Curiosidades
Frases para la Historia

La divertida frase de Virginia Woolf, escritora: «Escribir es como el sexo. Primero lo haces por amor, luego por tus amigos y después por dinero»

  • Aitana Pascual
  • Aitana Pascual Cuesta (2001) es estudiante de Periodismo en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid desde el 2023. Escogió esta profesión por su gran vocación con la comunicación y la escritura. Hoy en día, tiene mucho interés por la historia, deportes y actualidad. Su principal objetivo es seguir formándose y aprender a contar los sucesos de forma clara y rigurosa.

«Escribir es como el sexo: primero lo haces por amor, luego por tus amigos y después por dinero». Esta divertida reflexión pone palabras a una experiencia que muchos escritores conocen bien, que es empezar a escribir por puro placer y acabar descubriendo que la pasión también puede convertirse en una forma de ganarse la vida. Una idea que encaja con algunas de las preocupaciones de Virginia Woolf, autora de obras fundamentales de la literatura moderna y defensora de la independencia económica de quienes desean dedicarse a escribir.

Cuando escribir nace de la pasión

Al principio, escribir puede ser una necesidad íntima. No hace falta pensar en lectores, editoriales ni beneficios económicos, ya que basta con tener algo que contar y encontrar las palabras para hacerlo. La escritura se convierte así en una forma de explorar las propias emociones, imaginar otros mundos y dar sentido a experiencias que, de otro modo, quizá quedarían sin expresar.

Pero la relación con las palabras puede cambiar cuando los textos empiezan a compartirse. Los amigos se convierten en los primeros lectores, aparecen las opiniones y surge el deseo de publicar. Si finalmente la escritura se transforma en una profesión, también llegan los encargos, las fechas de entrega y la necesidad de obtener ingresos. La ironía de la frase reside en resumir ese recorrido con una comparación inesperada.

Virginia Woolf y el precio de escribir

La escritora británica Virginia Woolf reflexionó sobre las condiciones materiales que permiten desarrollar una carrera literaria. En Una habitación propia, publicado en 1929, defendió que las mujeres necesitaban independencia económica y un espacio propio para escribir ficción. Su ensayo cuestionaba las barreras sociales que durante siglos habían limitado las oportunidades de las escritoras.

Para Virginia Woolf, la creatividad no dependía únicamente del talento o de la inspiración. También importaban el tiempo disponible, la libertad intelectual y los recursos económicos. Su planteamiento continúa siendo relevante para comprender por qué convertir una vocación en una profesión puede resultar complicado, especialmente cuando las circunstancias personales y laborales condicionan la posibilidad de crear.