Jardinería

André Alonso, especialista en plantas de TikTok, no deja títere con cabeza: «Regar una planta con poca agua es de principiantes»

Regar una planta con poca agua
Riego de un bonsái. Foto: Pexels.
Alejo Lucarás
  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Cada vez hay más creadores especializados en plantas que se han cansado de repetir los mismos consejos y han decidido ir directamente al grano. Uno de los más seguidos es André Alonso, que en sus vídeos suele señalar los errores que comete la mayoría de la gente en casa. En esta ocasión, toca hablar de uno que se repite en casi todos los hogares: regar una planta con poca agua.

En su último vídeo viral, Alonso repasa de un tirón varios de esos fallos de principiante, desde la cantidad de agua hasta la hora del día en la que se riega. Lo llamativo es que, más allá del tono directo con el que lo cuenta, casi todo lo que dice coincide con lo que llevan años explicando los expertos en jardinería, algo que conviene desgranar punto por punto.

¿Por qué regar una planta con poca agua es, en efecto, un error de principiante?

Regar una planta con poca agua, mojando solo la superficie del sustrato, es uno de los errores más comunes y también uno de los más perjudiciales a largo plazo. Cuando el agua no llega a las capas más profundas de la maceta, las raíces se quedan cerca de la superficie en busca de humedad, en lugar de crecer hacia abajo y anclarse con fuerza.

Regar hasta que el sustrato quede completamente empapado y el agua empiece a salir por los agujeros de drenaje, como recomienda Alonso, es justo lo contrario: fomenta raíces más profundas y plantas más resistentes a los descuidos puntuales.

El vídeo también insiste en no regar de noche y hacerlo, en cambio, a primera hora del día. Aquí la lógica tiene una base real: durante las horas de luz la planta activa la fotosíntesis y aprovecha mejor el agua disponible, mientras que si el sustrato y las hojas se quedan húmedos durante toda la noche, con temperaturas más bajas, aumenta el riesgo de que aparezcan hongos.

Por el mismo motivo, regar por un calendario fijo (cada dos días, todos los días) tampoco tiene mucho sentido si no se comprueba antes cómo está el sustrato.

Cada planta, cada maceta y cada estación del año piden ritmos distintos, así que lo lógico es meter un dedo o un palillo en la tierra antes de decidir si toca riego o no.

El plato con agua y el fertilizante, otros dos clásicos que pasan factura

Otro de los puntos que menciona, dejar agua acumulada en el plato bajo la maceta, es de hecho una de las causas más frecuentes de que una planta sana empiece a decaer sin motivo aparente.

Esa agua estancada impide que el oxígeno llegue a las raíces y crea el ambiente perfecto para que proliferen hongos que terminan pudriendo la raíz desde dentro, aunque por fuera la planta todavía parezca normal.

Sobre el fertilizante, Alonso recomienda aplicarlo siempre con la mitad de la dosis que marca el fabricante, y también en esto acierta: los envases suelen calcular las cantidades para cultivos en tierra abierta, no para el espacio reducido de una maceta, donde un exceso de nutrientes puede quemar las raíces en lugar de ayudarlas.

No todas las plantas se riegan igual, aunque el matiz es importante

Por último, está la idea de que no todas las plantas se riegan igual, algo bastante evidente cuando se compara un cactus con una monstera o un filodendro.

Por ejemplo, el cactus necesita que el sustrato se seque casi por completo entre riego y riego, mientras que las plantas tropicales prefieren cierta humedad constante, aunque tampoco les convenga el encharcamiento.

La diferencia entre unas tropicales y otras es más sutil de lo que sugiere el vídeo, pero el mensaje de fondo, que cada especie tiene su propio ritmo, es completamente acertado.

En conjunto, ninguno de los consejos que reparte Alonso en su vídeo se sostiene solo en el tono viral de TikTok: cada uno tiene detrás una explicación biológica que cualquier manual de jardinería avalaría.

Así, la próxima vez que alguien saque la regadera con prisa, sin comprobar la tierra ni pensar en la hora, ya sabe a qué categoría pertenece.

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