Irán dice adiós al GPS de EE. UU. y se apoya en BeiDou de China, un cambio que reordena navegación y poder militar cuando la señal también es geopolítica

Publicado el: 2 de junio de 2026 a las 20:41
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La imagen muestra una antena/receptor GNSS compatible con sistemas de navegación por satélite, perfecta para contextualizar BeiDou.

Un fallo en el mapa del móvil puede parecer una molestia menor. En una guerra, ese mismo fallo puede decidir si un dron llega a su destino, si un avión mantiene una ruta segura o si un barco sabe realmente dónde está. Eso es lo que Irán ha puesto sobre la mesa tras las interferencias de GPS sufridas durante y después del conflicto de 12 días con Israel en junio de 2025.

El giro hacia BeiDou, el sistema chino de navegación por satélite, no debe leerse solo como un cambio técnico. La Comisión de Revisión Económica y de Seguridad Estados Unidos-China sostiene que China concedió a Irán acceso militar completo a BeiDou en 2021, aunque también advierte de que las pruebas públicas no permiten saber cuánto usa Irán BeiDou y cuánto sigue dependiendo del GPS. Ese matiz importa. Y mucho.

Qué está cambiando

El Ministerio de Comunicaciones de Irán reconoció en julio de 2025 que parte de las perturbaciones del GPS dentro del país procedían de sistemas internos por motivos militares y de seguridad. El viceministro Ehsan Chitsaz también afirmó que Teherán estaba estudiando alternativas como BeiDou.

En la práctica, eso significa que Irán quiere reducir su exposición a un sistema controlado por Estados Unidos. No es solo una cuestión de mapas. Es una forma de evitar que una señal degradada o falsificada deje ciegos a misiles, drones, vehículos, barcos o servicios civiles.

También hay una dimensión cotidiana. En Teherán, aplicaciones de transporte y mapas llegaron a mostrar ubicaciones falsas, con usuarios situados a cientos de kilómetros de donde estaban. Para un conductor, eso es perder tiempo y dinero. Para un ejército, es perder precisión.

Por qué BeiDou importa

BeiDou es la respuesta china al GPS. Según Xinhua, el sistema chino cuenta con 50 satélites operativos en órbita y ofrece servicios globales de posicionamiento, navegación y sincronización de tiempo. La Oficina China de Navegación por Satélite también prepara mejoras en órbita para mantener y ajustar su rendimiento.

El GPS, por su parte, sigue siendo enorme y muy usado en todo el mundo. GPS.gov señala que Estados Unidos se compromete a mantener al menos 24 satélites operativos y que la Fuerza Espacial ha volado 31 durante más de una década. En abril de 2026, el Pentágono elevó la cifra de la constelación activa a 32 satélites.

La diferencia no se reduce a contar satélites. BeiDou incorpora funciones que el GPS civil no ofrece igual, como la mensajería corta por satélite. Xinhua explica que ese servicio puede complementar redes terrestres y servir en emergencias o zonas sin cobertura. Ahí está una parte del atractivo para Irán.

Misiles, drones y señales falsas

Los misiles y drones modernos no se guían solo mirando al cielo. Suelen combinar sistemas internos, que calculan el movimiento del aparato, con señales de satélite que corrigen la ruta. Si una señal se bloquea o se engaña, la precisión cae.

Analistas citados por Al Jazeera sostienen que Irán empezó a incorporar BeiDou de forma gradual y que la transición se aceleró tras el acuerdo estratégico firmado con China en 2021. También señalan que el salto habría ganado importancia tras las interferencias de junio de 2025.

Esto no convierte a BeiDou en una solución mágica. Cualquier sistema de navegación puede sufrir interferencias si el enemigo tiene medios suficientes. Pero usar varias constelaciones a la vez complica el bloqueo total. Es como no depender de una sola carretera cuando hay atasco.

El Golfo Pérsico como aviso

El problema no se quedó en los cuarteles. En junio de 2025, Reuters informó de petroleros cerca de Irán que aparecían en ubicaciones imposibles mientras las señales eran interferidas. Expertos marítimos explicaron que, cuando el GPS falla, la navegación digital pierde fiabilidad y los barcos deben recurrir a métodos mucho más manuales.

Windward, una firma de inteligencia marítima, calculó que una media de 972 barcos al día sufrieron interferencias GPS entre el 15 y el 18 de junio en el Golfo y el estrecho de Ormuz. Para una zona por la que pasa una parte clave del comercio energético mundial, no es un detalle menor.

Ahí está la lección más incómoda. La guerra electrónica no afecta solo al misil que vuela hacia un objetivo. También puede golpear a un taxista, a un carguero, a un avión comercial o a una ambulancia que depende de una ruta precisa.

Más autonomía, nuevos riesgos

Para Irán, BeiDou promete una salida parcial de la dependencia tecnológica estadounidense. Si sus sistemas militares y civiles pueden funcionar con señales chinas, Washington pierde una palanca de presión y Teherán gana margen de maniobra.

Pero el cambio trae otra dependencia. Cambiar GPS por BeiDou no significa quedar fuera de toda influencia extranjera. Significa acercar más la seguridad nacional iraní a Pekín, con todo lo que eso implica en una relación donde China suele medir muy bien sus propios intereses.

Al final del día, la navegación por satélite ya no es un servicio neutro que solo ayuda a encontrar una calle. Es una capa de poder. Y quien controla esa capa controla una parte cada vez más importante de la guerra electrónica, el comercio y la vida diaria.

La documentación oficial sobre BeiDou se ha publicado en comunicados de Xinhua.


Kevin Montien

Comunicador Social y Periodista con más de seis años de experiencia en la creación y edición de contenidos digitales para medios de alto impacto, como Revista Semana y ahora en Red+ Noticias. Me destaco por mi capacidad para redactar noticias y cubrir eventos internacionales, como el Giro de Italia 2022. Con conocimientos en estrategia digital y SEO, así como en la optimización de contenidos para Google Discover.

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