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El menú asturiano que conquistó a los Reyes en Llanes: cuatro platos con sabor a mar y un mes de pruebas para sorprenderles

La gastronomía asturiana fue una de las protagonistas de la visita de Felipe VI, la Reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía a Llanes. Tras una jornada dedicada a las tradiciones marineras y a la historia de la localidad, la familia real puso el broche final a su recorrido por el Pueblo Ejemplar de Asturias 2026 con una comida muy especial: un menú elaborado por los alumnos de Formación Profesional de Hostelería del IES de Llanes, que tuvieron la oportunidad de demostrar su talento ante unos comensales de excepción.

La propuesta gastronómica reunió cuatro elaboraciones que combinaron productos del mar y de la tierra, tradición regional y toques de cocina contemporánea. No se trataba únicamente de preparar una comida para los Reyes, sino de mostrar la riqueza culinaria del concejo y el trabajo de una nueva generación de profesionales de la hostelería.

Un menú de cuatro platos con identidad asturiana

La comida comenzó con una miniborona rellena, una elaboración inspirada en uno de los productos más representativos de la gastronomía tradicional asturiana. Es un pan tradicional de Asturias elaborado principalmente con harina de maíz, agua y sal, aunque las recetas pueden variar según la zona y la familia. En su versión rellena, conocida tradicionalmente como borona preñada, suele llevar productos del cerdo, como chorizo, panceta y tocino, que aportan sabor y jugosidad.

Borona asturiana. (Foto: Ayuntamiento de Asturias)

El pescado tuvo también un papel destacado con una tortilla de merluza, una receta que puso el acento en los sabores marineros. La elección encajaba con el espíritu de una jornada en la que la pesca artesanal, la actividad de la cofradía y la relación de Llanes con el Cantábrico habían ocupado buena parte del recorrido de la familia real.

Tortilla de merluza. (Foto: La cocina de Frabisa)

La carne llegó con un bao de ternera asturiana, una combinación que unió un formato de inspiración asiática con un producto de la región. Esta elaboración aportó un contrapunto a los platos anteriores y reflejó la intención de los estudiantes de ofrecer una degustación variada, con distintas texturas y formas de presentar los ingredientes.

Bao de ternera asturiana. (Foto: La cocina de Frabisa)

El menú se completó con un guiso marinero de pixín procedente de la rula de Llanes. Este pescado, conocido como rape, devolvió el protagonismo al producto local y a la tradición de los guisos de pescado, tan vinculados a las poblaciones costeras asturianas. Su presencia resultó especialmente significativa en una visita que había servido para acercar a los Reyes y a sus hijas al trabajo diario de los profesionales del mar.

Guiso marinero de pixín. (Foto: Adobe Stock)

Un mes de pruebas para una comida especial

Detrás de los cuatro platos hubo un mes de preparación y pruebas para encontrar una combinación equilibrada. Lucio Carriles, alumno de segundo curso de FP de Hostelería, participó en la elaboración del menú y explicó a la revista Semana el trabajo que había supuesto preparar la comida para la familia real: «Estuvimos un mes probando la mejor combinación y finalmente decidimos hacer cuatro platos: una miniborona rellena, tortilla de merluza, bao de ternera asturiana y un guiso marinero de pixín de la rula de Llanes».

La propuesta pudo haber incluido un plato más. La Cofradía de Pescadores Santa Ana quería incorporar una elaboración protagonizada por el bonito, pero no fue posible conseguir el producto a finales de octubre. El menú quedó finalmente compuesto por las cuatro recetas seleccionadas.

La hostelería local, también protagonista

La participación de los estudiantes convirtió la comida en una oportunidad para dar visibilidad a la Formación Profesional y al futuro de la hostelería en la comarca. Su trabajo compartió protagonismo con el del cátering Balbona, empresa familiar asturiana con una larga trayectoria, que también se encargó de elaborar otros platos para la ocasión.

La comida puso así el broche gastronómico a una jornada en la que Llanes mostró a la familia real sus tradiciones, sus oficios y su estrecha relación con el Cantábrico. Entre la cultura marinera y el patrimonio local, los cuatro platos preparados por los alumnos demostraron que la cocina también puede contar la historia de un territorio: desde sus productos más reconocibles hasta las nuevas formas de presentarlos.