Religión

La reflexión de San Francisco de Asís sobre la vida: «Comienza haciendo lo necesario, después lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible»

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

Francisco de Asís, cuyo nombre secular era Giovanni di Pietro di Bernardone, nació en Asís en el año 1181182 y murió en la misma ciudad el 3 de octubre de 1226. Conocido como «el pobrecillo de Asís», fue un religioso italiano y diácono, fundador de la Orden Franciscana y figura fundamental de la espiritualidad cristiana medieval. Hijo de un próspero comerciante, abrazó una existencia marcada por la pobreza.

Según la tradición cristiana, en 1224 recibió los estigmas durante una experiencia religiosa en la que se le apareció un serafín. Su forma de vida, basada en la austeridad y la pobreza, influyó profundamente en sus seguidores, aunque el crecimiento de la orden hizo necesaria su reorganización. Francisco fue canonizado por la Iglesia católica en 1228 y su festividad se celebra el 4 de octubre.

«Comienza haciendo lo necesario, después lo posible y de repente estarás haciendo lo imposible»

Atribuida tradicionalmente a San Francisco de Asís, la cita encierra una profunda enseñanza sobre la perseverancia. Aunque los estudiosos de su figura cuestionan su origen documental exacto, su mensaje encaja con el espíritu de su trayectoria: un hombre que comenzó con acciones sencillas, como la restauración de una pequeña ermita, y terminó impulsando una profunda transformación de su tiempo.

Sin recurrir a grandes discursos ni a planes imposibles de alcanzar, esta máxima plantea una forma muy práctica de enfrentarse a las grandes metas. Primero se hace aquello que resulta imprescindible; después, paso a paso, se afronta lo que está a nuestro alcance. Y es precisamente la constancia mantenida en el tiempo la que puede convertir lo que parecía imposible en una realidad, demostrando que los grandes cambios suelen comenzar con pequeños actos cotidianos realizados con humildad y determinación.

Origen

El origen exacto de la célebre cita, sin embargo, sigue siendo objeto de debate, pero la cita guarda una estrecha relación con su vida. Francisco comenzó con gestos tan humildes como transportar piedras para reconstruir la capilla de San Damián, una pequeña ermita que se encontraba prácticamente en ruinas, sin saber que aquel camino acabaría cuestionando profundamente las estructuras de la Iglesia.

El sentido de esta reflexión se encuentra en su realismo psicológico. Ante objetivos demasiado grandes, propone una secuencia muy concreta: comenzar por lo urgente, aquello que no puede esperar, y atender primero lo que tenemos más cerca. Después aparece el terreno de lo posible. En esta etapa conviene valorar las propias fuerzas con sinceridad, reconocer qué recursos tenemos disponibles y calcular cuánta energía podemos dedicar, sin construir expectativas poco realistas ni plantear proyectos imposibles de mantener en el tiempo. El último paso surge  como resultado natural de la perseverancia.

Citas de San Francisco de Asís