Roca Rey encuentra su refugio tras su ruptura con Tana Rivera: «En el campo, la soledad te cura»
Tana Rivera y Roca Rey: una noche de celebración en el Hotel Carlton tras el triunfo del torero en Bilbao
Roca Rey vuelve al estrella Michelin donde comió Tana Rivera antes de los rumores de crisis: menú degustación por 114€

La ruptura con Tana Rivera ha vuelto a situar a Andrés Roca Rey en el foco mediático, pero el torero peruano parece encontrar lejos del ruido una forma distinta de afrontar la vida. «En el campo, la soledad te cura», ha afirmado, una frase que conecta con una idea cada vez más presente en la psicología ambiental y en el paisajismo contemporáneo: rodearse de naturaleza no sólo cambia el lugar en el que vivimos, sino también nuestra manera de sentir, pensar y relacionarnos con el mundo.
Roca Rey, que reside en una finca a las afueras de Sevilla, encuentra en el entorno rural un refugio frente a la exposición pública y las exigencias de su profesión. Allí, el silencio, los espacios abiertos y el contacto con la tierra adquieren un significado especial. En una época marcada por las prisas, la hiperconectividad y la presión constante por estar presentes, su reflexión pone palabras a una necesidad compartida: parar para volver a encontrarse con uno mismo.

Vivir en el campo para recuperar la calma
La idea que expresa el torero coincide con la filosofía del paisajista Javier Coves, que defiende el valor de los espacios naturales como herramientas para mejorar el bienestar emocional. «Un jardín bien diseñado no sólo mejora un paisaje. Mejora también la manera en que vivimos y pensamos», sostiene el especialista, una afirmación que invita a mirar el campo más allá de su belleza y a entenderlo como un entorno capaz de transformar nuestra vida cotidiana.
Según esta visión, la naturaleza nos ofrece algo cada vez más difícil de encontrar en las ciudades: una pausa. El movimiento de las hojas, los aromas de las plantas, la sombra de los árboles o el sonido del viento crean una experiencia sensorial que ayuda a rebajar el ritmo y a desconectar de los estímulos constantes. No se trata únicamente de estar rodeados de verde, sino de recuperar una relación más directa con aquello que nos rodea.

En ese sentido, la soledad a la que alude Roca Rey no tiene por qué interpretarse como aislamiento. También puede ser una forma de descanso, un espacio para ordenar los pensamientos y alejarse, aunque sea temporalmente, de las expectativas ajenas.
Sevilla, el refugio perfecto para bajar el ritmo
El clima, la luz y la vegetación convierten el entorno de Sevilla en un escenario privilegiado para desconectar del ritmo frenético de la vida cotidiana. Con inviernos generalmente suaves, muchas horas de sol y un paisaje marcado por los olivares, las dehesas y la vegetación mediterránea, el campo sevillano invita a disfrutar de los espacios abiertos y a recuperar una relación más pausada con el entorno. La luz natural y el contacto con la vegetación pueden favorecer la sensación de bienestar y ayudar a reducir el estrés, especialmente cuando permiten alejarse del ruido y de las obligaciones diarias. Los árboles, la sombra, los aromas de las plantas y el sonido del viento componen un ambiente que invita a detenerse y prestar atención a lo que sucede alrededor.