oncología

Un omega-3 logra una supervivencia del 62% a cinco años en pacientes operados de metástasis hepáticas

En el ensayo de fase 3 EMT2, la supervivencia global a cinco años fue del 62% con EPA, frente al 45% con placebo, tras la cirugía de las metástasis hepáticas del cáncer colorrectal

Enfermedad de Wilson
Un simulación de IA de un hígado humano.
Diego Buenosvinos

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Los pacientes que recibieron dosis altas de ácido eicosapentaenoico (EPA), un ácido graso omega-3, antes y después de la cirugía de las metástasis hepáticas del cáncer colorrectal presentaron una mayor supervivencia global que aquellos que recibieron placebo, según los resultados del ensayo de fase 3 EMT2, presentados en el Congreso de ESMO de 2026.

La cirugía para extirpar el cáncer colorrectal que se ha extendido al hígado ofrece la posibilidad de lograr una supervivencia a largo plazo, pero las recurrencias siguen siendo frecuentes. Los estudios preclínicos y observacionales han sugerido que el EPA podría tener actividad frente al cáncer colorrectal, mientras que un ensayo previo de fase 2 apuntó a un posible beneficio en términos de supervivencia (2).

El ensayo EMT2, aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo, incluyó a 418 pacientes programados para someterse a una resección hepática con intención curativa en 13 centros de cirugía hepatobiliar del Reino Unido. Los pacientes fueron asignados a recibir 4 gramos diarios de EPA, en forma de icosapento etilo de alta pureza de uso farmacéutico, o placebo de aceite mineral. El tratamiento se inició al menos un día antes de la cirugía y estaba previsto que continuara durante dos a cuatro años, incluso después de la progresión de la enfermedad. El resto de los tratamientos oncológicos fue, en términos generales, comparable entre ambos grupos, y el 20% de los pacientes de cada grupo recibió quimioterapia adyuvante.

La supervivencia global estimada a cinco años, el principal criterio secundario de valoración del ensayo, fue del 62,0% con EPA, frente al 45,1% con placebo. El EPA se asoció a una reducción del 32% en el riesgo de muerte (hazard ratio [HR]: 0,68; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,48–0,96; p = 0,03). La mediana de supervivencia global no se había alcanzado con EPA, frente a 59,0 meses con placebo.

El beneficio en términos de supervivencia fue consistente en el análisis por protocolo (HR: 0,60; IC del 95%: 0,36–0,99). También se mantuvo tras ajustar por diabetes, que era más frecuente al inicio del estudio en el grupo de EPA (16% frente al 8%), así como en otros análisis de sensibilidad. Sin embargo, la mediana de supervivencia libre de progresión (SLP) fue similar en ambos grupos (13,5 frente a 12,9 meses; HR: 0,89; IC del 95%: 0,70–1,13; p = 0,33).

El EPA fue bien tolerado, sin que se observara un aumento de los acontecimientos adversos, las hemorragias o la fibrilación auricular frente a placebo, ni un impacto negativo en la calidad de vida.

«El beneficio en términos de supervivencia global observado con EPA en el ensayo EMT2, si se confirma en otros estudios, es clínicamente relevante para el grupo de pacientes que han sido sometidos a cirugía por un cáncer colorrectal que se ha extendido al hígado y en quienes el cáncer reaparece con frecuencia», afirmó el autor principal, el profesor Mark Hull, del Leeds Institute of Medical Research de la Universidad de Leeds (Reino Unido). «Esto es especialmente importante porque el EPA es bien tolerado y seguro, incluso cuando es necesario administrar otros tratamientos contra el cáncer».

Hull señaló que el beneficio en términos de supervivencia podría deberse a los efectos del EPA sobre la respuesta del organismo frente al cáncer, incluida la caquexia, que puede cursar con pérdida de peso, disminución del apetito y fatiga.

«En los ensayos de inmunoterapia contra el cáncer también se ha observado una mayor supervivencia global sin una mejora significativa de la supervivencia libre de progresión, y se necesitan más investigaciones para determinar si el EPA actúa mejorando la respuesta inmunitaria del organismo frente al cáncer», afirmó.

Supervivencia libre de progresión

«Los resultados son, sin duda, interesantes, tanto desde el punto de vista biológico como clínico», afirmó la doctora Chiara Cremolini, de la Universidad de Pisa (Italia), que no participó en el estudio. «La falta de concordancia entre los resultados de supervivencia libre de progresión y supervivencia global requiere una interpretación cuidadosa».

Cremolini señaló que la supervivencia libre de progresión es un indicador menos consolidado de la supervivencia global tras la cirugía de las metástasis hepáticas que tras la cirugía del cáncer colorrectal en estadios iniciales. También indicó que serían necesarios datos adicionales, incluidos los tratamientos recibidos por los pacientes tras la recaída del cáncer y el patrón de diseminación de la enfermedad en el momento de la progresión.

«Probablemente se necesiten resultados confirmatorios antes de incorporar esta opción terapéutica a la práctica clínica habitual», afirmó Cremolini, quien señaló que los pacientes sometidos a cirugía por metástasis hepáticas presentan una gran heterogeneidad en las características biológicas y moleculares de su cáncer, así como en los tratamientos recibidos previamente. Estos factores podrían tenerse en cuenta en futuros ensayos.

«Teniendo en cuenta la dificultad de llevar a cabo ensayos clínicos, y especialmente investigación académica, en este contexto, cabe felicitar a los autores por el éxito de este estudio», concluyó.

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