Tortuga laúd

Rescatan y reaniman a una tortuga laúd de 400 kilos atrapada toda la noche en una red de pesca en Ceuta

Después de toda una noche atrapada buzos y el CECAM la inclinaron 45 grados durante una hora para expulsar el agua de sus pulmones

La especie está catalogada como Vulnerable y cada hembra reproductora pone hasta 100 huevos por nido

Rescatan contrarreloj a seis delfines y 300 peces luna atrapados en una red de pesca en Ceuta

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

Pasó toda la noche atrapada en una red, sin poder subir a respirar, y a primera hora de la mañana apenas le quedaban fuerzas. Así encontraron los buzos de la almadrabeta de Ceuta a una tortuga laúd adulta de entre 300 y 400 kilos, la mayor tortuga marina del planeta.

El rescate se produjo ayer martes 27 de octubre en la almadrabeta de Ceuta, donde los buzos de la instalación y el Centro de Estudios de Animales Marinos (CECAM) lograron reanimar a esta hembra de tortuga laúd (Dermochelys coriacea), especie catalogada como Vulnerable por la UICN, y devolverla con éxito al mar.

Se trata de un caso excepcional: es la primera tortuga laúd (Dermochelys coriacea), la más grande de su especie del planeta, recuperada en la almadrabeta de Ceuta, un arte de pesca fijo y tradicional del estrecho de Gibraltar, paso obligado de cetáceos, grandes peces y tortugas marinas entre el Atlántico y el Mediterráneo.

Toda la noche en la red

El hallazgo se produjo a las 09:30 horas, durante la primera revisión de la red por parte de los buzos. Allí localizaron un ejemplar de gran tamaño exhausto, muy debilitado y prácticamente sin fuerzas, tras haber permanecido toda la noche sumergido sin poder salir a la superficie.

La tortuga presentaba un estado de semiinconsciencia compatible con la aspiración de agua y un compromiso respiratorio severo. Como el resto de tortugas marinas, la laúd respira aire y necesita subir a la superficie, por lo que quedar retenida bajo una red puede resultarle mortal.

Los buzos dieron aviso de inmediato al CECAM, que desplazó hasta la almadrabeta a su presidente, Juan Carlos; al veterinario del centro, Álvaro, y a Daniel, responsable principal del cuidado y la recuperación de tortugas en la entidad.

Inspección de la tortuga tras su liberación. (Foto: Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos (CECAM).

Una hembra reproductora

A su llegada, el equipo comprobó que se encontraba ante un ejemplar adulto de entre 300 y 400 kilos. Según el CECAM, ese peso confirma que se trataba de una hembra en edad reproductora, con una edad aproximada de 30 años.

Sin perder tiempo, los rescatadores le colocaron un arnés de seguridad y la izaron con una grúa pluma hasta una plataforma estable, donde comenzó el protocolo de recuperación. Mover a un animal de semejante tamaño exige precisión para no causarle nuevas lesiones.

Desde el centro explican que, en los casos de aspiración de agua, la intervención debe ser inmediata y altamente especializada. Cada minuto cuenta para que el animal recupere la capacidad de ventilar sus pulmones por sí mismo.

Inclinada a 45 grados

El procedimiento consistió en colocar a la tortuga inclinada a unos 45 grados, con la cabeza apoyada en el suelo y la parte posterior elevada. Esta posición se mantuvo durante aproximadamente una hora para facilitar la expulsión del agua acumulada en las vías respiratorias y los pulmones.

Mientras tanto, el equipo supervisó sus constantes, su respuesta neurológica y su capacidad de ventilación autónoma. El ejemplar respondió de forma favorable y fue recuperando poco a poco la consciencia y la fuerza muscular.

Parte de los miembros del equipo de rescate. (Foto: Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos (CECAM).

Una vez estabilizada, los técnicos tomaron sus medidas biométricas. El caparazón alcanzó 1,5 metros de longitud curva, la cabeza midió 40 centímetros y el cuello, 20. Las aletas anteriores llegaron al metro cada una y las posteriores, a 40 centímetros.

