La profecía de Stephen Hawking sobre el final de los tiempos
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El fallecimiento de Stephen Hawking ha conmocionado al mundo de la ciencia. Expertos de todas las ramas han querido dar su más sincero homenaje a un hombre cuya inteligencia y perseverancia sirven de ejemplo tanto a científicos como a las millones de personas que padecen ELA. No obstante, antes de morir, el astrofísico británico dejó en el tintero un vaticinio que no a todos les gustara y que puede acabar con la vida en la tierra. Según Hawking «al planeta Tierra le quedan 200 años». Te lo contamos.
Apocalipsis evitable
Nuestro planeta se muere, no es que lo digamos nosotros sino que este «pequeño» impedimento ya fue comentado por el gran Stephen Hawking. El cambio climático es una realidad y la contaminación empeora un proceso imparable generado por la falta de respeto de los seres humanos hacia el medio ambiente. Es por esto mismo por lo que el astrofísico británico diseñó una de las teorías más catastróficas de los últimos tiempos. Según Hawking, a la Tierra le quedan solamente dos siglos de vida. Al menos así lo aseguró en el segundo capítulo de las serie documental Favorite Places.
La teoría principal de Hawking se basa en la comparación del planeta Tierra con Venus, uno de nuestros planetas vecinos más cercanos. Un astro en el que las temperaturas pueden alcanzar los 460ºC y donde los gases perjudiciales son el auténtico problema del caos. Según apunta el científico la Tierra y Venus eran bastante similares hace 4.000 millones de años. Incluso desde la NASA confirman que nuestro planeta vecino pudo ser un territorio perfectamente habitable hace unos 2.000 millones de años. En esos tiempos, las temperaturas de Venus eran tan agradables como las de la tierra. No obstante, la acumulación de gases de efecto invernadero convirtió sus océanos en enormes llanuras de fuego convirtiendo un planeta habitable en un auténtico infierno.
La clave para evitar, o al menos retrasar, este proceso se basa en seguir las normas medioambientales de los protocolos internacionales. Los gobiernos deben asumir que el ser humano está acabando con su propia «casa», por lo que es necesaria una adaptación y un respeto máximo por el medio ambiente. El cambio climático es real y tiene fatales consecuencias. En palabras del propio Hawking: «La próxima vez que te encuentres con un negacionista del cambio climático, dile que se haga un viaje a Venus, que yo le compro el billete”.
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