Las expertas en limpieza coinciden y aseguran que ésta mezcla es mágica para acabar con el moho en las baldosas del baño y funciona mejor que la lejía

Las expertas en limpieza coinciden y aseguran que ésta mezcla es mágica para acabar con el moho en las baldosas del baño y funciona mejor que la lejía

Si estás cansado de ver cómo el moho se apodera de las baldosas del baño, entonces debes saber que hay soluciones que puede reducirlo o acabar con él. Antes de que venga un profesional a casa y pueda acabar de una vez por todas con el moho que hay en el baño, es mejor que recurras a este truco. Hay muchas más mezclas que puedes usar y no siempre hace falta que haya lejía para limpiar.

Debemos pensar que cuando este moho se acelera puede verse no solo en las baldosas, también en las juntas de la bañera, en otras paredes, y extenderse en muchas otras zonas, utensilios y hasta habitaciones. Desde el medio Ardentnews destacan una nueva mezcla para que el moho de las baldosas desaparezca. Según los expertos de esta web, solo necesitas 5 g (1 cucharadita) de ácido cítrico en polvo, 200 ml de agua, un pulverizador, un cepillo de dientes viejo y una toalla húmeda. Es la forma más fácil de ponerse manos a la obra y limpiar el baño.

Cómo acabar con el moho en las baldosas del baño

Según el medio, el ácido cítrico en polvo se puede comprar a buen precio en paquetes pequeños o en grandes supermercados. La preparación de esta mezcla es sencilla: solo debes verter 200 ml de agua y 5 g de ácido cítrico en polvo en un pulverizador y agitar bien hasta que los gránulos se disuelvan por completo.

Luego hay que rociar la solución o mezcla de forma uniforme sobre todas las baldosas con moho y dejar actuar durante 10 minutos. Durante este tiempo, los componentes ácidos penetran en la zona y descomponen las paredes del moho.

Ventajas de la solución para reducir el moho en el baño

Una solución de ácido cítrico crea un ambiente ligeramente ácido, alterando las condiciones débilmente alcalinas en las que prolifera el moho. Esto ayuda a ralentizar su reaparición tras la limpieza. Además, guardar la solución preparada en un pulverizador permite un uso frecuente y práctico sin preocuparse por la fecha de caducidad.

Otra ventaja de usar esta mezcla es que no tiene olor irritante como la lejía y causa una mínima irritación en la piel, lo que reduce la necesidad de ventilación y permite su uso seguro incluso en hogares con niños pequeños algo bastante frecuente.

La clave para combatir el moho de las juntas no reside en «con qué se limpia», sino en «qué tan profundamente penetra». De manera que por mucho que se frote la superficie, el resultado es el mismo.

Preparar una botella de solución de ácido cítrico permite romper el círculo vicioso de la limpieza repetitiva con un mínimo esfuerzo. Como basta con un cepillo de dientes que ya tengas y ácido cítrico, vale la pena probarlo la próxima vez que limpies.

Otros métodos para acabar con el moho del baño

Esta no es la única solución para reducir esta suciedad que suele acumularse en el baño. Por ejemplo se puede usar el vinagre blanco. Para ello primero hay que ventilar el baño, luego ponerse unos guantes por si acaso, y hay especialistas que recomiendan ponerse una mascarilla para que los productos no entren en nuestra nariz.

Luego podemos aplicar el vinagre blanco encima de un paño o de un estropajo que pueda acabar antes con el moho indeseable.

Otra cosa es poder aplicar lejía, que no es la mejor solución pero que a veces en determinados lugares no hay más remedio que aplicarlo.

En este caso, con la lejía tiene mucho más sentido poder ventilar el baño. La lejía diluida es 1 parte de lejía por 3–4 de agua y también puede usarse un limpiador antimoho comercial.

Por qué se acumula el moho en el baño

La culpa de todo es de la humedad que suele haber en los espacios con mayor cantidad de agua. Ahora bien, debemos saber de dónde llega la humedad y cómo se forma para poder evitarla.

Una de las razones es por la mala ventilación que suelen tener los baños en general. Algunos de ellos son interiores y no contiene ventanas. Si es el caso, hay que tener extractores para que puedan acabar con el mal olor.

Además, puede ser por condensación constante. Esto pasa en especial en determinadas épocas como el invierno, cuando hay mucha diferencia entre temperatura interior y exterior.

Otra de las razones es por fugas pequeñas que vienen de la bañera, de los grifos o del lavabo.

Es importante no dejar las toallas húmedas durante tiempo dentro del baño. Si están mojadas y no hay ventilación lo ideal es dejarlas en la terraza colgadas hasta que estén secas. Y cambiarlas cada dos días para que esta humedad no se acumule en esta ropa.

Cómo saber que hay humedad

 

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