Reflexión

Antonio Machado, poeta español: «Para dialogar, preguntad primero; después… escuchad»

Dos personas dialogando. Foto: @cookie_studio - Magnific
Dos personas dialogando. Foto: @cookie_studio - Magnific
Naiara Philpotts
  • Naiara Philpotts
  • Editora formada en la Universidad de Buenos Aires, con posgrado en lectura crítica. Escribo sobre ciencia, tecnología y actualidad. Soy escritora de novelas y gran aficionada a la ciencia ficción.

«Para dialogar, preguntad primero; después… escuchad» es una breve sentencia que se incluye como el segundo poema de la serie Proverbios y cantares, incluida en Nuevas canciones, el libro que Antonio Machado publicó en Madrid en 1924.

Según recoge la Real Academia de San Quirce, Machado lo escribió mientras residía en Segovia, en los años centrales de su trayectoria poética. El libro recopila poemas escritos entre 1919 y 1928.

A lo largo de casi una década, Machado sumó nuevos proverbios breves a la serie, hasta reunir noventa y nueve piezas numeradas con cifras romanas. El resultado de Proverbios y cantares es un conjunto de sentencias cortas que combinan la brevedad de la copla popular con la reflexión filosófica. En 1936 lo reeditó, con piezas nuevas, la editorial Espasa Calpe.

¿Qué significa preguntar primero y después escuchar, según Machado?

«Para dialogar, preguntad primero; después… escuchad», escribió Antonio Machado en el segundo de sus Proverbios y cantares. El poema propone un orden para cualquier conversación, que consiste en abrir con una pregunta y solo entonces atender la respuesta.

La construcción en tres versos breves, cerrada con puntos suspensivos antes del verbo final, marca una pausa entre la pregunta y la escucha. Esa pausa separa dos acciones que en una conversación cualquiera suelen mezclarse, hablar y esperar el propio turno para volver a hablar.

Machado invierte ese hábito y deja la escucha como el paso final, no como un trámite entre dos intervenciones propias.

El diálogo entre el yo y el otro en los Proverbios y cantares de Machado

La serie completa insiste en la relación entre el yo y los demás, un eje que recorre buena parte de la poesía de madurez del poeta sevillano. Preguntar y escuchar aparecen como los dos movimientos mínimos de cualquier encuentro con otra persona, antes de cualquier respuesta propia.

Los Proverbios y cantares combinan la forma breve del refrán con una mirada filosófica sobre la introspección y la relación con los demás.

Machado estudió filosofía con el filósofo francés Henri Bergson y con el medievalista francés Joseph Bédier, gracias a una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, según recoge el Instituto Cervantes, y trasladó a estos poemas cortos una reflexión sobre un conocimiento que necesita del otro para completarse.

Antonio Machado, el poeta de la Generación del 98

Antonio Machado nació en Sevilla el 26 de julio de 1875. Estudió primero en la Institución Libre de Enseñanza y completó después su formación en los institutos San Isidro y Cardenal Cisneros, antes de viajar varias veces a París, donde conoció al poeta nicaragüense Rubén Darío y trabajó para la editorial Garnier.

En 1907 obtuvo la cátedra de Francés en Soria y más tarde se trasladó a Baeza, donde vivió entre 1912 y 1919, y después a Segovia y, finalmente, Madrid, en 1932. Cinco años antes había ingresado en la Real Academia Española. El Instituto Cervantes lo considera una de las figuras centrales de la Generación del 98.

Entre 1926 y 1932, Machado escribió teatro junto a su hermano Manuel, entre ellos los dramas en verso Juan de Mañara (1927) y Las adelfas (1928).

Durante la Guerra Civil española, Machado fue evacuado a Valencia en noviembre de 1936 y colaboró con publicaciones republicanas. En 1939 cruzó los Pirineos hasta Colliure, en Francia, donde murió poco después de llegar, el 22 de febrero de ese año.

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