Nubel se reinventa en el Reina Sofía con anchoas, tiradito y un menú de 32 euros: «Aquí el arte también se sirve en la mesa»
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Entre las mil novedades gastronómicas que aterrizan cada temporada en Madrid, pocas pueden presumir de tener el arte monumental literalmente bajo el mismo techo. Nubel juega en otra liga: está dentro del Museo Reina Sofía, rodeado de arte contemporáneo y bajo la arquitectura de Jean Nouvel. Ahora, además, estrena nueva etapa con Grupo La Fábrica y Grupo Life Gourmet al frente, una nueva imagen y una carta que invita a disfrutar tanto de la mesa como del espacio. Porque sí, contemplar el Guernica de Picasso abre el apetito, y tener a pocos pasos una anchoa memorable tampoco ayuda precisamente a contenerlo.
Con José Olmos como chef ejecutivo, la propuesta apuesta por una cocina reconocible, sabrosa y sin demasiados protocolos. Aquí se viene a comer bien, pedir varios platos y compartir sin mirar demasiado quién se queda con el último bocado. «Creemos que la creatividad tiene que estar al servicio del disfrute», explican Paco y Gonzalo Talavera, de Grupo La Fábrica, que impulsan esta nueva etapa junto a Grupo Life Gourmet. Y esa declaración de intenciones se entiende enseguida cuando llega a la mesa la primera estrella de la función: una anchoa 00 con hojaldre y mantequilla ahumada. Salina, crujiente, untuosa y peligrosamente fácil de terminar antes de que el resto de comensales haya cogido el tenedor.

Después aparecen las croquetas de jamón ibérico con velo de papada, porque hay clásicos que no necesitan reinventarse demasiado, y un tiradito de pez limón con mango y cítricos que pone el contrapunto fresco, ácido y tropical. Es uno de los platos que mejor resume el espíritu de la nueva carta. La idea es que «la cocina acompañe la personalidad del espacio», con platos apetecibles, presentaciones cuidadas y una propuesta que invite a compartir.
Mil metros cuadrados para disfrutar de un menú de 32 euros
Para seguir disfrutando, hay bimi a la brasa con avellanas tostadas y stracciatella y un T-bone de ternera servido en dos preparaciones. Una carta pensada para alternar bocados, mezclar sabores y convertir una comida corriente en una sobremesa que se alarga casi sin querer.

En una ciudad donde comer bien a veces exige hacer malabares con la cuenta, Nubel guarda un as bajo la manga: su menú ejecutivo de lunes a viernes, al mediodía. Por 32 euros incluye primero, segundo, bebida y café o postre. Una fórmula especialmente interesante para quienes trabajan por la zona, tienen una reunión o simplemente quieren darse un homenaje entre semana sin organizar una operación financiera.
«Está pensado para quienes quieren disfrutar de una buena comida durante la jornada laboral, ya sea en una reunión o simplemente para hacer una pausa en el día», explican Paco y Gonzalo. La propuesta busca que el restaurante sea también una opción para el día a día, más allá de su privilegiada ubicación dentro del Reina Sofía. Porque sí, se puede disfrutar de Nubel por su cocina sin necesidad de visitar una exposición: basta con reservar una mesa, dejarse llevar por la carta y disfrutar de uno de los espacios más singulares de la capital.

La experiencia también entra por los ojos. Mil Studios firma la transformación de los 1.000 metros cuadrados de Nubel con una premisa fundamental: respetar las paredes y el techo del edificio diseñado por Jean Nouvel. «En lugar de intervenir sobre esos elementos, el estudio construyó la propuesta desde el suelo, tomando referencias del Land Art y de artistas como Dani Karavan», explican.
En lugar de competir con la arquitectura original, el nuevo interiorismo juega con volúmenes geométricos, vegetación, cortinas, terciopelos y una paleta de granates y rojos que aporta calidez. La barra invita al picoteo improvisado y al vino por copas; el escenario anuncia que aquí la noche puede tener banda sonora propia.
Del brunch al cóctel: Nubel cambia con las horas
Porque Nubel quiere ser muchas cosas a lo largo del día: cafetería para desayunar con huevos benedictinos o tortitas caseras, destino de brunch durante el fin de semana, restaurante para comidas y cenas y punto de encuentro para el tardeo.
La coctelería, diseñada por Luis Inchaurraga, elegido Mejor Bartender de España en World Class 2021, completa el plan con una carta líquida propia y una selección de vinos nacionales e internacionales. «Queremos que esta parte de la experiencia funcione tanto como complemento de la gastronomía como por sí misma, para quienes vienen a tomar una copa o a encontrarse con amigos», señalan los responsables del proyecto.

A la propuesta se suma una programación con sesiones de DJ, jazz, música en directo, poesía, humor y performances, que transforma el restaurante en un espacio de encuentro cultural y social más allá de las comidas y las cenas. Como resumen de la filosofía del proyecto, los Talavera lo expresan así: «Queremos que se pueda venir por la comida, por la música o por las ganas de compartir un buen rato».