EXPLORACIÓN ESPACIAL

925.000 dólares por convertir basura lunar en herramientas: el invento de unos estudiantes del MIT que ha arrasado en el reto de reciclaje de la NASA

El sistema convierte la basura de una base lunar en piezas sin agua ni productos químicos, aprovecha la espuma Zotek F30 que no se recicla ni en la Tierra y tiene un gemelo digital, DEIMOS, que predice cada pieza.

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El equipo CERBERUZ del MIT posa con los cheques de 500.000 y 275.000 dólares del reto de basura lunar LunaRecycle de la NASA
El equipo CERBERUZ del MIT posa con los cheques de 500.000 y 275.000 dólares del reto de basura lunar LunaRecycle de la NASA
Adrián Villellas

Un equipo de estudiantes del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) ha diseñado una máquina que convierte basura lunar en herramientas. Con ella ganó el LunaRecycle Challenge de la NASA en sus dos categorías, la de prototipo y la de gemelo digital.

El equipo se llama CERBERUZ y suma 925.000 dólares en premios en los dos años del concurso. El 20 de octubre, el MIT explicó cómo funciona su sistema. Muele plásticos y espuma de embalaje y los moldea por inyección, sin agua ni productos químicos.

775.000 dólares en Tuscaloosa

La final se celebró del 24 al 28 de agosto en la Universidad de Alabama, en Tuscaloosa. Compitieron 14 equipos finalistas de todo Estados Unidos.

Según la nota de la NASA, CERBERUZ se llevó 775.000 dólares en esa segunda fase. Fueron 500.000 por el prototipo y 275.000 por el gemelo digital. El resto llegó de la primera fase, ganada en 2025, y de los premios por hitos.

En prototipo, el segundo puesto fue para Terasynth, de Orlando (Florida), con 225.000 dólares. En gemelo digital quedó segundo Moon Made, de Boulder (Colorado), con 125.000.

LunaRecycle reparte 3 millones de dólares y forma parte de los Centennial Challenges de la NASA. Busca formas de reducir los residuos de las misiones largas a la Luna. Su primera fase tuvo más de 1.200 inscripciones, un récord en 20 años de estos premios.

«Es increíble ver cómo estas tecnologías pasan del concepto a demostraciones de prototipo y gemelo digital en ese tiempo», dijo Jennifer Edmunson. Dirige los Centennial Challenges en el Centro Marshall de la NASA, en Huntsville (Alabama).

Moler, fundir e inyectar

El sistema separa primero los residuos no biológicos en dos grupos: los termoplásticos y todo lo demás. Luego lo muele todo hasta dejarlo en un polvo fino y lo mezcla, según la nota del MIT.

Esa mezcla entra en una inyectora, una máquina que funde plástico y lo empuja dentro de un molde. Los termoplásticos se derriten y el resto del polvo queda suspendido en ellos. El resultado son piezas de material compuesto que se pueden repetir rápido.

Inyectora PERSEPHONE del equipo CERBERUZ del MIT sobre un banco de trabajo, con una tolva blanca y una pantalla de control
La inyectora PERSEPHONE del equipo CERBERUZ, en un taller del MIT. (Foto: José Soto / MIT)

La inyectora del equipo se llama PERSEPHONE. La NASA añade que el polvo también sirve como filamento de impresión 3D. Otros grupos prueban algo parecido con plástico reciclado y polvo lunar.

La espuma que nadie recicla

Lo más llamativo del proyecto es su uso del Zotek F30, una espuma de embalaje aeroespacial. Es un material termoestable, es decir, que no se vuelve a fundir con el calor.

Según el MIT, las mezclas de termoplásticos y espumas así no tienen solución de reciclaje, ni siquiera en la Tierra. CERBERUZ no la aparta como si fuera un estorbo. La usa como relleno que refuerza el plástico fundido.

El Zotek, además, pesa tan poco que hace falta un volumen enorme para reunir una masa útil. «Recibíamos grandes envíos de Zotek y una sola persona podía llevarlos sobre la cabeza», recuerda José Soto. Es estudiante de posgrado de Aeronáutica y Astronáutica y dirige el preprocesado.

Electricidad en lugar de agua

El proceso está pensado para un lugar muy lejos de la Tierra. La máquina usa métodos mecánicos movidos por electricidad. No gasta el agua de muchos sistemas de reciclaje ni rompe los plásticos con química, así que no deja residuos químicos.

Lanie McKinney, estudiante de posgrado y líder del equipo, lo resume en la nota del MIT. «Queríamos construir algo que de verdad tuviera sentido en la Luna, no solo en un laboratorio», afirma.

Así, los embalajes que lleguen a una base lunar podrían convertirse en materia prima local. Enviar suministros desde la Tierra cuesta muchísimo. Hasta ahora, lo que sobraba se quedaba en la superficie, como las bolsas de residuos que dejaron las misiones Apolo.

DEIMOS predice cada pieza

Junto a la máquina, el equipo creó DEIMOS, un gemelo digital de su inyectora. Se trata de un modelo informático que imita a la máquina real a partir de sus datos.

DEIMOS se alimenta de producciones reales. Con ellas prevé cómo se comportará cada mezcla de material reciclado y cada forma de pieza. Calcula el llenado del molde, la deformación y el riesgo de que la pieza encoja.

El equipo CERBERUZ presenta su prototipo de reciclaje de basura lunar en la segunda fase del LunaRecycle Challenge. Vídeo: MIT Space Resources Workshop

En la Luna, eso permitiría saber si una pieza saldrá bien antes de gastar material escaso. El equipo nació en el Space Resources Workshop del MIT, fundado en 2017, y reúne a alumnos de cuatro departamentos.

Lo asesoraron el exastronauta de la NASA Jeffrey Hoffman, hoy profesor, y el investigador George Lordos. Reciclar residuos en piezas «puede ayudar a reducir los materiales que hay que lanzar desde la Tierra», afirma Lordos.

Ninguna prueba con gravedad lunar

Todas las demostraciones se hicieron en la Tierra, con aire y gravedad normal. Ni el MIT ni la NASA explican cómo funcionaría la máquina con el vacío y el polvo de la Luna.

Las notas tampoco dicen cuántos kilos de basura procesa por hora ni cuánta energía consume. Tampoco comparan la resistencia de sus piezas con la de las piezas de fábrica.

La NASA no ha anunciado ningún plan para llevar el sistema a una misión. El equipo quiere reinvertir el premio en el taller del MIT, en equipos para futuros concursos.

La nota del MIT se publicó el 20 de octubre de 2026 en MIT News, y los premios figuran en la página del LunaRecycle Challenge.

Crédito de la imagen: NASA/Savannah Bullard.

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