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Un estudio de la UIB cifra en 3.200 las personas sin hogar o en riesgo de exclusión social que hay en Baleares

Son los contabilizados en calles y solares de 11 municipios de más de 20.000 habitantes de Mallorca, Menorca e Ibiza

Un total de 1.095 dormirían en la calle o en barracas, 1.477 en vehículos o casetas y 580 en centros sociales

Sin techo Baleares
Una persona sin techo duerme en un banco en una calle de Palma.
Indalecio Ribelles
  • Indalecio Ribelles
  • Redactor de OKBaleares, información local de Palma, social y política. Antes, redactor en EL MUNDO/ Baleares durante 20 años.

Un estudio de la Universidad de las Islas Baleares (UIB) cifra en 3.200 las personas sin hogar o en riesgo de exclusión social que hay en Baleares. Así lo ha explicado en la presentación del primer censo de sinhogarismo y exclusión residencial de Baleares el investigador del Observatorio Social de Baleares (OSIB-UIB) y EAPN, Alfonso López, quien ha señalado que 404 colaboradores recorrieron calles, playas, polígonos, solares y aparcamientos de 11 municipios de más de 20.000 habitantes de Mallorca, Menorca e Ibiza para elaborar este registro.

El censo ha identificado a 3.152 personas: 1.095 en situación de sinhogarismo (en la calle, en colchones, tiendas o barracas), 1.477 en situación de exclusión residencial (en vehículos, casetas o edificios y naves abandonados) y 580 alojadas en recursos para personas sin hogar. Las dos primeras cifras combinan las 1.093 personas que los equipos vieron directamente con una estimación de las que vivían en vehículos y estructuras que estaban cerrados al pasar.

Por islas, Mallorca concentra a 2.495 personas identificadas; Menorca, 178, y Eivissa, 479. Cada isla presenta un patrón propio: en Mallorca, la mitad de las personas vistas estaban en la calle y la otra mitad, en vehículos, casetas o edificios; en Menorca predominan los vehículos y los edificios abandonados (84%), y en Ibiza la calle, las tiendas y las barracas (70%).

Las 346 entrevistas hechas esa noche dibujan un perfil que rompe tópicos: siete de cada diez personas se quedaron sin hogar cuando ya vivían en la isla (el tiempo medio de residencia es de ocho años) y casi la mitad tiene alguna actividad remunerada, un porcentaje que supera el 55% entre las personas que viven en vehículos, casetas o edificios. El 95% de las personas que querrían vivir en otro lugar señala las dificultades económicas como principal impedimento.

La media de residencia de estas personas en el archipiélago es de ocho años y registran una media de dos años en esta situación de sinhogarismo. En este sentido, el informe indica que uno de cada cuatro entrevistados no está empadronado en Baleares. Además, un 45% de los entrevistados cuenta con una actividad remunerada y, de hecho, de los que viven en un coche o en un edificio abandonado, el 55% trabaja y, de estos, cuatro de cada diez cuentan con un contrato laboral.

Una de cada cuatro personas entrevistadas es mujer, y su presencia crece donde hay más cobijo: en vehículos, una de cada tres personas es mujer; al raso, una de cada seis. El 35% de las mujeres sufre inseguridad o violencia en el lugar donde duerme, frente al 21% de los hombres.

Los responsables del censo advierten que la cifra es un suelo, no un techo: «Solo cuenta quién era visible esa noche en los lugares recorridos y no incluye otras categorías de exclusión residencial, como las personas que duermen amontonadas en pisos o en habitaciones, o aquellas que están en riesgo de ser desahuciadas», señala David Abril, ex diputado separatista de Més en el Parlament y ahora miembro del OSIB y coordinador.

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