Irene y el sexo

De momento, la aportación intelectual más importante a la precampaña electoral la ha hecho Irene Montero el otro día con Broncano. En tándem, todo hay que decirlo, con Gabriel Rufián. El independentista catalán reconvertido ahora en líder de izquierdas.
Sobre todo cuando lamentó la dificultad de «encontrar un tío que te coma bien el coño». A mí me vino enseguida a la cabeza Pablo, que quedaba en evidencia. Al menos por sus escasas dotes amatorias, según su pareja, en parte tan íntima del cuerpo femenino.
De paso, me pregunté si por tan recóndito lugar habían pasado muchos otros hombres. También pensé en sus hijos. Por si ahora o de mayores ven las imágenes de su madre dando ejemplo. Se interrogarán sin duda sobre a qué se dedicaba su madre en el Parlamento Europeo.
Todavía recuerdo que hace años, en un Salvados con Albert Rivera, el propio Pablo Iglesias puso el grito en el cielo por lo que perciben sus señorías en Estrasburgo. «A mí, lo que cobran los eurodiputados, me parece una cosa vergonzosa», llegó a afirmar.
Y añadió: «Que un eurodiputado se pueda meter 6.500 euros al mes en la cuenta cuando la mayor parte de los ciudadanos de su país no llegan a 1.000 me parece una barbaridad». No se le ha vuelto a oír declaración semejante desde que su pareja es europarlamentaria. Hay que pagar la hipoteca de Galapagar.
Irene Montero, en efecto, ingresa más de 11.000 euros brutos al mes, es decir, 135.000 al año, en 12 pagas. Aproximadamente 8.700 netos mensuales. Además de casi 5.000 mensuales adicionales para gastos. Y unos 360 diarios en dietas por cada asistencia al pleno. Superior incluso a los 80.000 anuales que ganaba como ministra de Igualdad.
Ya saben, por otra parte, que pasará a la historia por la Ley del sólo sí es sí (2022), que benefició, según datos oficiales, a más de 1.200 agresores sexuales y rebajó la condena a unos 130 violadores. Entre otros, a uno de La Manada, que dio origen a la ley, al que le rebajaron un año la condena. Todo ello no impidió que saliera elegida diputada europea hace dos años.
Finalmente, recuerdo cuando Pablo Iglesias criticaba la casta y los de Podemos defendían la limitación de mandatos a ocho años como mucho. Irene Montero lleva ya más de una década con cargos públicos: diputada en el Congreso (2015-2024), ministra de Igualdad (2020-2023) y, desde el 2024, europarlamentaria, como decíamos.
Le deseo mucha suerte en la campaña. Espero que el tortazo sea descomunal. Aunque, en periodismo, no hay que confundir deseos con realidades. Esto ya lo hacían los de TV3 con el proceso. Y así nos fue.