, se coloca sobre un bastidor que debe estar correctamente fijado y nivelado para soportar el peso. Además, hay que reservar espacio para esconder la estructura y la cisterna. Según el modelo elegido, puede ser necesario recrecer la pared varios centímetros. Es un aspecto importante en baños especialmente pequeños: visualmente el resultado puede parecer más amplio, pero en realidad el sistema puede restar algo de profundidad a la estancia.

La instalación permite, por otro lado, determinar la altura de la taza dentro de los márgenes previstos por el fabricante. Esto ofrece más posibilidades para adaptar el sanitario a las necesidades de quienes van a utilizarlo, especialmente en viviendas donde se busca mejorar la accesibilidad. Y luego hay diferentes tipos de bastidores. Algunos se fijan a la pared, otros son autoportantes y descargan el peso principalmente sobre el suelo, mientras que determinados modelos combinan ambos sistemas. La elección dependerá de cómo esté construido el baño y de las características de la pared.

El precio puede marcar la decisión

El presupuesto es probablemente el principal inconveniente frente al inodoro tradicional. Un modelo suspendido no implica comprar únicamente la taza: también necesita una cisterna empotrada, un bastidor específico y una instalación profesional. Si es necesario levantar un tabique y volver a revestir la zona, el coste de la obra aumenta.

Por eso, suele tener más sentido plantear este cambio cuando ya se está reformando el cuarto de baño. Sustituir únicamente un inodoro convencional que funciona correctamente por uno suspendido puede terminar convirtiéndose en una intervención bastante mayor de lo previsto. Los inodoros de pie, por tanto, no van a desaparecer de un día para otro. Siguen siendo una alternativa sencilla de instalar y, generalmente, más económica. Sin embargo, las tendencias actuales en interiorismo apuntan hacia baños con menos elementos visibles, mecanismos ocultos y superficies continuas.

@todosobrereformas*Publicidad* PON UN INODORO SUSPENDIDO POR ESTO 👇🏻 En esta obra el cliente nos pidió instalar un inodoro suspendido de Geberit. Y fue una decisión completamente acertada. 🚽 Este tipo de inodoros utilizan una cisterna empotrada en la pared, que queda totalmente oculta. La que nosotros hemos puesto, es la DUOFIX. En este caso vamos a hacer un recrecido en el muro para esconderla y dejar una repisa a media altura. Si alguna vez hay que revisarla, se puede acceder fácilmente a través del pulsador. Lo importante es que la estructura quede bien fijada al suelo y a la pared, y perfectamente a nivel y a plomo. Además, estas estructuras soportan hasta 400 kg, así que no hay problema de resistencia. El resultado: un inodoro más fácil de limpiar y un baño que parece mucho más amplio. ✨ Y tú, ¿lo pondrías en tu baño? ¿Conocías los inodoros suspendidos de Geberit? ¡Al lío chicos! 😉

♬ Upbeat Hip-Hop Background – Vladislav Kurnikov