La doble escena de Felipe VI que captaron las cámaras durante el homenaje al 11-S: una rosa y una carta
Felipe VI ha participado en Rota en el homenaje por el 25 aniversario de los atentados del 11-S
El Rey ha acudido al acto acompañado por Margarita Robles y el embajador de Estados Unidos
La jornada ha puesto en valor tanto la memoria de las víctimas como los más de 70 años de historia compartida entre Rota, España y Estados Unidos
El Rey Felipe VI ha viajado este viernes a Rota (Cádiz) para participar en el acto conmemorativo del 25 aniversario de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, una de las tragedias que marcaron para siempre la historia reciente. El monarca ha asistido al homenaje organizado conjuntamente por la Armada Española y las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en la Base Naval de Rota, acompañado por la ministra de Defensa, Margarita Robles, y por el embajador estadounidense en España, Benjamin León Jr. Una ceremonia solemne en la que se ha recordado a las casi 3.000 víctimas de los ataques y que ha tenido un momento especialmente simbólico cuando don Felipe se ha agachado para recoger una rosa blanca que se había desprendido de la corona floral que posteriormente ha depositado durante la ofrenda.
La jornada ha comenzado con la llegada del Rey a la Base Naval de Rota, donde ha sido recibido con los correspondientes honores y por las principales autoridades presentes. Durante su llegada y el saludo a los asistentes, Felipe VI ha recibido además una carta de uno de los presentes, un gesto que ha añadido un momento más cercano a una jornada marcada por la solemnidad. El acto ha arrancado con un desfile de la Guardia de Honor y la interpretación de los himnos nacionales de España y Estados Unidos, antes de dar paso al homenaje a las víctimas de los atentados. Sobre la base también se ha producido un sobrevuelo en el que han participado helicópteros españoles y estadounidenses, en una ceremonia que ha vuelto a poner de manifiesto los estrechos vínculos entre ambos países y la importancia estratégica de estas instalaciones militares.
Uno de los momentos más emotivos de la jornada se ha producido durante la ofrenda floral. Felipe VI, acompañado por el embajador de Estados Unidos, se ha acercado para depositar una corona de rosas blancas en memoria de las víctimas. En ese momento, el monarca ha visto que una de las flores se había desprendido y había quedado en el suelo. Sin dudarlo, se ha agachado personalmente para recogerla y volver a colocarla en la corona, un gesto sencillo que ha sido captado por las cámaras y que ha añadido un componente especialmente humano a una ceremonia marcada por la solemnidad.
Se cumplen ahora 25 años de los atentados del 11-S, que el 11 de septiembre de 2001 dejaron casi 3.000 muertos de 77 nacionalidades después de que cuatro aviones comerciales fueran secuestrados por terroristas de Al Qaeda. Dos de ellos fueron estrellados contra las Torres Gemelas del World Trade Center, otro impactó contra el Pentágono, en Washington, y el cuarto terminó estrellándose en un campo de Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control del avión. La tragedia provocó una conmoción mundial y modificó para siempre la política internacional, la seguridad y la relación de Estados Unidos con el resto del mundo.
Felipe VI y su vínculo con el homenaje del 11-S
La presencia de Felipe VI en la Base Naval de Rota tiene además un significado especial. Es la segunda ocasión en la que el monarca participa en una ceremonia de estas características en este enclave gaditano con motivo del aniversario de los atentados. La Base Naval mantiene desde hace años la tradición de recordar cada 11 de septiembre a las víctimas de aquella tragedia mediante actos conjuntos entre militares españoles y estadounidenses destinados en las instalaciones.
El escenario elegido tampoco es casual. Rota es uno de los principales símbolos de la cooperación militar entre España y Estados Unidos, una relación que se remonta a los acuerdos alcanzados entre ambos países en 1953 y que posteriormente se materializó en la construcción de la Base Naval. Desde entonces, la instalación se ha convertido en un enclave estratégico para la Armada Española, las Fuerzas Armadas estadounidenses y la OTAN por su posición geográfica y su conexión con el Estrecho de Gibraltar.