Comienzan los Juegos Olímpicos de Invierno con la incertidumbre de tener nieve asegurada en el futuro
Un estudio revela reducción del 9,5% en días de nieve y pérdidas de 9 millones de euros para Cortina, sede de los Juegos Olñimpicos
Las temperaturas invernales podrían aumentar hasta 5°C más de lo estimado en los próximos años
El esquí se trasladará inevitablemente a elevaciones más altas, donde las condiciones son más duras y difíciles de gestionar, y la nieve artificial estará cada vez más presente
Italia ha perdido 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años, mientras Francia perdió más de 180 en el mismo período

Los Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 inauguran hoy su ceremonia oficial con una pregunta que sobrevuela los Alpes italianos: ¿durante cuánto tiempo más será posible celebrar estos eventos sin nieve natural? El escenario para el futuro prevé menos nieve, a cotas más altas y mayor presencia máquinas para producir el manto blanco de forma artificial.
Mientras 3.500 atletas de 93 países se preparan para competir hasta el 22 de febrero, un estudio del Centro Euromediterráneo sobre el Cambio Climático (CMCC) advierte sobre el sombrío panorama que enfrentarán las próximas ediciones. Las estaciones de esquí que hoy reciben a deportistas y espectadores podrían convertirse en recuerdos de una época en la que los inviernos alpinos aún permitían estos grandes eventos, en los que había nieve natural suficiente.
Temperaturas superiores
El impacto del calentamiento global ya se refleja en las sedes olímpicas. Muchas de ellas experimentan temperaturas superiores a la media y nevadas inferiores a la habitual en vísperas de la ceremonia inaugural.
Esta realidad no sorprende a los científicos, que llevan años documentando cómo el aumento de las temperaturas está transformando radicalmente la capa de nieve en las montañas europeas. Los Alpes, epicentro tradicional de los deportes de invierno, se calientan más rápidamente que cualquier otro continente del planeta.

Cortina D’Ampezzo pierde nieve
La provincia italiana de Belluno, donde se ubica Cortina D’Ampezzo, ciudad coanfitriona de estos Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, enfrenta proyecciones alarmantes según el estudio del CMCC.
Entre 2036 y 2065, la región experimentará una disminución del 9,5% en los días de manto de nieve y una caída del 37,9% en el número de días de producción de nieve. Estas cifras trazan un mapa de incertidumbre para una industria que mueve millones de euros y emplea a miles de personas en toda la región alpina.
Deportes de invierno más cálidos
Las repercusiones económicas resultan como mínimo preocupantes para los amantes de los deportes de invierno. La disminución de la disponibilidad de nieve podría generar pérdidas de unos 3 millones de euros entre 2012 y 2041.
Sin embargo, la situación empeorará dramáticamente en el período 2036-2065, cuando las pérdidas para los operadores de remontes alcanzarán los 9 millones de euros solo en esta provincia. «En la zona alpina se observa una reducción en el número de días con una profundidad de nieve superior a 30 centímetros», afirma Giuliana Barbato, investigadora del CMCC y coautora del estudio.

Temperaturas más severas
Las investigaciones preliminares revelan un panorama aún más preocupante. Los futuros aumentos de temperatura en los Alpes podrían ser más severos de lo calculado inicialmente, con temperaturas invernales promedio potencialmente entre 3 y 5 °C más altas que las estimaciones anteriores. Esta revisión al alza de las proyecciones climáticas significa que la cantidad de capa de nieve y los días de producción de nieve en los Alpes serán incluso menores de lo que anticipaban los modelos previos.
«Esto es algo que debería preocuparnos, porque es probable que la cantidad de capa de nieve y los días de producción de nieve en los Alpes sean incluso menores de lo que pensábamos anteriormente», explica Daniele Peano, coautor del análisis exhaustivo de los modelos climáticos regionales del CMCC. Las instalaciones de esquí en la parte norte de la provincia, que actualmente cuentan con días de cobertura de nieve adecuados, experimentarán impactos significativos mayores en la profundidad y calidad de la capa de nieve.

El futuro de los Juegos de Invierno
El Comité Olímpico Internacional (COI) reconoce abiertamente el problema de contar con un clima favorable. Un estudio encargado por la organización revela que el número de posibles sedes para los Juegos Olímpicos de Invierno que tengan nieve se reducirá drásticamente: si ahora podrían organizarlos 93 localidades, serán sólo 52 en la década de 2050 y 46 en la de 2080. Esta contracción del mapa olímpico obligará a repensar completamente el modelo de estos eventos deportivos en las próximas décadas.
Paola Mercogliano, investigadora del CMCC, explica que la ciencia continúa evolucionando: «En los próximos años estarán disponibles nuevos modelos, conjuntos de datos y escenarios. Los sistemas de modelado de nueva generación están mejorando la representación de procesos físicos clave». Esto permitirá simulaciones más fiables de fenómenos localizados como nevadas y precipitaciones intensas en regiones montañosas, fundamentales para evaluar el impacto real del cambio climático.
Adaptación a un nuevo escenario
Los deportes de invierno, y sus Juegos Olímpicos, requerirán cada vez mayores inversiones y esfuerzos para adaptarse al cambio climático y tener nieve que aseguren su celebración. El esquí se trasladará inevitablemente a elevaciones más altas, donde las condiciones son más duras y difíciles de gestionar.
La nieve artificial estará cada vez más presente en todas las competiciones, lo que requerirá un mayor uso de agua y energía. Para estos Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026, el comité organizador prevé producir cerca de 2,4 millones de metros cúbicos de nieve artificial.
La tecnología avanza para hacer frente al desafío. La empresa italiana TechnoAlpin ha desarrollado sistemas capaces de fabricar nieve con temperaturas muy por encima de cero grados. Sin embargo, este proceso consume cantidades enormes de energía y agua, lo que puede agravar el cambio climático si la electricidad procede de combustibles fósiles y empeorar los problemas hídricos en regiones donde el agua escasea. Para Milán-Cortina, el socio eléctrico Enel garantiza electricidad íntegramente renovable y certificada.

