La rotonda más profunda del mundo tiene forma de medusa: está a 187 metros de profundidad en un túnel submarino de 11,2 km de longitud
El túnel de Eysturoy, conocido oficialmente como Eysturoyartunnilin, es una infraestructura submarina de 11,24 kilómetros que conecta dos de las islas más grandes del archipiélago de las Feroe, situado al norte de Escocia y perteneciente al Reino de Dinamarca. Ésta impresionante obra de ingeniería, que abrió al tráfico en diciembre de 2020, destaca por su profundidad y por albergar la conocida «rotonda medusa». El artista feroés Tróndur Patursson fue el encargado de dar vida al interior de la rotonda mediante la instalación de varias esculturas de acero con formas humanas que rinden homenaje a la danza tradicional de las islas Feroe.
El túnel une la isla de Streymoy, donde se ubica la capital, Tórshavn, con Eysturoy y varias de sus poblaciones. Su particular trazado hace posible que tres ramales desemboquen en una misma glorieta construida bajo el fiordo de Skálafjørður, permitiendo a los conductores cambiar de dirección sin necesidad de salir al exterior. Alcanza una profundidad máxima de 187 metros bajo el nivel del mar, mientras que la rotonda está situada aproximadamente a 72 metros por debajo de la superficie del agua.
Así es la rotonda más profunda del mundo
Uno de los aspectos más sorprendentes de esta infraestructura es su decoración. En el centro de la rotonda se encuentra un gran pilar de roca natural que Tróndur Patursson transformó en el elemento principal de una obra. A su alrededor se despliega una escultura de acero de aproximadamente 80 metros de longitud, compuesta por figuras humanas que se dan la mano y representan una danza tradicional. La iluminación en tonos azules y verdes refuerza la sensación de estar contemplando una medusa flotando en la oscuridad, de ahí su nombre.
Sin embargo, la importancia de esta obra de ingeniería no se limita a su original diseño. Su construcción también responde a una necesidad de movilidad en un territorio compuesto por 18 islas, donde la orografía montañosa, los fiordos y el clima han complicado durante siglos las comunicaciones. Antes de que entrara en funcionamiento el túnel, el tiempo aproximado de viaje por carretera entre Tórshavn y Runavík era de aproximadamente 64 minutos. Ahora, gracias a ésta nueva conexión, es de apenas 16 minutos.