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Mientras las cifras de atropello del lince no paran de crecer en España, los biólogos no dan crédito: la especie sigue recuperándose y cada vez hay más ejemplares

Lince ibérico
Janire Manzanas
  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

El lince ibérico atravesó la etapa más crítica de su historia reciente entre 2001 y 2002; con una población de apenas un centenar de ejemplares y poco más de 30 hembras en edad reproductiva, la especie estuvo al borde de la desaparición. Además, su presencia se limitaba a dos núcleos aislados: el Parque Nacional de Doñana y la Sierra de Andújar-Cardeña.

Ahora, más de dos décadas después, la situación del lince ibérico ha cambiado drásticamente, hasta el punto de convertirse en uno de los mayores éxitos de conservación de fauna a nivel internacional. Aunque sigue incluido en la Lista Roja de la UICN, ya no está catalogada como especie «en peligro crítico», sino como «vulnerable». Según el último censo coordinado por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, la población alcanza actualmente los 2.663 individuos, una cifra que confirma la recuperación demográfica de la especie.

Población de lince ibérico en España y Portugal

«La población de lince ibérico (Lynx pardinus) alcanzó un nuevo registro máximo en 2025 desde que existen datos de seguimiento coordinado, llegando a los 2.663 individuos censados. Esta cifra supone un incremento del 10,9 % respecto a 2024, cuando se registraron 2.401 ejemplares, y de alrededor del 95 % entre 2021 y 2025. Los datos muestran la continuación de la tendencia demográfica positiva de la especie en los últimos 25 años, período en el que se han desarrollado los programas coordinados de conservación del lince ibérico en España y Portugal», detalla el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico.

De los 2.663 linces ibéricos contabilizados en el último censo, 2.269 se localizaron en España, lo que representa el 85 % del total, mientras que los 394 restantes se registraron en Portugal. En territorio español, la especie estuvo presente en seis comunidades autónomas. Castilla-La Mancha concentró la mayor población, con 1.051 ejemplares, equivalentes al 46,3 % del total nacional, seguida de Andalucía, donde se censaron 885 individuos, un 39 % de la población española.

Las áreas con mayor presencia de lince ibérico se encuentran en Sierra Morena, donde se contabilizaron 1.145 ejemplares; esta población se distribuye entre Andalucía, con 613 individuos en los núcleos de Sierra Morena Oriental, localizados en las provincias de Jaén y Córdoba, además de otros 61 en zonas de conexión, y Castilla-La Mancha, que reporta 471 linces repartidos entre distintos núcleos de Ciudad Real y Albacete.

Por su parte, Extremadura ha alcanzado los 302 ejemplares censados, mientras que la Región de Murcia registra 19 individuos. Asimismo, durante 2025 se identificaron 11 linces en Castilla y León, fruto del proyecto de reintroducción desarrollado en la comarca palentina del Cerrato. Asimismo, la Comunidad de Madrid contó con un ejemplar asentado de forma estable en el sector oriental de la región.

Población por edad

De los 2.663 linces ibéricos censados en 2025, 1.711 correspondieron a ejemplares adultos o subadultos. La distribución por sexos se mantuvo equilibrada, con 824 machos y 791 hembras identificados. Especial relevancia tuvo el aumento de las hembras reproductoras o territoriales, que alcanzaron las 542, es decir, 72 más que el año anterior. Esta cifra acerca cada vez más a la especie al objetivo de 750 hembras reproductoras establecido como referencia para considerar que el lince ibérico ha alcanzado un estado de conservación favorable.

La reproducción también mostró resultados muy positivos. Durante 2025 nacieron 952 cachorros, lo que permitió registrar una tasa de fecundidad de 1,75 crías por hembra territorial. Además de crecer en número, el lince continúa ampliando su área de distribución. Su presencia ya se ha confirmado en 26 núcleos geográficos diferentes, de los cuales 18 registraron reproducción durante 2025. La evolución de la especie resulta especialmente significativa si se compara con la situación de principios de siglo: de menos de un centenar de ejemplares censados en 2002 se ha pasado a 2.663 individuos en la actualidad.

Sin embargo, las tasas de mortalidad no natural todavía son preocupantes; en 2025 se registraron 273 muertes de lince, de las que 212 (77,9%) fueron por atropello. Esta cifra pone de manifiesto la importancia de avanzar en los trabajos de aplicación de la «Estrategia de conservación del lince ibérico» en España y Portugal, aprobada en 2024 por la Conferencia Sectorial de Medio Ambiente, y de la Estrategia Española de Infraestructura Verde y de Conectividad y Restauración Ecológicas.

Estrategia de reintroducción

La expansión territorial del lince ibérico responde a la estrategia de conservación definida en 2019, que fijó como objetivo la creación de ocho nuevas poblaciones antes del año 2030. En 2024 ya se habían consolidado tres nuevas poblaciones en Tierras Altas de Lorca (Murcia), Sierra Arana (Granada) y Campos de Hellín, una zona compartida entre Murcia y Albacete. En 2025, se sumaron dos nuevos núcleos de reintroducción en la Veguilla y Sierra Jarameña, en la provincia de Cuenca, y en la comarca del Cerrato Palentino, en Palencia. El proceso de expansión continúa durante 2026 con la liberación de ocho ejemplares en la cuenca del río Huerva, en Zaragoza.

«Además, desde 2020, con el fin de impulsar la recuperación de la especie y potenciar la conexión entre poblaciones, trabajamos en el proyecto ‘Life LynxConnect: creando una metapoblación de lince ibérico genética y demográficamente funcional’. El proyecto, que termina en 2026, está coordinado por la Junta de Andalucía y participan 21 socios», concluye WWF España.