Sostenibilidad como legado
Milán-Cortina 2026 presume de aportar «un legado de sostenibilidad e innovación» con iniciativas como la reutilización de infraestructuras existentes. El comité organizador minimizó la construcción de nuevas instalaciones, aprovechando las ya disponibles. Las antorchas olímpicas, que reciben el nombre de ‘Essential’, simbolizan precisamente esta filosofía: innovación, diseño y sostenibilidad como pilares del evento. El objetivo declarado pasa por servir de modelo de futuro más sostenible tanto para el movimiento olímpico como para una transformación social más amplia.
Sin embargo, el balance presenta claroscuros. Un informe del New Weather Institute calcula que Milán-Cortina 2026 generará unas 930.000 toneladas de emisiones de CO₂, de las cuales 410.000 derivarán del transporte de espectadores.
La organización diseñó un mapa de competición desperdigado por 22.000 kilómetros cuadrados en los Alpes italianos, lo que multiplica las emisiones asociadas a los desplazamientos. Este modelo disperso contrasta con el ideal histórico de unos Juegos concentrados en torno a una coqueta estación de esquí.
Un modelo en transformación
«El cambio climático va a modificar la geografía de dónde podemos celebrar los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Invierno, no hay duda», afirma el responsable del Comité Legal y de Seguridad de la Federación Internacional de Esquí de Montaña (ISMF). La única cuestión pendiente es determinar hasta qué punto llegará esta transformación.
Algunos expertos proponen abandonar el actual modelo de calendario con fechas fijas y evolucionar hacia una «acampada itinerante» de dos meses, con competidores desplazándose allí donde haya nieve en cada momento.
«El caso de Belluno ofrece un ejemplo útil, pero el enfoque empleado en nuestro estudio es transferible a otras regiones donde se practican deportes de invierno y grandes eventos deportivos de invierno», afirma Barbato. Este análisis metodológico puede aplicarse a otras sedes potenciales, trabajando con resoluciones más altas y adaptando los modelos a las necesidades específicas de cada región. La capacidad de anticipar con precisión la disponibilidad de nieve resultará fundamental para planificar futuros eventos.
Entre la tradición y la adaptación
Las proyecciones climáticas no deben interpretarse como pronósticos meteorológicos exactos, advierte Peano. «Si, en promedio, la nieve disminuye en los Alpes, esto no excluye años individuales con más nieve que antes».
Los extremos de frío seguirán existiendo y no desaparecerán por completo, aunque serán menos frecuentes y generalmente menos intensos. Esta variabilidad añade complejidad a la planificación de eventos deportivos que requieren condiciones específicas durante semanas concretas del año.

Italia ha perdido 265 estaciones de esquí en los últimos cinco años, mientras Francia perdió más de 180 en el mismo período. Este deterioro del patrimonio invernal europeo pone en evidencia la insostenibilidad del modelo actual.
Cuando Cortina acogió los Juegos Olímpicos en 1956, no se empleó nieve artificial, aunque el Ejército italiano transportó nieve en camiones desde las Dolomitas. Setenta años después, estos Juegos Olímpicos de Invierno Milán-Cortina 2026 dependen casi por completo de la tecnología para garantizar la celebración de las competiciones con nieve en sus pistas.
La pregunta del futuro
Mientras el mundo celebra estos Juegos Olímpicos, la pregunta se impone: ¿cuántas ediciones más podrán celebrarse en los Alpes? La respuesta dependerá de las acciones que se tomen hoy contra el cambio climático. «Si la pregunta clave es cuánta nieve habrá, debemos intentar extraer esa información con la mayor precisión posible de modelos globales, regionales y de muy alta resolución», concluye Peano. El futuro de los deportes de invierno se juega tanto en las pistas nevadas de Cortina como en las decisiones globales sobre emisiones y sostenibilidad.
Los próximos Juegos Olímpicos de Invierno tendrán lugar en 2030 en los Alpes franceses. Francia enfrenta desafíos similares a Italia en cuanto a disponibilidad de nieve natural. La comunidad científica continuará refinando sus modelos climáticos para ofrecer proyecciones más precisas. Mientras tanto, atletas y organizadores trabajan con la incertidumbre de no saber si las condiciones actuales se mantendrán o si deberán reinventar completamente estos eventos deportivos que llevan un siglo celebrándose en las montañas nevadas del planeta.