Educación

Nerea Riveiro, experta en crianza: «Repetirles a los niños que “ya son mayores” les pone en su mochila una responsabilidad que aún no les pertenece»

niños mayores
Blanca Espada

Cuando los niños terminan la etapa de Educación Infantil, es habitual que en casa empiecen a escuchar que ya son mayores. Los padres lo suelen dicen con ilusión, sobre todo cuando ven que sus hijos están a punto de comenzar Primaria, pero puede que no se den cuenta de cómo reciben los pequeños ese mensaje. Y es que una cosa es celebrar que crecen y otra muy distinta hacerles pensar que a partir de cierta edad van a tener que comportarse de una manera completamente diferente.

Precisamente de esto ha hablado la pedagoga Nerea Riveiro, que ha querido advertir sobre algunas frases que muchos padres repiten a los niños antes de cambiar de etapa escolar. «Repetirles a los niños constantemente que ‘ya son mayores’ les pone en su mochila una responsabilidad que aún no les pertenece», explica. Con estas palabras no quiere decir que debamos evitar hablar de Primaria, sino que conviene hacerlo sin presentar el nuevo curso como si fuera una sucesión de obligaciones sino que en realidad, tenemos otras formas de prepararles para lo que viene.

Nerea Riveiro: «Repetirles a los niños que “ya son mayores” les pone en su mochila una responsabilidad que aún no les pertenece»

Para un niño que ha pasado sus primeros años de colegio en Infantil, llegar a Primaria ya supone bastantes novedades. Puede que cambie de profesor, que tenga otros compañeros o que deba acostumbrarse a horarios distintos. Y aunque para los adultos todo esto forme parte de la vida escolar, para los pequeños puede ser una situación que les provoque dudas, especialmente si no saben muy bien qué se van a encontrar.

Riveiro explica en Instagram que «a veces, por ayudar, les mandamos mensajes cargados de responsabilidad». Pensemos, por ejemplo, en esas conversaciones familiares en las que alguien le dice al niño que ahora tendrá que portarse mejor porque ya no va a Infantil. Es posible que quien lo diga sólo quiera animarlo a dar el paso, pero también puede hacer que empiece a preocuparse por cumplir unas expectativas que todavía no entiende. La propuesta de la pedagoga pasa por hablar del cambio con naturalidad. Contarles que conocerán otras actividades, escuchar sus preguntas y dejar que se adapten poco a poco puede resultar más útil que recordarles a diario lo mayores que se han hecho.

El comentario sobre los deberes que conviene evitar antes de Primaria

Otro error que menciona la especialista es anunciar los deberes como si fueran una advertencia. «No le diría ‘vas a tener deberes, eh’», señala Riveiro, que añade que»la palabra deberes ya implícitamente es negativa y tampoco es algo que haya que saber antes de empezar». Al fin y al cabo, los niños todavía no han comenzado las clases y no necesitan imaginar por adelantado todas las tareas que podrían mandarles.

En muchas familias se habla de Primaria como si fuera el momento en el que se acaba el juego y empieza lo serio. Sin embargo, esa manera de explicarlo puede hacer que el niño llegue al colegio pensando que va a dejar de divertirse. La propia pedagoga resume esa impresión con una frase: «Lo que antes era ir a divertirse y jugar ahora es ir a aburrirse y estudiar». Eso no significa ocultarles que aprenderán cosas nuevas o que tendrán otras rutinas, sino que la diferencia está en no convertir el comienzo del curso en una amenaza. Cuando surjan las tareas, podrán conocerlas con sus profesores y aprender a organizarlas según su edad, sin cargar antes con una preocupación que quizá ni siquiera tenían.

Cuentos, mochila y pequeñas decisiones para acompañar este cambio

Riveiro también recuerda algo que a veces olvidamos cuando un niño empieza a leer por sí mismo: seguir compartiendo cuentos en casa. «Porque sí, en Primaria debemos leer cuentos», afirma. No se trata únicamente de practicar la lectura. Una historia puede dar pie a hablar de un personaje que tiene miedo, de alguien que hace amigos o de una situación parecida a la que está viviendo el niño. Y puede resultar más fácil conversar sobre esas cuestiones mientras se lee que preguntarle directamente si está nervioso.

Los preparativos del colegio ofrecen otra oportunidad para implicarlo sin exigirle demasiado. Dejar que elija parte del material, que ayude a preparar la mochila o que participe en decidir qué ropa se va a poner o qué llevará para comer a media mañana en el patio son tareas pequeñas, pero pueden hacer que sienta que también tiene algo que decir sobre su nueva etapa. La pedagoga lo explica así: «Dotarlos de responsabilidades les hace más seguros de sí mismos y más autónomos». Por tanto, no se trata de impedir que hagan cosas solos, sino de distinguir entre una tarea que pueden asumir y una exigencia que todavía les viene grande. Empezar Primaria supone un cambio, sí, pero siguen siendo niños y necesitan tiempo para acostumbrarse.

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