Opinión

Iván Redondo: la corrupción del vendehumos

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Cuando en la primavera de 2021 el autor de esta sección de análisis periodístico publicó el libro «Iván Redondo, el manipulador de emociones», obra en la que se afirmaba con datos que el entonces todopoderoso rasputín sanchista había cobrado un cuarto de millón de euros de la caja del podrido Luis Bárcenas (por eso echaron a Mariano Rajoy), el poder monclovita se aprestó a matar al mensajero, es decir, al que suscribe.

El propio Redondo, desde su despacho ubicado en la Presidencia del Gobierno, apretó las tuercas al director del entonces creíble medio en el que el autor firmaba todas las semanas. Consiguió su propósito. No paró ahí. Desde su cargo institucional bajo el que repartía prebendas y favores volvió a llamar a los jefazos y jefecillos de Atresmedia para que cancelaran mis distintos colaboraciones. No lo logró, pero a punto estuvo. 

Un lustro después, el contribuyente pueblo español ha conocido las fechorías del susodicho en cuestiones de dinero y aprovechamiento personal a partir del poder político tras las informaciones de OKDIARIO en las que se puede comprobar cómo se ahorró medio millón de euros en la compra de un soberbio piso en el privativo barrio de Salamanca de la capital, piso perteneciente a la Seguridad Social (por lo tanto, bien público) en el que vivía mientras ejercía de mandamás monclovita con definitivo cargo público y, además, tenía el beneficio de pagar un precio de alquiler social reducido en un 50%. 

¿Cómo se llama esto? ¿El columnista se pasa cinco pueblos si afirma con justeza que esto es corrupción pura y dura? El pueblo llano, a través de las redes sociales y la intercomunicación en los medios cree que, en efecto, es algo tan claro como la corrupción y el aprovechamiento espurio del poder político. ¿Seguirá la impoluta Susanna Griso, siempre tan solícita con sus amigos personales que tienen o tuvieron poder, invitando a su programa al vendehumos que tanto admira? 

Las explicaciones dadas por Redondo dejan en evidencia a un farsante tartamudeante ante tal propósito. Por cierto, todavía tiene que acreditar públicamente en qué concepto trincó de Bárcenas aquella morterada de euros procedentes de las podridas arcas de aquel tesorero; ambos estafaron al Partido Popular. Este vasquito sonrosado ha querido explicar un beneficio personal que perjudicó el patrimonio de todos y se ha caído con todo el equipo. Ya sólo le queda la televisión de los curas para hacer el ridículo.

Si antes ya era percibido como un falsario, ahora todo el mundo sabe que su defensa cerrada de otro gran corrupto y sinvergüenza como es Sánchez, tuvo y tiene precio. 

¿Todavía no se han reunido de urgencia sus vecinos del megapiso para desahuciarle y que devuelva lo que no le corresponde? ¡Ah, no! Que en esa comunidad manda otro corrupto, Julito Martínez, el gran edecán podrido de José Luis Rodriguez Zapatero…