Sin rastro de plásticos

Según el CECAM, estas dimensiones son plenamente compatibles con un adulto reproductor, una categoría de enorme valor ecológico para la especie. Cada hembra que alcanza la madurez es una pieza clave para el futuro de sus poblaciones.

El veterinario tomó muestras biológicas de sangre y piel para su análisis y estudio genético, evaluó las posibles lesiones externas y comprobó que no había ingerido plásticos, una de las principales causas de ingreso de tortugas marinas en centros de recuperación.

El riesgo es especialmente alto en esta especie. La tortuga laúd confunde con frecuencia las bolsas de plástico con medusas, su alimento casi exclusivo, y su garganta está tapizada de espinas orientadas hacia el interior que le impiden expulsar lo que traga.

Tortuga laúd en la cubierta del barco. (Foto: Centro de Estudios y Conservación de Animales Marinos (CECAM).

Liberada por sí misma

Confirmada su estabilidad fisiológica y descartadas patologías graves, se autorizó la liberación. La recuperación fue tan completa que la propia tortuga se soltó del arnés por sí misma, se desplazó con fuerza y desapareció rápidamente mar adentro.

La actuación coordinada entre los buzos de la almadrabeta y el CECAM ha permitido salvar la vida de una hembra adulta y reproductora, cuya pérdida habría supuesto un impacto significativo para la conservación de la especie en el estrecho.

Para las entidades implicadas, este caso vuelve a demostrar la importancia crítica de contar con un centro especializado y con personal capacitado para intervenir de forma inmediata ante situaciones de riesgo extremo.

Seis delfines liberados

No es la primera vez en las últimas semanas que este equipo demuestra su eficacia. El pasado 13 de octubre, los buzos y el CECAM liberaron a un grupo familiar de seis delfines comunes y cerca de 300 peces luna atrapados de forma accidental en el copo de la almadrabeta.

Aquella operación terminó sin un solo ejemplar herido. El delfín común está catalogado En Peligro en el Mediterráneo por la UICN debido al declive de sus poblaciones, por lo que cada liberación tiene un gran valor para su conservación.

En la almadrabeta, los trabajadores revisan las redes varias veces al día, una rutina que permite detectar a tiempo a los animales atrapados y activar al equipo de rescate antes de que sea demasiado tarde.

La mayor tortuga marina del mundo

La tortuga laúd, también conocida como baula, es la mayor tortuga marina del planeta: puede superar los 600 kilos de peso y los 2 metros de longitud. Su nombre común procede de la silueta de su caparazón, que recuerda a la de este instrumento de cuerda.

A diferencia de otras especies, su caparazón no es rígido. Está formado por placas óseas recubiertas de piel, lo que le confiere una gran flexibilidad. Sus crestas longitudinales y su color oscuro moteado la hacen inconfundible en el mar.

Es una especie pelágica, capaz de recorrer miles de kilómetros y de realizar inmersiones de más de 1.000 metros de profundidad. Sus migraciones la llevan a cruzar océanos enteros entre las playas donde anida y las aguas donde se alimenta.

Primer plano de la tortuga tras su rescate. tortuga rescatada en Ceuta.

Devoradora de medusas

Se alimenta casi exclusivamente de medusas, por lo que desempeña un papel ecológico esencial en el control de sus poblaciones. Su presencia contribuye a mantener el equilibrio de los ecosistemas marinos por los que pasa.

Las hembras adultas realizan varias puestas por temporada, con entre 80 y 100 huevos por nido. Por eso, cada ejemplar reproductor representa un recurso biológico de enorme valor para la supervivencia de la especie.

Sus principales amenazas son las artes de pesca, la contaminación marina y la pérdida de hábitats de nidificación, factores que han llevado a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza a catalogarla como Vulnerable.

Un corredor clave

El estrecho de Gibraltar es uno de los corredores biológicos más relevantes del Mediterráneo occidental. Por sus aguas pasan cada año miles de cetáceos, aves y grandes peces, lo que convierte la vigilancia de las redes en una pieza esencial para la conservación.

El rescate de esta hembra de tortuga laúd, el primero en la historia de la almadrabeta, refuerza el papel de Ceuta en la protección de la biodiversidad marina y el valor de la colaboración entre pescadores y entidades especializadas.