El blindado Dragón debuta en Vigo tras años de retrasos y más de 2.500 millones de inversión, un programa que convierte cada entrega en un examen de industria y Defensa

Publicado el: 27 de mayo de 2026 a las 15:36
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Blindado VCR 8x8 Dragón del Ejército de Tierra durante pruebas antes de su debut en el desfile de Vigo.

El VCR 8×8 Dragón, uno de los vehículos militares más esperados del Ejército de Tierra, debutará en una parada militar el 30 de mayo en Vigo, durante el desfile central del Día de las Fuerzas Armadas. Sobre el papel, será una imagen potente de modernización. En la práctica, también llegará con una mochila pesada de retrasos, revisiones técnicas y más de 2.500 millones de euros de inversión.

El vehículo no es un tanque, aunque a simple vista pueda imponer casi igual. Es un blindado de combate sobre ruedas, pensado para mover soldados con más protección, más sensores y más capacidad de reacción en escenarios complicados. La pregunta es sencilla, pero incómoda para Defensa y para la industria. ¿Por qué ha tardado tanto en llegar?

Estreno en Samil

El acto central del Día de las Fuerzas Armadas se celebrará en la avenida de Samil, con los Reyes presidiendo la ceremonia a mediodía. El programa oficial incluye salto paracaidista, homenaje a la bandera, desfile aéreo y desfile terrestre, dentro de una semana de actos que irá del 26 al 31 de mayo en Vigo.

Ahí es donde el Dragón tendrá su primera gran puesta de largo ante el público. No será una simple foto para aficionados a los vehículos militares, porque el desfile lo convierte en escaparate nacional de un programa que el Ministerio de Defensa considera clave para el Ejército de Tierra.

La unidad prevista procede de la Brigada «Rey Alfonso XIII» II de la Legión. Ese detalle importa, porque la Legión es una de las unidades llamadas a probar y usar el nuevo blindado en condiciones reales, no solo en presentaciones con banderas y cámaras.

Qué es el Dragón

El Dragón es un VCR, siglas de Vehículo de Combate sobre Ruedas. Dicho fácil, es una plataforma blindada con ocho ruedas que busca combinar movilidad, protección y potencia de fuego sin depender de cadenas como las de un carro de combate.

El Ejército de Tierra lo presenta como un salto importante en seguridad, protección y capacidad de combate para las unidades receptoras. También debe renovar de forma progresiva los veteranos BMR y VEC, vehículos que llevan décadas formando parte del paisaje militar español.

Tess Defence, el consorcio industrial encargado del programa, describe la familia Dragón como una plataforma adaptable a distintas misiones, desde operaciones de paz hasta conflictos de alta intensidad. En la práctica, eso significa que no todos los Dragón serán iguales. Habrá versiones para infantería, zapadores, mando y otras tareas del campo de batalla moderno.

Un contrato enorme

El contrato de producción se firmó en agosto de 2020 para fabricar 348 vehículos durante diez años. Margarita Robles, ministra de Defensa, lo calificó entonces como «un hito histórico» y lo vinculó directamente a unas Fuerzas Armadas mejor equipadas y preparadas.

La Moncloa detalló que esas 348 unidades debían entregarse de forma progresiva hasta 2030. El plan también preveía diferentes configuraciones para adaptar el vehículo a distintos entornos operativos, algo lógico en una máquina que no se compra para desfilar, sino para sobrevivir y funcionar bajo presión.

El coste inicial rondaba los 2.100 millones de euros. Después, el programa superó los 2.500 millones, según un análisis publicado por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional, que también señala que esta fase ha estado marcada por retrasos, rediseños técnicos, problemas de integración y revisiones contractuales.

Retrasos bajo lupa

El Dragón sigue en Evaluación Operativa, una fase que sirve para comprobar si el vehículo cumple lo prometido cuando se usa de verdad. No basta con que arranque o ruede bien en una pista. Tiene que demostrar que sus sistemas funcionan juntos y que puede entrar en servicio con garantías.

El propio análisis del CESEDEN apunta a varios problemas de fondo. Entre ellos, cita el solapamiento entre el desarrollo tecnológico y la producción, fallos en componentes clave y dificultades en sistemas digitales que debían integrarse dentro del blindado. Como quien monta un ordenador pieza a pieza, pero a escala militar y con mucho más dinero en juego.

Robles fue directa al hablar de esos incumplimientos durante una visita al acuartelamiento Cabo Noval, en Asturias. «Hay un compromiso de las empresas que forman parte del consorcio de cumplir plazos y esos plazos no se han cumplido», afirmó la ministra, antes de pedir responsabilidad a las compañías.

Lo que falta

El reto ahora es pasar del símbolo a la capacidad real. Un blindado moderno no se mide solo por su aspecto, sino por su fiabilidad, por la formación de las tripulaciones y por la logística que permite repararlo cuando algo falla lejos del taller.

También queda una lectura industrial. El programa Dragón ha reforzado capacidades nacionales en defensa terrestre, pero ha dejado una lección clara para futuros contratos. Si una tecnología no está madura, empezar la producción demasiado pronto puede acabar saliendo caro.

El desfile de Vigo mostrará el Dragón ante miles de personas. Pero su verdadera prueba no será la avenida de Samil, sino el día a día del Ejército de Tierra cuando el vehículo deje de ser novedad y empiece a ser herramienta.

El comunicado oficial del acto central ha sido publicado en el Ministerio de Defensa.


Adrian Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y tecnología publicitaria. Ha dirigido proyectos en análisis de datos, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. También colabora en iniciativas científicas relacionadas con la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de comunicación científicos, tecnológicos y medioambientales, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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