Las noches de verano pueden convertirse en una prueba para el descanso. Cuando el calor permanece hasta la madrugada, cuesta conciliar el sueño, uno se despierta más y levantarse sin energía se vuelve habitual. Ante esta situación, la melatonina ha ganado popularidad como solución rápida, especialmente en formatos llamativos como las gominolas. Sin embargo, que un producto se venda para dormir no significa que sea adecuado para utilizarlo sin ayuda. Como cualquier sustancia activa, puede producir efectos adversos e interacciones cuando se utiliza de manera inadecuada.
La melatonina es una hormona que produce de forma natural la glándula pineal cuando disminuye la luz ambiental. Su función está relacionada con la regulación del ritmo circadiano y con la preparación del organismo para el sueño. Puede utilizarse como tratamiento en determinadas circunstancias, pero no debería ser la respuesta automática a cualquier noche difícil. Un artículo publicado en EFE.Salud explica que el problema aparece al confundir una ayuda puntual con una solución permanente. Además, las gominolas pueden transmitir una imagen inocua por su aspecto y sabor dulce, lo que puede favorecer su uso sin valorar dosis, horarios, contraindicaciones o interacciones. El Centro Nacional de Salud Complementaria e Integrativa (NCCIH) señala que la melatonina parece relativamente segura a corto plazo, pero que su seguridad prolongada no está bien establecida.
Melatonina: cuándo puede convertirse en un problema
La Clínica Universidad de Navarra afirma que la melatonina es una hormona natural producida principalmente por la glándula pineal, ubicada en el cerebro. Los especialistas explican que desempeña un papel destacado en la regulación del ciclo sueño-vigilia, también conocido como ritmo circadiano.
EFE Salud consultó al profesor de Enfermería en UNIE Universidad, Jesús Fernández Felipe, y este destaca que la melatonina “no debería convertirse en una rutina indefinida sin conocer la causa del problema del sueño” porque puede ser útil en indicaciones concretas, con una dosis y un horario adecuados, pero no resuelve por sí sola factores como el estrés, la ansiedad o los malos hábitos.

Un error frecuente es pensar que aumentar la cantidad hará que el sueño llegue antes o sea más profundo. No funciona necesariamente así. La melatonina actúa sobre el reloj biológico, por lo que el momento en que se toma puede ser tan relevante como la cantidad. Una administración inadecuada puede no conseguir el efecto buscado y alterar el horario natural de sueño y vigilia.
Por eso, si una persona necesita recurrir a ella todas las noches durante semanas, conviene revisar qué está ocurriendo. El insomnio puede relacionarse con estrés, ansiedad, horarios irregulares, estimulantes, pantallas, dolor, cambios hormonales u otros trastornos. En esos casos, la melatonina puede ocultar el problema de fondo.
Los efectos secundarios que conviene conocer
Aunque muchas personas la toleran bien, puede provocar somnolencia durante el día, dolor de cabeza, mareos, náuseas, irritabilidad o sueños especialmente intensos. El Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) también recoge cansancio y molestias digestivas entre las posibles reacciones. Si aparece somnolencia o mareo, conducir o manejar maquinaria puede resultar peligroso.
También existe el riesgo de dependencia psicológica o conductual. No significa necesariamente una adicción física, pero alguien puede terminar pensando que no será capaz de dormir sin tomarla cada noche. Esa asociación puede reforzarse cuando la gominola se convierte en un ritual rígido.
Para EFE, el experto destaca que, a largo plazo, se asocia con obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y accidentes cerebro vasculares.
Atención a las interacciones con otros medicamentos
La melatonina no debería considerarse aislada de otros medicamentos. Puede interactuar con algunos antidepresivos, sedantes, tratamientos para la tensión arterial, anticoagulantes, anticonvulsivos y otros fármacos. También conviene consultar antes de utilizarla durante el embarazo o la lactancia, en menores y ante determinadas enfermedades.
El NHS recomienda informar al médico o farmacéutico de todos los medicamentos, vitaminas y suplementos que se estén tomando antes de utilizar melatonina.
El verano no se arregla solo con melatonina
El calor nocturno explica buena parte de las dificultades para dormir durante el verano. Una habitación demasiado caliente dificulta la regulación de la temperatura corporal y puede favorecer un descanso más superficial. También influyen los cambios de horarios, las pantallas, las cenas tardías y los viajes.

Antes de recurrir a un suplemento, merece la pena actuar sobre el entorno. Ventilar la habitación cuando la temperatura exterior sea más baja, cerrar persianas durante las horas de mayor calor, utilizar ropa ligera y mantener una hidratación adecuada pueden ayudar. También conviene reducir cafeína y alcohol, evitar cenas copiosas y procurar horarios regulares.
Tal y como destaca Jesús Fernández en EFE, un uso excesivo de melatonina puede producir “somnolencia durante el día, dolor de cabeza, mareos, náuseas, sueños intensos, desorientación, irritabilidad o una reducción de la capacidad de atención”.
Cuándo se debe pedir ayuda
No hay que esperar meses para consultar si dormir se ha convertido en un problema. Las dificultades frecuentes para conciliar o mantener el sueño, la somnolencia intensa durante el día, los problemas de concentración, los cambios importantes de ánimo o la sensación de quedarse dormido al volante son motivos para buscar valoración profesional.
También requieren atención los ronquidos intensos, las pausas respiratorias observadas durante la noche o los despertares con sensación de ahogo.
La melatonina puede tener utilidad en situaciones concretas, pero no sustituye una evaluación cuando existe un problema persistente. Como recuerda el NCCIH, la evidencia es más favorable para determinados casos, como el desfase horario, mientras que no respalda suficientemente su uso como solución general para el insomnio crónico.
El atractivo de las gominolas no debería hacer olvidar que contienen una sustancia activa. Dormir mejor no consiste únicamente en encontrar algo que facilite el sueño una noche, sino en identificar por qué se está durmiendo mal y corregirlo cuando sea posible.
Un profesional sanitario puede valorar si la melatonina tiene sentido y durante cuánto tiempo. Así, una ayuda puntual no termina convirtiéndose en una costumbre innecesaria. Cada decisión debe adaptarse individualmente.
¿Cómo estimular la producción natural de melatonina?
Las recomendaciones para una correcta producción de melatonina de modo natural es reducir el tiempo de exposición a la luz artificial. Los valores más altos de la hormona se registran en la infancia y desciende durante el envejecimiento. La luz azul que emiten los dispositivos electrónicos inhibe su síntesis y afecta la calidad del sueño.






