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El moho es uno de los hongos más molestos del hogar: aparece en las juntas de la ducha o en el fregadero por humedad y la tentación es frotar cuanto antes hasta que desaparezca. La buena noticia es que, para brotes pequeños, a menudo basta con dos productos que ya están en la despensa, el vinagre blanco y el bicarbonato. La mala es que no sirven para cualquier situación.
Así lo explica CLEAR Restoration, una empresa con sede en Luisiana, Estados Unidos, certificada por el IICRC en restauración de daños por agua y con licencia estatal para la remediación del moho. Según la compañía, limpiarlo uno mismo solo es sensato en determinadas condiciones, y en otras es mejor dejarlo en manos de expertos.
Cuándo se puede limpiar el moho en casa
Mucha gente disfruta con las tareas de bricolaje, pero el moho es un hongo traicionero: puede provocar problemas de salud leves o graves, y una exposición prolongada puede dejar secuelas. Por eso la empresa recomienda actuar por cuenta propia solo cuando se cumplen tres condiciones.
La primera es que el moho cubra una superficie pequeña. La segunda, que esté sobre materiales no porosos y fáciles de limpiar, como vidrio, metal, azulejos, bañeras o fregaderos. La tercera, que nadie en casa tenga problemas de salud que puedan empeorar con más exposición al moho; si hay dudas, conviene consultarlo antes con el médico.
Cómo eliminarlo con vinagre y bicarbonato
El vinagre blanco destilado es ligeramente ácido y, según la compañía, ha demostrado eliminar varios tipos de moho. No lleva productos químicos, así que resulta seguro para personas y mascotas. El bicarbonato, igual de respetuoso con el medio ambiente, se suma para actuar sobre otras cepas.
El primer paso es protegerse con mascarilla, gafas y guantes, porque las esporas contaminan el aire y pueden causar reacciones alérgicas. Después se pulveriza vinagre puro sobre el moho y se deja una hora sin aclarar ni frotar. Si no hace falta fregar, se aclara con agua tibia y se deja secar la superficie.
Si sí hay que frotar, se mezcla una cucharadita de bicarbonato con dos tazas de agua en un pulverizador, se rocía sobre el moho y se restriega con fuerza con un cepillo o un estropajo. Luego se aclara con agua tibia limpia y se vuelve a pulverizar vinagre, dejando que la zona se seque sola para eliminar los restos y evitar que reaparezca.
Cuándo llamar a un profesional para eliminar las humedades
Cuando hay dudas, lo mejor es recurrir a especialistas. El moho puede esconderse detrás de las paredes y convertirse en una plaga enorme, y si no se controla puede extenderse a varias habitaciones. A veces hay que lijar la madera o sustituir el yeso, una tarea que la empresa prefiere no dejar a los aficionados.
Se aconseja llamar si el moho cubre una zona grande, crece en paredes, techos o suelos, aparece en el sistema de calefacción, ventilación o aire acondicionado, o surge tras una inundación, sobre todo si el agua pudo estar contaminada. También si el moho se huele pero no se encuentra, si ya hay síntomas como estornudos, tos, dolor de cabeza o sinusitis crónica, o si no se está seguro de poder hacerlo bien.
Entre los riesgos para la familia están las alergias, la fatiga, la tos y los problemas de senos nasales. La prioridad, insiste la compañía, es matar el moho y eliminarlo por completo. Si la contaminación es grande, la recomendación es contratar a una empresa profesional de remediación, por seguridad y tranquilidad.