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Las dos mujeres que recolectan algas en las gélidas islas Lofoten y las venden a los restaurantes más prestigiosos de Europa

  • Laura Mesonero
  • Laura Mesonero Ortiz (Madrid, 2002) Periodista especializada en SEO editorial y desarrollo de audiencias digitales, con experiencia en medios nacionales de referencia como La Razón (Grupo Planeta), The Objective media y ahora en OkDiario. Experta en estrategia de contenidos orientada a Google Discover y Google Search. Perfil híbrido entre redacción, análisis de datos y visión estratégica.

La historia de Angelita Eriksen y Tamara Singer es uno de esos relatos que, al escucharlos, inspiran. En pleno círculo polar ártico, estas dos mujeres recolectan algas que después procesan y comercializan para llevarlas a algunos de los restaurantes más prestigiosos de Europa.

Ambas son fisioterapeutas y se conocieron en Australia. Angelita creció en un pueblo pesquero noruego, ayudando a su padre con las tareas relacionadas con la pesca, mientras que Tamara, de ascendencia japonesa, se crió en Nueva Zelanda familiarizada con las algas gracias a la cocina de su madre.

Angelita Eriksen y Tamara Singer de Lofoten Seaweed | @arni_coraldo

De una pequeña barca a la alta gastronomía

La idea surgió cuando Angelita empezó a investigar sobre las propiedades nutricionales y la sostenibilidad de las algas. «¿Por qué no las comemos? Están aquí, son gratis», se preguntaba. Sin embargo, necesitaba descubrir qué especies podían aprovecharse y cómo cocinarlas. La respuesta llegó con la visita de la madre de Tamara a Lofoten, quien reconoció variedades como el wakame, el kombu y el nori, y comenzó a prepararlas en la cocina.

Así nació Lofoten Seaweed, una empresa que ha conseguido recuperar la antigua lechería del pueblo y genera empleo en una comunidad que está transformando la pesca tradicional.