Agua del tubo de escape a escala industrial: Creekstone promete sacar 4.900 millones de litros al año del gas natural que quemará el Delta Gigasite de Utah
La patente está solicitada y el Energy & Geoscience Institute de la Universidad de Utah verificará en dos fases la tecnología; un documento técnico de Conley calcula que quemar 360.000 decatermias de gas al día forma 174 kilos de agua por segundo.
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Creekstone Energy quiere sacar agua del escape de los motores de gas natural del Delta Gigasite, el campus de centros de datos para inteligencia artificial que levanta en el condado de Millard (Utah), con más de 10 gigavatios (GW) de capacidad eléctrica prevista. Según la nota de prensa que publicó el 9 de septiembre de 2026, su sistema GIGAWATER produciría unos 4.000 acres-pie al año, unos 4,9 millones de metros cúbicos, es decir, cerca de 4.900 millones de litros.
El campus está a unos 17,7 kilómetros al sur de la central de Intermountain, y la compañía lo presenta en su web como «el mayor campus de centros de datos del mundo». La tecnología tiene una patente solicitada y, según la propia nota, falta comprobar que funciona a escala. Para eso, Creekstone ha firmado un acuerdo de investigación con el Energy & Geoscience Institute (EGI) de la Universidad de Utah.
El agua que sale de un tubo de escape
Cuando se quema gas natural, el hidrógeno del combustible se une al oxígeno del aire y forma agua, que sale en forma de vapor junto al dióxido de carbono.
Ray Conley, fundador y consejero delegado de Creekstone Energy, explica en la nota que la empresa aplica esa misma química a escala industrial: en lugar de depender solo de los recursos locales, trae gas natural y genera con él un nuevo suministro de agua. El gas llega desde Wyoming, y el campus tiene contratadas 43.000 decatermias diarias de capacidad firme en el gasoducto Kern River, que según la ficha del proyecto equivalen a unos 230 megavatios iniciales.

Un lecho de rocas para enfriar el vapor
Según la nota, GIGAWATER capta ese escape, lo enfría con un sistema regenerativo de lecho de rocas y convierte el vapor en agua utilizable, que se recoge en el propio terreno. Un sistema regenerativo guarda el calor en un material, aquí piedra, y lo devuelve después, de modo que el gas se enfría al atravesarlo.
La empresa lo resume en dos frases: «No drena el suministro de agua de Utah. Lo aumenta». Entre los usos posibles cita el riego y la agricultura, los ciclos de energía geotérmica y, después de filtrarla, quizá el consumo humano.
Creekstone sostiene que ese volumen supera lo que el propio campus llegará a consumir. El campus usará refrigeración en seco, y en la sección de preguntas frecuentes de su web la empresa responde con un «esencialmente no» a si gastará el agua de la zona: compara su sistema con el radiador de un coche y explica que el agua es solo para los baños y para beber.
Las cuentas del propio Conley
La cifra de 4.000 acres-pie procede, según la empresa, de su propio análisis de ingeniería, basado en un modelo que desarrolló Conley, a quien la nota describe como un científico formado en el MIT. En la página de investigación de Creekstone hay un documento técnico suyo, titulado Where Does Combustion-Formed Water Go? y fechado el 11 de junio de 2026.
El trabajo calcula cuánta agua forma un consumo de 360.000 decatermias de gas al día. Con una mezcla de gas típica del oeste de Estados Unidos, el resultado es de unos 41,8 kilos de agua por decaterm y unos 4.460 acres-pie al año, cerca de 5,5 millones de metros cúbicos.
Dos fases en la Universidad de Utah
La revisión independiente la dirigirá Milind Deo, director del EGI y catedrático Peter D. y Catherine R. Meldrum de Ingeniería Química de la Universidad de Utah, como investigador principal.
Según la nota, la primera fase verificará la química, la termodinámica, la transferencia de calor y los supuestos de mineralización del dióxido de carbono que hay detrás de GIGAWATER. La segunda pasará al diseño conceptual de una planta piloto experimental que pruebe el sistema en condiciones controladas.
Deo considera prometedora la ciencia que hay detrás del Proyecto Oasis y promete una verificación rigurosa, desde las matemáticas hasta la demostración física. Si los resultados se confirman, dice, el sistema podría «cambiar la forma en que la industria de los centros de datos piensa en el agua».
Un estado en sequía
La nota recuerda que Utah lleva más de dos décadas en sequía, que en 2026 registró la menor capa de nieve de su historia y que el gobernador Spencer Cox ha declarado una emergencia por sequía en todo el estado. El consumo de agua de los grandes centros de datos ya ha provocado protestas vecinales en varios puntos de Estados Unidos.
Creekstone ya había buscado otras fuentes de energía para el campus. En diciembre de 2025 anunció un acuerdo con EnergySolutions para estudiar la energía nuclear, la misma vía con la que otras compañías quieren refrigerar sin agua los centros de datos de la IA, en plena carrera por construir instalaciones como el centro de datos de IA que Egipto ha firmado con tecnología de Nvidia.
Lo que todavía no está demostrado
Las cifras de producción de agua son de la propia empresa. La patente está solicitada, no concedida, y no consta que el EGI haya publicado todavía resultados de su verificación. El propio documento de Conley advierte que es un artículo de propuesta de modelo y que sus porcentajes de depósito son «resultados ilustrativos de escenario, no estimaciones validadas».
Ese documento estudia, sobre todo, qué pasa con el vapor si se suelta al aire, y concluye que la gran mayoría se transporta fuera de la región. En su escenario para Delta calcula que solo un 15 % volvería al suelo en un radio de unos 500 kilómetros, unos 650 acres-pie al año, y que el 85 % saldría de esa zona.
Las cifras de la propia web tampoco coinciden del todo. En sus preguntas frecuentes, Creekstone dice que su circuito cerrado podría dejar aproximadamente 1,5 acres-pie de agua nueva por cada 100 MW al año, unos 1.850 metros cúbicos. Aplicada a los más de 10 GW del campus, esa proporción daría unos 150 acres-pie al año, muy lejos de los 4.000 anunciados en septiembre. La nota no explica la diferencia, ni cuánto costará el sistema, ni cuánta energía necesitará para enfriar el vapor.
Crédito de la imagen: Creekstone Energy.